La reconstrucción del “muro azul”

Tanto los jóvenes de todo el país como los votantes del cinturón de óxido abandonaron a Hillary Clinton en 2016. El 3-N volvieron a votar demócrata

Shaqualla Johnson salta durante la celebración de los resultados de la elecciones, en Detroit.David GoldmanAP

Han vuelto, abandonaron a los demócratas y a Hillary Clinton en 2016, pero en estas elecciones Joe Biden ha sido capaz de reconstruir el «muro azul» de Estados Unidos. En los Estados de Wisconsin, Michigan y Pensilvania, conocidos como el cinturón de óxido, la victoria ha sido para el demócrata y ex vicepresidente de Barack Obama. Pero en 2016, se rindieron a Donald Trump. Su mensaje proteccionista y la promesa de que la industria volvería al corazón de América, caló en un electorado que ha visto como las fábricas y las chimeneas se han ido apagando en las últimas décadas y ni Washington ni los profesores universitarios liberales parecían tener una solución para arreglarlo.

«En realidad, no se trata tanto de que Wisconsin, Michigan y Pensilvania se “convirtieran” en demócratas, sino que volvieron (casi) a sus tendencias normales en unas presidenciales», indica Matthew Wilson, profesor de Políticas en la Universidad Metodista del Sur (SMU). Antes de 2016, «Wisconsin había votado a los demócratas siete veces seguidas y Michigan y Pensilvania, seis», explica el profesor para quien la movilización en las principales ciudades (Milwaukee, Detroit y Filadelfia) «han convertido las estrechas victorias de Trump en estrechas derrotas de Trump».

En el cinturón de óxido, es curioso cómo ha funcionado la apuesta demócrata por un candidato moderado y con experiencia. En Wisconsin, donde Biden ha logrado un 49,6%, si nos fijamos en las elecciones a la Cámara de Representantes queda claro que el voto no ha sido homogéneo. De los ocho miembros de la Cámara en liza, cinco han caído en manos de los republicanos y sólo tres han sido para el partido azul.

Los Estados de Michigan y Pensilvania, en los que el demócrata ganó por un 50,6% y 49,7% respectivamente, han hecho honor a su descripción de «swing states». La mitad de los asientos en juego han ido para los republicanos, la otra mitad, para los demócratas. Es decir, las papeletas no han sido marcadas en un único color.

En un exhaustivo sondeo a pie de urna de «The New York Times», queda de manifiesto que los demócratas han recuperado a parte de los sindicatos. Un 19% de los votantes de 2020 entrevistado es o vive con un sindicalista. De ellos, un 57% lo hizo por Biden y un 40% por Trump. En cuanto a la situación económica, una de las preocupaciones claves de los estadounidenses a la hora de votar, el 57% de los votantes que ganó menos de 50.000 dólares en 2019, es decir el 35% de los votantes del 3-N, lo hizo por el demócrata.

En este sentido, algunos de los que esperaban más de Trump económicamente también le han abandonado en 2020. De los que consideran que están peor financieramente que hace cuatro años (el 20% de los encuestados), el 74% ha confiado en el ex vicepresidente Biden.

Respecto a la gestión del SARS-CoV-2, un asunto que no ha quitado el sueño a los simpatizantes de Trump y, sin embargo, preocupa sobremanera a los demócratas, el mismo sondeo indica que al 51%, contener la pandemia de covid-19, incluso si daña a la economía estadounidense, le parecía más importante. De ellos, el 80% votó por Biden y sólo un 18% lo hizo por el presidente. Sin embargo, entre los que primaba reconstruir la economía incluso si se dañaban los esfuerzos en contener el coronavirus (un 42%) de los electores, el 76% votó por el actual mandatario y apenas un 22% lo hizo por Biden. No cabe duda de que estas elecciones han estado muy reñidas y abiertas.

«La pandemia fue definitivamente el factor decisivo», reconoce Wilson. «En relación con 2016, Donald Trump perdió algo de apoyo crítico entre los votantes blancos mayores, una parte importante de su base. En parte, esto se debe a que Joe Biden era más agradable para estas personas que Hillary Clinton», asevera el profesor de la SMU. «Además, estos votantes de mayor edad son especialmente vulnerables al coronavirus, y muchos estaban disgustados con el hecho de que Trump no lo tomara lo suficientemente en serio», concluye Wilson.

Pero no sólo es una preocupación entre los jubilados de EE UU, la mayoría de jóvenes entrevistados ayer en la celebración espontánea en Miami por la victoria de Biden, mencionaba la pandemia entre sus motivos para haberse decantado por el ex vicepresidente.

«Nos va a ayudar con la pandemia. No hay motivos para que hayan muerto más de 230.000 estadounidenses. No puede ser. Cuando hay países con los mismos estándares que los nuestros en los que la mortalidad ha sido muy inferior», reconoce Michaela, profesora de 25 años.

A pesar de estar a punto de cumplir 78 años, el candidato demócrata ha sido ampliamente sufragado por los jóvenes de EE UU. En este caso, no es que en 2016 apoyaran a Trump, es que directamente no fueron a votar. Entonces, el 47% de la juventud estadounidense se quedó en casa durante la jornada electoral. No ha sido así esta vez.

Melzi Alvarado, de 28 años, es republicano, pero ayer no dudó en acudir a la fiesta en el centro de Miami con carteles de «Biden-Harris». «Donald Trump es lo peor que le ha pasado a la república americana en más de 100 años», asevera, ataviado con un pañuelo con la bandera estadounidense al cuello y una mascarilla de estrellas. «Él decidió escoger las emociones de los estadounidenses en lugar de la racionalidad. Soy republicano, pero no pude votar por él. Y estoy feliz con mi decisión», confiesa.

«Espero que este sea un nuevo comienzo para el mundo y no sólo para una sección muy pequeña de Estados Unidos». Alvarado también le afea a Trump que estuviera en contra de «la migración legal, tampoco ha llegado a hacer nada sobre la nueva seguridad social, y en política exterior... Kim Jong Un sigue siendo un loco con misiles balísticos que pueden alcanzar a EE UU».

El 62% de los menores de 30 años de EE UU se ha decantado por Biden esta vez.