La ola azul estaba en el voto por correo

Si Biden no logra ganar los dos asientos para el Senado en enero, tendrá dificultades para designar su Gabinete y a los jueces

Craig RuttleAP

Joe Biden se ha convertido en el 46° presidente de los Estados Unidos. El día de las elecciones fue el martes y se necesitaron unos días para que el anuncio se hiciera oficial. Esta fue la primera vez en unos cien años que Estados Unidos votó en medio de una pandemia devastadora, que complicó las elecciones y sus resultados. La votación anticipada se expandió y se convirtió en una opción más popular y más disponible en este ciclo electoral. Esto aumentó la participación general de votantes, pero también hizo que los resultados de las elecciones fueran más difíciles de seguir en tiempo real. Estados como Florida permitieron que sus votos anticipados se procesaran antes del 3 de noviembre, mientras que otros, como Michigan y Pensilvania, no pudieron contar los votos anticipados hasta el día de las elecciones. Esto contribuyó a un fenómeno llamado «espejismo rojo», en el que parecía que el presidente Trump lo estaba haciendo mejor la noche de las elecciones de lo que realmente sucedía. Finalmente, se produjo un «cambio azul» después de que se tabularan las primeras votaciones (que beneficiaron de manera abrumadora a Biden). Algunos espectadores experimentaron una sensación de «deja vu» el martes por la noche, ya que se parecía mucho a 2016 hasta que algunos de los Estados con mejor desempeño de Biden aparecieron al final.Convertirse en presidente marca la culminación de los 47 años de Biden al servicio público. Anteriormente se desempeñó como vicepresidente de Barack Obama y tuvo una carrera distinguida como senador de los Estados Unidos. Biden habría tenido una buena oportunidad de derrotar a Donald Trump en 2016, pero estaba lidiando con la trágica muerte de su hijo Beau y se habría enfrentado a una difícil carrera de primarias contra la formidable oponente Hillary Clinton. Biden entró en la carrera presidencial en abril de 2019 y los comentarios divisivos del presidente Trump durante las protestas de Charlottesville fueron una fuente importante de aliento para unirse a la refriega.

El demócrata escogió sabiamente a la senadora de California Kamala Harris para que se uniera a él en el ticket presidencial para esta histórica elección. Harris está programada para ser la primera mujer afroamericana en convertirse en vicepresidenta de los Estados Unidos. Biden y Harris se enredaron en el escenario del debate de Miami, Florida en junio de 2019 sobre los esfuerzos de desegregación escolar, pero luego se reconciliaron y formaron un dúo dinámico que se destacó en la recaudación de fondos y la participación enérgica de la base demócrata.

El ticket demócrata de Biden/Harris terminó ganando las elecciones al reconstruir el «muro azul» de Estados que Trump había ganado inesperadamente en 2016. Michigan, Pensilvania y Wisconsin han sido Estados demócratas durante las últimas décadas, pero tienen muchos votantes «blue collars» (cuello azul, en español, para referirse a trabajos poco remunerados) que se han visto afectados por el declive económico, los acuerdos de libre comercio y el debilitamiento de la industria manufacturera. Hillary Clinton no pasó suficiente tiempo en estos Estados haciendo campaña durante la carrera de 2016 y este error no se repitió nuevamente. Biden es originario de Scranton, Pensilvania, y su base de operaciones en Delaware está muy cerca. La posición de Biden sobre el fracking hidráulico en el debate presidencial final amenazó con descarrilar sus posibilidades en Pensilvania, pero había acumulado suficiente buena voluntad durante sus décadas de servicio público para superar este tropiezo. Los tres Estados bisagra tienen gobernadores demócratas. Gretchen Whitmer, de Michigan, es un ejemplo de alto perfil que reforzó el mensaje del partido ante el coronavirus. Además de tener un buen desempeño en el Medio Oeste, Arizona y Georgia probablemente caerán del lado demócrata después de que se completen los recuentos, dos Estados que ha ganado el Partido Republicano desde la década de 1990. Aunque el candidato y ahora presidente electo demócrata realizó una campaña disciplinada y asumirá el cargo el 20 de enero, enfrentará numerosos obstáculos en el Gobierno. Los demócratas perdieron escaños en la Cámara de Representantes y no lograron asientos en el Senado para asegurar una mayoría para poder trabajar. Habrá dos elecciones de segunda vuelta a principios del próximo año en Georgia que determinarán el control del Senado. Dependiendo del resultado, Biden tendrá dificultades para elegir a sus preferidos para el gabinete, mientras que las nominaciones judiciales en todos los niveles podrían estar en grave peligro. Biden ha sufrido muchas pérdidas personales en su vida y genera una enorme empatía por esto. Se postuló como una figura sanadora que podría unir a Estados Unidos y servir como un puente hacia el futuro después de cuatro agotadores años de presidencia de Trump. Dada la polarización política que todavía existe en el país, éste seguirá siendo un objetivo desafiante. Si alguien tiene las habilidades y la experiencia política necesarias para llevar a cabo esta difícil hazaña, definitivamente es Joe Biden.