El disparo que se escuchó en todo el mundo

La vacuna anunciada por Pfizer y BioNTech marca el comienzo del fin de la pandemia

A bus stop ad for COVID-19 testing is shown outside Pfizer world headquarters in New York on Monday Nov. 9, 2020. Pfizer says an early peek at its vaccine data suggests the shots may be 90% effective at preventing COVID-19, but it doesn't mean a vaccine is imminent. (AP Photo/Bebeto Matthews)Bebeto MatthewsAP

Su eficacia del 90% es excelente y supone un buen augurio para otras vacunas. Llevarla a la gente que más la necesita será una tarea difícil

Durante este año arruinado por el coronavirus, en medio de muchos días duros de aislamiento y miedo, el mundo ha estado esperando tiempos mejores. Ha esperado mejores tratamientos para la covid-19, pruebas más rápidas y un mejor entendimiento de cómo el SARS-CoV-2 causa estragos en el cuerpo humano. Muchas de esas cosas han llegado. Pero una esperanza en particular es la más destacada: el hallazgo de una vacuna. Es una realidad que parece estar a la vista.

El 9 de noviembre Pfizer y BioNTech, dos firmas farmacéuticas, anunciaron que la vacuna en la que han estado colaborando tiene más del 90% de efectividad en la prevención de casos sintomáticos de covid-19. Este es un resultado asombroso para una vacuna de primera generación. Muchos no se habían atrevido a contar con una eficacia superior al 70%.

La noticia impulsó las acciones de Pfizer un 15% y las de BioNTech, una empresa mucho más pequeña, un 24% durante la sesión de apertura de la Bolsa en Estados Unidos. La idea de que una vacuna pueda volver a hacer la vida tal como era antes generó que el S&P 500 subiera un 3,6%, camino de alcanzar un récord. Las acciones de las aerolíneas y los bancos subieron; las de Cineworld, una cadena de cines, aumentaron más del 50%. Los principales mercados europeos ya habían crecido entre un 5% y un 8%.

Richard Hatchett, director de CEPI, una fundación que financia la investigación de vacunas para pandemias, destacó los resultados como “muy positivos y alentadores” y afirmó que aumentan las probabilidades de éxito para muchas otras vacunas que se están buscando. Esto es importante, porque una vacuna contra la covid no será suficiente, sobre todo porque la vacuna Pfizer-BioNTech, calificada como BNT162b2, debe mantenerse a una temperatura muy fría y su distribución mundial será difícil. También requiere dos inyecciones con tres semanas de diferencia. Así que muchos gobiernos esperarán una vacuna que se pueda mantener a temperatura ambiente y que precise una sola dosis.

La vacuna Pfizer-BioNTech se basa en una tecnología conocida como ARN mensajero o ARNm. La inyección contiene material genético del virus en el cuerpo, que utiliza este material para crear una proteína que normalmente se ve en la superficie de las partículas del virus covid, que a su vez estimula el sistema inmunológico. Se está probando en un grupo étnicamente diverso de 43.000 personas, y el ensayo aún no se ha completado. Los resultados anunciados hasta ahora se basan en un análisis intermedio realizado por un grupo independiente de seguimiento de datos. Las empresas enviarán los datos obtenidos para ser revisados en una publicación científica. Es posible que la estimación de la eficacia pueda cambiar a medida que se va recopilando más información. Dicho esto, los resultados son lo suficientemente contundentes como para que resulte improbable que el resultado final sea otro que el de una vacuna efectiva.

Quedan tres preguntas importantes sobre la vacuna. Una es la medida en que funciona en personas mayores, uno de los grupos más vulnerables a la covid-19, y que podrían no responder tan bien. Otra es si previene el riesgo de infección (una vacuna pueda evitar que alguien contraiga los síntomas de la covid-19, pero no que los contagie a otras personas). Y su eficacia a largo plazo se desconoce por completo.

Aun así, hay pocas dudas de que los resultados son muy positivos. Además, Pfizer sostiene que no han surgido inconvenientes importantes en cuanto a seguridad en los ensayos, aunque se están recabando más datos acerca de la eficacia.

En las próximas semanas se esperan noticias sobre dos vacunas más. Una de AstraZeneca, otra gran compañía farmacéutica, con un equipo en la Universidad de Oxford, y otra de Moderna, una empresa estadounidense de biotecnología. Ya se sabe que la vacuna AstraZeneca-Oxford genera una buena respuesta inmunitaria en los ancianos. Incluso si la vacuna de Pfizer no funciona tan bien en este segmento de la población, existe una posibilidad grande de que otra vacuna sí lo haga.

En definitiva, la llegada a vacunas para domar la pandemia está al alcance de la mano, pero llevará tiempo. El siguiente paso será que Pfizer solicite una autorización de emergencia para la vacuna en América y Europa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dispone de un proceso que permite tales autorizaciones se utilicen en países sin agencias reguladoras. La solicitud de BNT162b2 tendrá que esperar hasta la tercera semana de noviembre. Pfizer no lo solicitará hasta que haya reunido datos de seguridad de los participantes en el ensayo correspondientes a dos meses. Las agencias pueden autorizar su uso en grupos de alto riesgo (por ejemplo, médicos y enfermeras de hospitales) antes de fin de año, a la espera de más datos de seguridad. Una aprobación más extensa podría llegar en el primer trimestre de 2021. Los suministros de vacunas también serán limitados al principio, aunque la fabricación masiva de BNT162b2 ha estado en marcha desde octubre. Las proyecciones actuales indican que habrá 50 millones de dosis de vacunas disponibles en 2020 y 1.300 millones para 2021.

También hay enormes desafíos por delante en cuanto a la distribución. Nunca antes el mundo se había embarcado una vacunación a una escala tan grande. UNICEF, la agencia de la ONU para la infancia, será uno de los organismos que lidere la distribución mundial de las vacunas covid-19. Este organismo afirma que cada año adquiere jeringillas de 600m y 800 m para la inmunización infantil y que es probable que las demandas de la covid tripliquen o cuadrupliquen este número. Tanto UNICEF como la OMS están trazando un mapa con la disponibilidad a nivel mundial de capacidad de almacenamiento en frío para ayudar a los países a recibir vacunas.

A más largo plazo, la eficacia del 90% de las vacunas permitirá generar inmunidad colectiva. Si suficientes personas se ponen una vacuna tan eficaz, las que no lo hagan o no puedan, también estarán protegidas. Sin embargo, a corto plazo, la prioridad es el mundo sepa hacer llegar las vacunas donde más e necesitan. Esto ayudará a controlar la pandemia y garantizará una recuperación más rápida de la economía mundial. Los viajes y el intercambio comercial también pueden volver a algo parecido a la normalidad.

Hay otro aspecto en lo relativo a una eficacia del 90%: representa el punto más cercano a una protección completa en cuanto a vacunación. Se convierte en una herramienta esencial para médicos, enfermeras y trabajadores sociales, lo que les permitirá cumplir con su trabajo con menos miedo. Otros muchos profesionales de otras áreas sentirán lo mismo, pero tendrán que ser pacientes y esperar su turno.

Y hay otro motivo de celebración. Nunca antes se ha demostrado que el enfoque ARNm que utilizan Pfizer y BioNTech funcione en humanos. Los datos recogidos en los ensayos a gran escala de esta tecnología de “plataforma” significa que las empresas pueden realizar revisiones menores de la secuencia de ARNm de forma rápida y sencilla, cambiando así las proteínas a las que el cuerpo desarrolla inmunidad. Esto significa que si surgen nuevas cepas de covid-19, se podrían lanzar correciones rápidamente de la vacuna.

Incluso después de obtener la aprobación regulatoria, es probable que pasen varios meses hasta que se sienta el efecto de la vacuna sobre la pandemia. Pero esto marca el principio del fin.

“© 2020 The Economist Newspaper Limited. Todos los derechos están reservados. Desde The Economist, traducido por Pedro García Poyatos bajo licencia.  El artículo original en inglés puede encontrarse en http://economist.com