Cien heridos en Jerusalén en una marcha al grito de “¡Muerte a los árabes!”

300 jóvenes judíos radicales se manifiestan en la Ciudad Vieja en medio de una creciente tensión con los árabes

Policía a caballo israelí en Jerusalén durante los altercados
Policía a caballo israelí en Jerusalén durante los altercadosAMMAR AWADREUTERS

Más de 100 personas resultaron heridas y 50 fueron detenidas durante altercados entre israelíes y palestinos esta madrugada en Jerusalén, donde se han producido una serie de disturbios entre palestinos y extremistas judíos que se manifestaban contra los árabes. La Puerta de Damasco de la Ciudad Vieja de Jerusalén fue el epicentro de la violencia, que se produjo principalmente entre palestinos y policías israelíes, que desde el comienzo del mes sagrado de Ramadán prohíben aglomeraciones de gente en el céntrico lugar.

Los enfrentamientos comenzaron después de que un grupo de unos 300 extremistas judíos se aproximara a la Puerta de Damasco al grito de ‘muerte a los árabes’, según informaciones del diario ‘The Times of Israel’. Allí se han topado con contramanifestantes palestinos, que les han hecho frente.

Según los servicios de emergencia de la Media Luna Roja palestina fueron 105 los heridos entre los manifestantes, de los cuales 22 debieron recibir atención médica en hospitales. Por otra parte, la Policía israelí informó que detuvo a 50 personas y que unos 20 oficiales resultaron heridos.

Los jóvenes radicales israelíes habían sido convocados para “defender el honor judío” en la ciudad. Si bien éstos no lograron llegar a donde se encontraban los palestinos, permanecieron durante horas cantando eslóganes antiárabes junto al vallado policial que los contuvo.

En las horas posteriores a los incidentes de mayor calibre se produjeron además múltiples episodios violentos entre jóvenes de uno y otro lado y que fueron rápidamente difundidos a través de las redes sociales, que se han convertido en gran protagonista de esta espiral de tensión.

La policía usó gas lacrimógeno y cañones de agua para dispersar a los presentes en una zona que ha sido recientemente escenario de disturbios y tensiones desde que comenzó el Ramadán.

La Policía explicó, además, que unas 50 personas han sido detenidas por lanzar piedras y fuegos artificiales, así como asaltar a agentes y llevar a cabo otros actos violentos a lo largo de la noche. Todos ellos tendrán que acudir este viernes al juzgado. Los agentes también señalaron que los extremistas judíos arrojaron piedras y prendieron fuego al mobiliario urbano en varios puntos de la ciudad.

Los enfrentamientos han tenido lugar un día después de que se produjeran una serie de reyertas entre árabes y judíos en Jerusalén. En respuesta a estos sucesos, el grupo supremacista Lehava había convocado una protesta para respaldar el “honor nacional”.

Las consignas antiárabes provocaron la reacción contraria del político israelí de extrema derecha Itamar Ben-Gvir. “Estoy en contra de tales cánticos”, dijo a la radio 102 FM, mientras defendía el derecho de protesta de los manifestantes judíos. Y añadió: “Hay muchos árabes entre nosotros que son leales. Pero ciertamente creo que aquellos de entre nosotros que linchan, que golpean, causan daño, deberían ser maltratados, deberían ser expulsados de aquí”. Cuando se le preguntó qué quería decir con “maltratados”, Ben-Gvir dijo que significaba enjuiciarlos y también “si logramos aprobar una legislación, también expulsarlos del país”.

Los enfrentamientos palestinos con la policía israelí comenzaron con el inicio del Ramadán, el 13 de abril. Los palestinos dicen que la policía ha tratado de evitar que celebren sus habituales reuniones nocturnas de Ramadán frente a la Puerta de Damasco. “A los palestinos les encanta relajarse en esta zona después de las oraciones vespertinas en la mezquita de Al-Aqsa, pero a la ocupación (Israel) no le gusta. Es una cuestión de soberanía”, dijo el residente de Jerusalén Mohammad Abu Al-Homus, señalando las barricadas de metal lanzadas por la policía en la zona en las últimas semanas.

La policía dice que la medida es parte de los esfuerzos para garantizar que los fieles musulmanes puedan llegar de manera segura al principal sitio de oración islámica en la Ciudad Vieja, conocido como el Santuario Noble.