El Tribunal Supremo protege el Obamacare

El Supremo ha desestimado la demanda interpuesta contra el Obamacare por los fiscales generales de varios estados.

Obama, que obtiene una de sus grandes victorias políticas después de jubilado. EP
Obama, que obtiene una de sus grandes victorias políticas después de jubilado. EP FOTO: STEFANI REYNOLDS / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO STEFANI REYNOLDS / ZUMA PRESS /

El Tribunal Supremo ha desestimado por 7 votos contra 2 la demanda interpuesta contra el Obamacare por los fiscales generales de varios estados. Los magistrados tumban de esta forma el intento de liquidar la reforma sanitaria del presidente

Obama, que obtiene una de sus grandes victorias políticas después de jubilado. Por contra, su sucesor, Donald Trump, que propició y animó a la revuelta de los fiscales, todos ellos próximos a los republicanos, pierde definitivamente en un frente que venía condenado por la senda política desde que John McCain votó en contra por falta de alternativas. Millones de asegurados mantendrán sus seguros médicos y no se adivina de momento una ruta capaz de retirar de la circulación el Obamacare. Básicamente los jueces les han dicho a los demandantes que no podían presentar la demanda, que la ley no ampara sus reclamaciones y que no tienen atribuciones legales para sustentarlas.

Cuando Joe Biden llegó a la Casa Blanca una de sus primeras órdenes ejecutivas fue destinada a potenciar el Obamacare. «No estamos haciendo nada nuevo», dijo entonces, «excepto restaurar la Ley de Atención Sanitaria a Precios Asequibles y restaurar el Medicaid de la forma en que existía antes de que Trump se convirtiera en presidente». Biden llegó a la presidencia con la promesa de salvaguardar la reforma sanitaria, al tiempo que acusaba a Trump de dificultar y encarecer el acceso a la atención sanitaria de los más vulnerables. Trump siempre respondió que el Obamacare viola la Constitución y torpedea la libertad de los Estados. El problema es que siempre prometió un plan mejor, más grande, ambicioso y robusto, y éste nunca llegó.

Al final la mayoría de jueces conservadores, varios de ellos elegidos por Trump, no propició una sentencia favorable a los intereses republicanos. Antes al contrario el Alto Tribunal mantiene una postura que desarbola una de las guerras legales más duras de los últimos años. El Obamacare, odiado tanto por parte de los republicanos como por el ala izquierda de los demócratas, vilipendiado por unos y otros, resiste frente a la ofensiva. Hasta que una nueva mayoría en el legislativo sea capaz de tumbarlo. Algo que, de momento, se antoja dudoso.