“Sacamos agua de los sótanos y vuelve a entrar por otro lado”

Hablamos con un trabajador de una empresa de extracción de aguas en edificios inundados en Colonia. “Los trabajos de reparación durarán hasta el invierno”

Cruces de piedra el cementerio de Erftstadt,una de las zonas afectadas por las inundaciones
Cruces de piedra el cementerio de Erftstadt,una de las zonas afectadas por las inundacionesSASCHA STEINBACHEFE

Markus Fritz trabaja secando paredes y extrayendo el agua de los sótanos cuando hay alguna emergencia en toda la zona de Colonia y alrededores. En la empresa son cuatro empleados y normalmente tienen de tres a cinco consultas al día. Desde que el miércoles las inundaciones se cebasen en el suroeste alemán, son alrededor de 200 los pedidos, que no pueden atender y están poniendo en una lista de espera. “He dejado de mirar los emails desde ayer porque no damos abasto y trabajamos dieciséis horas al día, tengo como 120 sin leer”.

Uno de sus empleados vive cerca de la ciudad de Erfstadt, donde permanece atrapado y realizando labores de reparación, “se está pasando el día recogiendo escombros en un camión, que va al vertedero y vuelve... no le da tiempo a nada más”. Su trabajo en la zona del desastre suena como una pesadilla: “Sacamos el agua de un sótano y vuelve a entrar por otro lado”, explica desesperado, “vamos al edificio de enfrente y tenemos que volver de nuevo al anterior”. Asegura que se pasa el día “viendo existencias destruidas, la gente lo ha perdido todo”.

Lo interesante del dramatismo de sus palabras es que no se refiere a los epicentros de las inundaciones, que están apareciendo en todos los medios de comunicación nacionales e internacionales, sino a las numerosas localidades que “tan solo” han sufrido inundaciones severas sin pérdidas mortales o sin edificios, puentes o carreteras demolidos: “vamos a necesitar que vengan operarios de otros estados alemanes a secar las casas y extraer el agua, porque no damos a basto y son miles de personas afectadas cuyas casas son inhabitables en este momento”.

Asegura que el secado de un muro dura unas tres semanas, después de haber desalojado la casa de alfombras, muebles, etc. “Pero con destrozos como los actuales, con unas inundaciones que han llenado las casas literalmente de agua, tan solo el secado tardará al menos seis semanas”. Calcula que una persona que haya perdido su sótano no podrá volver a utilizarlo hasta el invierno. “Después del secado hay que comprobar el estado de la electricidad en el edificio y a menudo hay que cambiar los cables, lo que dura varias semanas más”.

Lodo por todas partes

Ayer decía haber estado en Leverkusen, donde “todo está lleno de lodo, muebles, coches atrapados en medio de las calles llenas de lodo”. En la autopista que une Colonia y Bonn “solo pasan ambulancias y servicios de rescate con botes desde el miércoles”. Le resulta muy duro ver que en otras ciudades que no están afectadas la vida sigue, pero sabe que las autoridades han pedido a la población no ir a la zona de la catástrofe a ayudar aún porque sigue siendo muy peligroso.

Están al borde la extenuación, asegura, no solo por las grandes inundaciones actuales, “sino porque desde hace seis semanas tenemos como 15 casos diarios, ya que hubo pequeñas inundaciones en varios sitios”. Ya estaban al límite, cuando llegó la gran tragedia. En este momento no pueden atender el servicio de emergencia que tienen normalmente. Sin preguntarle, nos dice: “esto es el cambio climático. Lo llevamos viendo en los últimos años que han ido aumentando cada vez mas las inundaciones en verano”. Dice que no desfallece “porque ayudamos a las personas, pero estamos al límite de nuestras fuerzas”.