Internacional

Berlín no devolverá a Austria los asilados que lleguen a su frontera

Un doble lenguaje se ha instaurado en el lado conservador del ejecutivo alemán. Mientras Angela Merkel alude al compromiso e incluso a la humanidad, su socio y ministro del Interior Horst Seehofer insiste en el rechazo e incluso amenaza ante la falta de cooperación. Dos parámetros que están por entorpecer el resto de la legislatura y mientras alientan la posibilidad de que esta no llegue a su fin, ya dejan patente el enorme cisma que se abre entre ambos líderes. Una circunstancia que ayer volvió a demostrarse con la visita a Berlín del primer ministro húngaro, Viktor Orbán y su homóloga británica, Theresa May o el encuentro en Viena de Seehofer con el canciller de austriaco, Sebastian Kurz. Lejos de esgrimir al consenso, la “victoria” de Seehofer ante su disputa migratoria con la canciller, que se saldó con la propuesta de creación de “centros de tránsito” cerca de la frontera con Austria para tramitar las peticiones de asilo, ha fortalecido la soberbia de un ministro que poco antes de partir hacia la capital austriaca aludió a un "verdadero cambio de rumbo"en política migratoria. Con semejante talante anunció junto a Kurz en Viena que los ministros de Interior de Alemania, Austria e Italia se reunirán la próxima semana en Innsbruck para buscar un acuerdo que cierre la ruta del Mediterráneo a los inmigrantes. Tras calificar de "muy fructífera"su conversación con Kurz, Seehofer confirmó que su país no devolverá a Austria a refugiados que hayan sido registrados en terceros socios de la UE, sino que pretende devolverlos a países como Grecia o Italia. Mientras tanto, y en un mensaje diagonalmente opuesto, la canciller aseguró en Berlín que la protección de las fronteras exteriores de la UE no busca convertir al bloque en una “fortaleza” sino acabar con el negocio de los traficantes. Merkel hizo estas declaraciones en una rueda de prensa en Berlín junto al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en la que ambos líderes confrontaron abiertamente sus diferentes posiciones en la cuestión migratoria. “La diferencia se encuentra en que no podemos olvidar que al final se trata de personas que vienen a nosotros. Y esto tiene algo que ver con los fundamentos europeos, esto es, con la humanidad”, agregó la canciller mientras que Orbán, por su parte, señaló que es preciso que esas muestras de humanidad no generen un “efecto llamada”. En otra comparecencia también ensombrecida asimismo por las distancias, Merkel abordó junto a May los términos de la salida del Reino Unido de la UE y los pilares sobre los que se sustentará su relación futura. La canciller expresó su deseo de que tras el "brexit"las relaciones sigan siendo estrechas, pero solo se mostró convencida de que así será en el plano de la política de seguridad. Sobre todas las demás áreas de cooperación -de la comercial a la política- guardó cautela, a la espera de que Londres avance su posición. May avanzó por su parte que hoy tiene previsto reunirse con su gabinete para dibujar "el camino hacia adelante"en su salida de la UE, así como la "velocidad e intensidad"de las negociaciones.

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