Política

Decenas de cuerpos hacinados en sacos esperan en un tren frigorífico

«Ahí se quedan hasta que decidamos qué hacer con ellos», dicen los prorrusos

Rebeldes prorrusos custodian el tren en el que se están depositando los cadáveres.
Rebeldes prorrusos custodian el tren en el que se están depositando los cadáveres.

Mientras prosigue la guerra en el este de Ucrania (ayer murieron ochos soldados y otros 50 resultaron heridos), el Gobierno y los separatistas siguen enfrentados por el avión de Malaysia Airlines derribado el jueves. Kiev volvía a acusar a los prorrusos que custodian la zona donde cayó el avión de destruir pruebas y dificultar la investigación. El primer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Alexander Borodai, pedía, por su parte, celeridad a la misión internacional de expertos llegados hasta allí, pues los cuerpos están comenzando a descomponerse debido al calor (unos 30 grados), y además son presa de perros y zorros. «Llevamos esperando a los expertos desde hace tres días. Les hemos ofrecido plenas garantías de seguridad en el territorio que controlamos», comentó Borodai, que contradijo la versión de Kiev y aseguró que, «atendiendo a las peticiones de la comunidad internacional, hemos dejado el lugar intacto, limitándonos a cubrir los cuerpos».

Además, los separatistas negaron de nuevo que las cajas negras de la aeronave hayan sido todavía localizadas y justifican su control del trabajo de los observadores de la OSCE y de los periodistas argumentando «imperativos de seguridad, pues el lugar se encuentra prácticamente en la línea del frente». Sin embargo, Borodai terminó confesando que «se han encontrado algunos objetos, presumiblemente las cajas negras, que han sido enviadas a Donetsk». «Ahora son de nuestra propiedad», zanjó ante los periodistas.

En realidad, el caos y la falta de vigilancia reinan en el lugar del siniestro, que se extiende en un área enorme, de casi 20 kilómetros cuadrados, y donde rige un alto el fuego de facto.

En Países Bajos, país de procedencia de la mayoría de las víctimas, han causado indignación las noticias e imágenes de pillaje entre los restos del avión por parte de milicianos prorrusos. Algunos bancos han asegurado que impedirán que se utilicen las tarjetas de crédito de los fallecidos. También ayer, la Policía comenzó a visitar a las familias de los 193 holandeses para obtener información sobre la presencia de tatuajes, cicatrices, muestras de ADN y registros dentales que puedan ayudar en la identificación de las víctimas. Al ser preguntado el primer ministro, Mark Rutte, sobre si el retraso en la repatración de los cadáveres era aceptable, contestó: «Cero. Nada es aceptable. Todo esto debería haberse hecho hace dos días».

En la región de Donetsk, un grupo de observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) visitó de nuevo la zona del accidente. El portavoz de la misión, Michael Bociurkiw, declaró que sus movimientos estuvieron esta vez menos restringidos. Sin embargo, se quejaron del tratamiento de los cadáveres recogidos por prorrusos, que se encuentran en su mayoría apilados en la estación de Torez, en vagones de tren refrigerados. «El olor es terrible. No se nos ha permitido entrar sin equipos especiales por el estado de descomposición que presentan después de tres días al sol», narró Bociurkiw. Un portavoz de los separatistas prorrusos, Sergei Kavtaradze, confirmó que en el interior de los vagones se encuentran los 196 cuerpos recuperados hasta el momento y afirmó que «allí se quedarán por ahora, a la espera de que se resuelva qué hacer con ellos».

La UE explicó ayer que la responsabilidad de iniciar una investigación y garantizar su transparencia recae en principio en las autoridades ucranianas, aunque Kiev ha anunciado la puesta en marcha de un dispositivo internacional multidisciplinar, habitual en este tipo de catástrofes. Además del Gobierno de Kiev, participará en el mismo la aerolínea que operaba el vuelo (Malaysia), el país de procedencia del vuelo (Países Bajos), la empresa constructora del avión (Boeing) y el fabricante del motor (Rolls Royce), así como 30 observadores de la OSCE y varios expertos de Eurocontrol, Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea.

Asimismo, expertos de la Oficina Europea de Policía (Europol) y de Interpol participarán juntos en un equipo que se desplazará a Ucrania en los próximos días para ayudar en las tareas de identificación de las víctimas del avión siniestrado. «Al menos un experto de Europol se unirá al equipo de Interpol, que incluye especialistas en la identificación de víctimas en los casos de desastres y a un responsable de la Comisión Internacional de Personas Desaparecidas», indicó Europol en un comunicado en el que indicó que algunos de sus equipos han estado «controlando la situación» desde que se produjo el siniestro.