Asad elimina cada día decenas de cuerpos de presos en un crematorio

Estados Unidos acusa al presidente sirio de ejecuciones masivas en la cárcel de Saidnaya.

Imagen difundida por el Departamento de Estado que muestra edificios que podrían ser la cárcel de Daisnaya y el edificio convertido en un crematorio.
Imagen difundida por el Departamento de Estado que muestra edificios que podrían ser la cárcel de Daisnaya y el edificio convertido en un crematorio.

Estados Unidos acusó hoy al régimen sirio de Bachar al Asad de asesinar y quemar a “miles” de prisioneros, con un ritmo de medio centenar de muertos a diario, según pruebas que Washington asegura haber obtenido.

El régimen sirio ha construido un crematorio dentro de la prisión militar de Saidnaya, a 45 minutos de Damasco, donde se deshace de los cuerpos sin vida de los prisioneros (opositores) ejecutados para así ocultar ejecuciones masivas. Lo confirmó ayer el adjunto del secretario de Estado para Oriente Próximo, Stuart Jones, que apuntó que «creemos que la construcción de este crematorio forma parte del esfuerzo para cubrir las atrocidades que tienen lugar cada día en la prisión de Saidnaya. Estamos impresionados por todo lo que ocurre en ese lugar y donde el régimen cuenta con el apoyo incondicional de Rusia e Irán». Jons ofreció a la Prensa imágenes de satélite para respaldar sus aseveraciones y apostilló que, según sus investigaciones, Asad podría estar ejecutando hasta a 50 detenidos al día.

Además, aseguró que esas pruebas muestran nieve derretida en zonas calientes de lo que sería un crematorio y pidió a Rusia, aliado de Asad, que aumente la presión para que «rindan cuentas por estas atrocidades» que llevan al régimen de Damasco a un «nuevo nivel de depravación». Según el secretario adjunto, el régimen de Damasco está ahorcando a prisioneros y quemando los cuerpos en un nuevo edificio para ocultar las pruebas de lo que constituiría un crimen de guerra conforme a las normas de la Convención de Ginebra. Definida como «matadero humano», esta prisión ya ha sido denunciada con anterioridad por Amnistía Internacional ya que, según sus estudios, hasta 13.000 personas han sido ejecutadas en su interior. Esta ONG emitió un informe en febrero en el que denunció la calculada campaña de Asad de ejecuciones extrajudiciales mediante ahorcamientos en la prisión de Saidnaya. Entonces, se indicó que entre 2011 y 2015, todas las semanas, se sacaba de sus celdas a grupos de hasta 50 personas para terminar con sus vidas. Sin embargo, el descubrimiento de este crematorio supone el traspaso por parte del régimen de una nueva línea roja en la guerra de Siria.

Esta forma de deshacerse de los cuerpos sin vida de los prisioneros recuerda a la utilizada en 1927 en Rusia. Cerrado en 1973, y conocido con el nombre de Donskoy Creamtorium, allí fueron ejecutados durante la Gran Purga alrededor 10.000 personas entre 1935 y 1953. El objetivo entonces era terminar con todos los enemigos de Josef Stalin y el jefe del KGB, que más tarde perdió el favor del dictador. Mientras, más recientemente, ya en 2013 se acusó a Rusia de utilizar estos crematorios en Crimea. También, de otra forma, recuerda los crematorios nazis donde desaparecieron millones de judíos en la Segunda Guerra Mundial.

Jones no quiso hablar de acción militar en respuesta a este crimen, como ocurrió cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó bombardear en abril una base aérea siria en respuesta a un ataque con armas químicas.

Esta nueva información es desvelada por el Departamento de Estado una semana después de que su responsable, Rex Tillerson, se reuniese con su homólogo ruso Sergei Lavrov en Washington para tratar de Ucrania y Siria. Tillerson fue muy firme con su homólogo, según la portavoz del departamento, Heather Nauert.

Mientras tanto, Trump tiene otro frente abierto en Siria en relación a su decisión de armar a las milicias kurdas. El jefe del Estado de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se reúne hoy en Washington por primera vez con el líder de EE UU, con la esperanza de abrir un nuevo capítulo en unas difíciles relaciones y convencerle de que no lleve a cabo su intención de apoyar a los sus enemigos kurdos en Siria.