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EE UU pretende aislar a Irán en un plazo máximo de seis meses

Entre 80 y 180 días. Ése será el previsible plazo que EE UU necesitará para restablecer muchas de las sanciones vigentes hasta hace apenas dos años. El mismo que concederá a las empresas nacionales y extranjeras y a los gobiernos aliados para que corten sus lazos con Irán. De lo contrario, se arriesgarán a presumibles sanciones multimillonarias. El costo para la economía estadounidense tras la decisión de romper de forma unilateral el acuerdo nuclear está más relacionado con la subida de los precios del crudo que con una hipotética hecatombe para las empresas nacionales. La mayoría del capital extranjero que arriesgó en Irán es europeo y suyas las inversiones en el filo. Aun así, compañías tan emblemáticas como Boeing podrían verse perjudicadas. Las primeras compañías en sufrir serán las grandes aeronáuticas. Boeing, por ejemplo, había firmado acuerdos comerciales con Irán por valor de 20.000 millones de dólares. Uno con Iran Air para venderle 80 aviones por un valor de 17.000 millones, y otro con Aseman Airlines para venderle otros 30 por 3.000.

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Trump reunió ayer a su Gabinete para profundizar en las medidas a adoptar. Al comienzo del encuentro, el presidente insistió en «aconsejar a Irán que no reanuden su programa nuclear. Se lo aconsejaría rotundamente. Habrá consecuencias muy graves si lo hacen». Añadió que planea imponer a Teherán «algunas de las sanciones más duras» que su país ha aplicado «jamás» a otra nación y que las más importantes entrarán en vigor «muy pronto», entre ahora y noviembre próximo. Sobre su oferta de negociar un pacto más amplio con Teherán, pronosticó que «durante el primer par de meses» se negará a negociar un nuevo pacto, pero luego acabarán haciéndolo «o si no ocurrirá algo, y esperemos que no sea el caso», agregó en referencia a una confrontación militar.

No dio más detalles, pero en una reunión de funcionarios del Departamento de Estado con la prensa, uno de los oficiales explicó que «a menudo, cuando imponemos o reimponemos sanciones, damos un respiro para permitir que tanto las empresas estadounidenses como las extranjeras cierren sus contratos, terminen sus negocios, obtengan su dinero... Porque lo que no queremos es dañar a nuestros aliados y socios. Queremos reducir los costes y el dolor en el objetivo. En este caso, el régimen iraní». El periodo para desconectarse de las importaciones de petróleo de Irán, actualmente ya el quinto exportador del crudo a nivel mundial, será de 180 días.

El mismo departamento, en un comunicado publicado ayer, explicaba que en un plazo no superior a 90 días entrarán en vigor las sanciones contra «la compra o adquisición de dólares por parte del Gobierno persa; sobre el comercio de oro o metales preciosos, venta, suministro o transferencia directa o indirecta hacia o desde Irán de metales de grafito y aluminio, acero, así como carbón y software para integrar procesos industriales; transacciones significativas relacionadas con la compra o venta de productos iraníes, mantenimiento de fondos o cuentas importantes fuera del territorio de Irán, compra o suscripción de la emisión de deuda soberana iraní». Finalmente, entrarán en vigor en 90 días las sanciones contra el sector del automóvil. Tres meses más tarde llegarán las medidas contra las transacciones energéticas, incluido el petróleo, y las transacciones con el Banco Central de Irán (...)».