Política

El Ejército de Sudán toma la capital tras matar a trece opositores y arrasar su campamento

El campamento de la oposición fue desalojado a tiros por los soldados/Efe
El campamento de la oposición fue desalojado a tiros por los soldados/Efe

A sangre y fuego, el Ejército de Sudán y sus mercenariois han hecho una exhibición de fuerza frente a las demandas de la oposición democrática, que le exigen que entregue el poder. Después de desmantelar por la fuerza la acampada opositora, causando al menos 13 muertos, los militares han incomunicado Jartum, la capital del país, bloqueando las principales avenidas y los puentes que la conectan con las ciudades vecinas. Las autoridades también han cortado el servicio de internet de las tres empresas de telecomunicaciones del país y la emisión de las 30 cadenas de radio públicas y privadas de la capital.

La acampada opositora está vacía y es imposible llegar a ella, porque las fuerzas de la Policía, del Ejército y del Apoyo Rápido -la fuerza especial de las Fuerzas Armadas- cerraron todas las calles que llevan al lugar, según constató Efe. El Comité Central de Médicos, un sindicato opositor, afirmó que en el desmantelamiento de la acampada, ubicada en una explanada frente al cuartel general de las Fuerzas Armadas, murieron al menos trece personas y 116 resultaron heridas.

El médico Abdelsalam al Ruba, que trabaja en la morgue de la ciudad de Um Durman, dijo a Efe que cuatro cuerpos llegaron hoy al depósito de cadáveres con orificios de bala. Según la fuente, los cuatro fallecidos fueron tiroteados mientras participaban en manifestaciones en Um Durman, ciudad separada de Jartum por el río Nilo.

La mayoría de las calles de Jartum permanecen vacías y las tiendas y mercados han cerrado sus puertas después de los incidentes en la acampada opositora. Los barrios de la capital sudanesa están incomunicados porque los militares han colocado barricadas hechas de neumáticos y troncos de árboles.

La Asociación de los Profesionales, que lidera el movimiento de protesta, aseguró que “un gran número” de milicianos “a sueldo” atacaron con munición real a los manifestantes. La junta militar negó haber atacado a los manifestantes y aseguró que el Ejército intervino después de que un grupo de “infractores” se infiltrara en la acampada generando una situación de caos.

La acampada estaba instalada frente al cuartel general del Ejército desde el 6 de abril, cinco días antes del derrocamiento del presidente Omar al Bashir, y se mantenía para presionar a los militares a que entreguen el poder a los civiles. Las Fuerzas de la Libertad y el Cambio, la plataforma que aglutina a la oposición, reaccionó al desalojo violento abandonando las conversaciones con la junta militar.