Brigitte se queda sin sueldo

El presidente Emmanuel Macron, obligado por las críticas, renuncia a darle el estatus oficial. El Palacio del Elíseo detalla por primera vez las funciones de la «esposa del jefe de Estado»

Brigitte Macron, durante un acto oficial en el Palacio del Elíseo
Brigitte Macron, durante un acto oficial en el Palacio del Elíseo

El Elíseo destacó en un comunicado que no se crea «ningún derecho nuevo» para la esposa del presidente, que realizará labores de representación sin remuneración ni presupuesto propio.

El Palacio del Elíseo publicó ayer la «carta de transparencia relativa al estatus de la pareja del jefe de Estado», zanjando así la polémica desatada por el rol oficial de «primera dama» que Emmanuel Macron quería otorgar a su mujer. Lo cierto es que es la primera vez que la Presidencia francesa describe tan detalladamente las funciones y el papel de la esposa de un mandatario galo, pero, eso sí, Brigitte Macron no tendrá finalmente un sueldo del erario, sino que todo el presupuesto para sus tareas públicas saldrá del ya asignado al jefe de Estado francés.

«El cónyuge del presidente de la República, en virtud tanto de la tradición republicana como de la práctica diplomática, tiene un papel representativo, de patrocinio y de apoyo al Jefe de Estado en sus misiones», reza el comunicado del Elíseo. Para que su estatus como primera dama se hubiera hecho efectivo, habría que haber cambiado la Constitución francesa, por lo que ayer se remarcaba que «ningún texto legal codifica su papel. Pero, aun así, en compromiso con la transparencia democrática, con esta carta se pretende por primera vez aclarar y hacer pública tanto la misión de la esposa del jefe de Estado como todos los recursos asignados a dicha misión».

El tema que más indignaba a la opinión pública francesa –que votó por Macron precisamente por las promesas de regeneración democrática del entonces líder de En Marcha y su limpia de corruptos de los cargos políticos– era que Brigitte tuviera un sueldo. Incluso más de 316.000 personas firmaron una petición a través de Change.org «contra el estatus de primera dama de Brigitte Macron». Su autor, Thierry Paul Valette, se escudaba en dicha «moralización de la vida política francesa» con la que alardeaba el Macron candidato y no veía «por qué la esposa del jefe de Estado debía recibir un salario de los fondos públicos». Por ello, el Elíseo se cuidó ayer de no tratarla como «primera dama» y especificó en un apartado lo referido al sueldo.

Así, «no se beneficiará de ninguna remuneración al respecto. No tiene gastos de representación. No tiene presupuesto propio», se explica expresamente en el comunicado. Además, «para llevar a cabo sus tareas, dependerá de la Oficina del presidente de la República». De hecho, dos asesores de Macron se ponen a disposición de la esposa del presidente y se puntualizan sus funciones: «Un asesor especial que sirve como director de la oficina de Brigitte Macron» y «un consejero como jefe de Gabinete». La pareja del jefe del Estado también tendrá a su disposición una secretaria. En cuanto a su protección, «será proporcionada por el Grupo de Seguridad de la Presidencia de la República (GSPR)».

Como ya se filtró cuando las críticas al papel oficial de Brigitte comenzaron a tener peso, la primera dama recibe más de cien cartas a diario, emails y llamadas, que ella contesta personalmente. Ayer, el Elíseo insistió en que la contabilidad de los costes de Brigitte Macron estará revisada por el Tribunal de Cuentas a través de un informe público. También se hará pública, todos los meses, la agenda de la esposa de Macron, con la que se casó en 2007. La mayoría de sus actos tendrán relación con la representación de Francia, así como con la sociedad civil en las áreas de «discapacidad, educación, salud, cultura, protección de la infancia o la igualdad de género».

La propia Brigitte, cansada de que en los medios se hable de la diferencia de edad con su marido –25 años–, ya reveló en una entrevista a «Elle» que, «como otras mujeres antes que yo, voy a tener un rol público, que no será remunerado, pero el pueblo francés sabrá qué recursos están a mi disposición. Y eso no se hará por ley, sino a través de una carta de transparencia. Vamos a publicar en breve todas mis reuniones y los comités de trabajo de los que forme parte en la página de la Presidencia, para que el pueblo francés sepa exactamente lo que estoy haciendo. Lo importante es que seamos claros».