Política

El Estado Islámico atenta contra un hotel de Trípoli

Imagen del hotel de lujo Cornitia tras la explosión
Imagen del hotel de lujo Cornitia tras la explosión

Es considerado uno de los pocos lugares seguros que aún quedan en la capital libia, Trípoli, pero ayer fue asaltado por un grupo de hombres armados que tomaron varios rehenes y acabaron con la vida de al menos ocho personas.

Es considerado uno de los pocos lugares seguros que aún quedan en la capital libia, Trípoli, pero ayer fue asaltado por un grupo de hombres armados que tomaron varios rehenes y acabaron con la vida de al menos ocho personas. No es la primera vez que el hotel Corinthia, residencia de políticos, diplomáticos y hombres de negocios, sufre un ataque, pero el asalto de ayer es especialmente significativo por el momento en el que tiene lugar, en medio de las conversaciones de paz entre los dos gobiernos rivales que se disputan el control de Libia, sumida en el caos y la violencia desde hace meses. Asimismo, la posibilidad de que el Estado Islámico (EI) esté detrás del asalto levanta interrogantes sobre la capacidad operativa del grupo en Libia, al que juraron lealtad batallones islamistas con base en la localidad de Derna, situada a más de 1.000 kilómetros de distancia de Trípoli. Una cuenta de Twitter supuestamente afiliada al Estado Islámico reivindicó el asalto, que dio comienzo con la colocación de un coche bomba a las puertas de hotel Corinthia, que acabó con la vida de al menos tres guardias de seguridad e hirió a varias personas. Después de la explosión, se desencadenaron choques violentos entre los guardias y los asaltantes, que irrumpieron finalmente en la recepción del lujoso hotel, que consta de dos grandes torres. Según la televisión árabe Al Yazira, los hombres armados (entre tres y cinco individuos) se abrieron paso disparando con rifles AK-47 y usando granadas de mano, y se dirigieron a uno de los pisos elevados.

Se cree que el objetivo del ataque podría haber sido el primer ministro del autoproclamado Gobierno de Trípoli, Omar Al Hassi, que fue evacuado por la parte posterior del edificio. Diplomáticos o ciudadanos extranjeros también podrían haber sido el blanco deseado y, en el momento del ataque, habrían estado registrados en el Corinthia ciudadanos estadounidenses, europeos y turcos. La legación diplomática de Qatar, por ejemplo, ocupa el piso 24º del edificio, cerca de donde los hombres armados se dirigieron y, tras haber sido acorralados por las Fuerzas de Seguridad, hicieron estallar un cinturón de explosivos, según la cadena de televisión Al Arabiya. Esto respaldaría la hipótesis de que los asaltantes son enemigos del Gobierno islamista respaldado por Doha y no reconocido por la ONU, la UE y Estados Unidos. Algunos dedos incluso apuntan directamente al Gobierno oficial de Libia, que tiene su base en Tobruk (al este) tras haber sido expulsado de la capital por las milicias islamistas el pasado verano. Al cierre de esta edición aún existía gran confusión en torno a los motivos reales detrás del ataque, así como al número de víctimas y su nacionalidad, aunque representantes del Gobierno de Trípoli indicaron a los medios locales que entre los fallecidos hay cinco extranjeros. Asimismo, las autoridades rechazaron la posible autoría de Estado Islámico, con el que los islamistas de Al Hassi prefieren no verse asociados, y aseguraron que el ataque sólo busca manchar la imagen del Ejecutivo «legítimo» de Libia.

Ultimátum de 24 horas

El secuestro cuya autoría ha sido reconocida por el Estado Islámico es el del periodista japonés, Kenji Goto, y del piloto jordano Muaz Kasasbeh. Ayer los yihadistas dieron un ultimátum de 24 horas al Gobierno japonés para que cumpla sus demandas. Los terroristas quieren que el gobierno jordano libere a la extremista Sayida al Rishawi, detenida en Jordania. De lo contrario, matarán a los dos rehenes. El ministro portavoz del Gobierno nipón, Yoshihide Suga, aseguró ayer que, «a pesar de esta situación extremadamente dura, seguiremos la misma política y continuaremos nuestra cooperación con el Gobierno de Jordania para la pronta liberación de Kenji Goto». El portavoz nipón explicó en una breve comparecencia ante los medios que, tras conocerse la publicación de un nuevo mensaje acompañado de una foto del periodista japonés y otra del piloto jordano, se celebró una reunión de emergencia entre algunos miembros del Gabinete y se informó de la situación al primer ministro, Shinzo Abe. En el audio, Goto insta al Gobierno de Tokio a presionar a las autoridades jordanas para que pongan en libertad a Rishawi porque sólo le quedan 24 horas de vida «y al piloto incluso menos».

tieron las cuestiones incluidas en la agenda, como el futuro Gobierno de unidad, las medidas de confianza y un lugar para futuros encuentros.