El PPE lucha por mantener su hegemonía en la UE

Los líderes de la UE se reúnen hoy en Bruselas para negociar los cargos comunitarios. Liberales y verdes exhiben su influencia tras el fin de la Gran Coalición.

Los líderes de la UE se reúnen hoy en Bruselas para negociar los cargos comunitarios. Liberales y verdes exhiben su influencia tras el fin de la Gran Coalición.

Quizás la frase más certera la pronunció la comisaria de Competencia, la danesa Margrethe Vestager, tras conocerse los primeros resultados de las elecciones europeas. «He estado trabajando para romper monopolios, eso es básicamente lo que he estado haciendo en los últimos cinco años y eso es lo que los votantes están haciendo hoy».

La fragmentación del próximo hemiciclo europeo en el que por primera vez en la historia de la UE populares y socialistas no serán capaces de aglutinar la mitad de los escaños obliga a un nuevo reparto de poder incierto en que será necesario abrirse a otras voces y en el que liberales y verdes –los dos grandes vencedores de estos comicios– no piensan resignarse a mera comparsa de las fuerzas tradicionalmente hegemónicas.

Hoy comienza el pistoletazo de salida de la renovación de la cúpula europea y la incertidumbre es la nota dominante. Primero se reunirá la conferencia de presidentes de la Eurocámara y después el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, ha convocado una cumbre extraordinaria con el propósito de ir preparando el terreno. No se esperan decisiones definitivas hoy, pero sí algunas pistas para adivinar hacía dónde se inclinará la balanza en la pugna del poder continental.

En el año 2014, la conferencia de presidentes proclamó a Jean Claude Juncker como su candidato después de que Partido Popular Europeo (PPE) ganara las elecciones. Pero en esta ocasión, el veredicto no parece tan fácil y esto puede ser aprovechado por las capitales europeas para imponer candidatos alternativos, los conocidos como «tapados».

El Partido Popular Europeo –a pesar del correctivo por parte de los electores (180 escaños frente a los 216 de 2014) defiende su posición líder– y al menos, oficialmente, sigue manteniendo que Manfred Weber, su jefe de filas en la Eurocámara, es su candidato como sucesor de Jean Claude Juncker al frente del Ejecutivo comunitario el próximo mes de noviembre, dentro del método conocido como «spitzenkandidat». Así lo proclamaron el domingo tanto el presidente de los populares, Joseph Daul, como la secretaria general de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, que sucedió a Angela Merkel el pasado diciembre como líder de los democristianos alemanes.

En un «club» en el que países fundadores como Francia e Italia comprueban cómo la primera posición en las urnas es ostentada por fuerzas eurófobas (Marine Le Pen y Matteo Salvini, respectivamente), la CDU aparece como prácticamente una de las pocas anclas de estabilidad en el Viejo Continene.

Durante toda la campaña electoral, el candidato de los socialistas europeos, el holandés Franz Timmermans, ha defendido la posibilidad de una entente alternativa de izquierdas con los liberales, verdes y ciertos sectores de los partidos conocidos como izquierda radical, en concreto la Syriza del primer ministro griego, Alexis Tsipras. Lo que el político holandés ha calificado como «una alianza de Macron a Tsipras», capaz de aislar del Partido Popular Europeo y romper la lógica de la Gran Coalición (socialistas y populares). A pesar del empuje de los socialistas en países como España o el buen resultado relativo en Italia, donde consiguió el segundo puesto imponiéndose al Movimiento 5 Estrellas (M5E), los malos resultados en Francia y en Alemania no favorecen que aritméticamente esta posibilidad pueda hacerse realidad. Timmermans, sin embargo, amparado por liberales y verdes, no renuncia a esta opción si bien durante el domingo no fue tan contundente como en anteriores ocasiones a la hora de apostar por dejar arrinconados a los populares en la nueva legislatura europea.

Para liberales y verdes lo importante es romper el «statu quo» vigente y dejar oír su voz tanto en cargos (sobre todo en el primer caso) como en políticas (en el segundo). Hay quienes apuestan por una Gran Coalición reforzada y más plural que nunca. Entre ellos, voces tan relevantes como el secretario general del Ejecutivo europeo, el todopoderoso Martin Selmayr. «Creo que para cualquier Comisión que comience su andadura necesitará a los populares, socialistas y liberales trabajando juntos, teniendo en cuenta a los verdes», aseguró al digital «Politico». Una Gran Coalición menos orillada a la derecha, pero sin renunciar a la batuta de la principal fuerza política europea y que ha configurado el proyecto de integración europea durante la última década.

Sin unanimidad

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha sido y sigue siendo el gran archienemigo del sistema «spitzenkandidat» y el buen resultado de los liberales, que reconquistan la tercera plaza en el hemicicl, puede hacer olvidar su derrota al frente de la ultraderecha de Marine Le Pen. Los cuchillos ya han comenzado a volar. «Claramente, creemos que el candidato del Partido Popular Europeo está completamente descalificado», aseguró ayer Pascal Canfin, «número dos» de Macron en una entrevista con France Inter. En esta tesitura, la liberal Vestager parece decidida a plantar batalla y, en los últimos días, ha abandonado la ambigüedad para hacer campaña de manera directa como sustituta de Juncker este próximo otoño.

El presidente del Consejo aspira a conseguir un acuerdo sobre la renovación de toda la cúpula europea en la próxima cumbre del 20 y 21 de junio. Quiere un proceso rápido y lo menos traumático posible, aunque ya ha avisado de que no batallará para que la elección sea por consenso y se conformará con conseguir una mayoría cualificada entre los Veintisiete.