El primer ministro de Italia no quiere ser “un hombre de paja”

La amenaza de Conte de dimitir no disminuye la tensión entre Matteo Salvini y Luigi di Maio, los dos hombres fuertes del Gobierno italiano

La amenaza de Conte de dimitir no disminuye la tensión entre Matteo Salvini y Luigi di Maio, los dos hombres fuertes del Gobierno italiano

Hace un año y tres días, un jurista desconocido hasta ese momento, prometió su cargo como primer ministro italiano autoproclamándose “el abogado del pueblo”. La Liga y el Movimiento 5 Estrellas (M5E) acababan de sellar una coalición esculpida sobre un contrato por escrito, al que le hacía falta un notario que lo tutelara.

El elegido fue Giuseppe Conte, considerado un hombre de paja, que ha ido ganando peso a lo largo de todo este año. Durante las últimas semanas ha tenido que soportar un bombardeo constante entre los dos socios del Ejecutivo, compitiendo por un mismo espacio político. Y ahora que han pasado las elecciones europeas, ha pedido un cese de las hostilidades. “Las dos fuerzas deben ser responsables y si no son capaces de tener un comportamiento consecuente, estoy listo para cesar de mi encargo ante el presidente de la República”, dijo ayer Conte en rueda de prensa.

La cita había levantado mucha expectación, convocada horas antes con el enigmático contenido de “anunciar cosas importantes”. En ningún momento se temió por su dimisión inmediata, pero sí se esperaba que diera un toque de atención definitivo a los partidos de Gobierno.

El primer ministro pidió incluso a sus vicepresidentes, Matteo Salvini y Luigi Di Maio, que ofrecieran “una respuesta clara, inequívoca y rápida” para valorar su compromiso. Oficialmente, ambos siempre han asegurado que el Ejecutivo seguirá adelante hasta el final de su mandato, pero la realidad ya imponía que las elecciones europeas separarían sus caminos.

El propio Conte reconoció que “el equilibrio de fuerzas ha cambiado”, después de que la Liga obtuviera el 34% en los últimos comicios por un 17% del M5E -justo al contrario que en las anteriores generales- y que la duración del Gobierno no depende sólo de él. Su intervención evidenció el primer paso de una ruptura anunciada, que según los medios se hará oficial después del verano.

La duda está en si Salvini y Di Maio negociarán juntos los próximos presupuestos. Sería un nuevo momento en el que saltarían chispas, ya que el líder de la Liga quiere imponer su criterio y aprobar medidas como una rebaja de impuestos y mayor autonomía para las regiones del norte, que no están entre los deseos del M5E.

Pero antes que eso, se debe acometer una negociación con la UE, que amenaza con imponer una multa a Italia de unos 3.500 millones de euros si no reduce su deuda, que equivale al 133% del PIB. La semana pasada, Roma debía responder a la advertencia y el vodevil llegó al grado supremo. Se filtró que habría recortes, el M5E respondió que no pensaba aceparlos, el Ministerio de Economía lo desmintió todo y terminó enviando una carta vacía de contenido que no gustó en Bruselas y abrió la enésima crisis de Gobierno. Se publicó que Giuseppe Conte, que hasta ahora ha estado más cerca del M5E, se enfadó tanto con Di Maio que no ha vuelto a hablar con él hasta ahora.

Todos estos enredos le están costando dinero a Italia y a los contribuyentes. La prima de riesgo, que ayer tuvo un ligero respiro, se situó en 277 puntos. “Hicimos unos presupuestos expansivos, pero estamos sometidos al juicio de los mercados y si no existe una colaboración leal, no se puede trabajar”, advirtió el primer ministro, encargado de negociar en Bruselas. La primera reacción al ultimátum fue de Salvini, que dijo estar “dispuesto a seguir trabajando”.