Internacional

El finlandés Sauli Niinistö, el líder europeo que mejor conoce a Putin

Macron y Biden han recurrido al presidente de Finlandia en busca de consejo sobre cómo tratar con el líder ruso

El presidente finlandés, Sauli Niinisto, se reúne con Vladimir Putin en el Kremlin el pasado 29 de octubre
El presidente finlandés, Sauli Niinisto, se reúne con Vladimir Putin en el Kremlin el pasado 29 de octubre FOTO: DPA vía Europa Press DPA vía Europa Press

“Son tiempos peligrosos”, reconoce Sauli Niinistö, el presidente de Finlandia, el país que más kilómetros de frontera comparte con Rusia después de Ucrania. Esa posición privilegiada entre Occidente y Oriente convirtió al país nórdico en el mejor interlocutor entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. No en vano, Helsinki acogió negociaciones de desarme y da nombre a la declaración que fijó en 1975 los principios de la seguridad en Europa. Mandamientos como la inviolabilidad de las fronteras, la integridad territorial de los Estados o no recurrir al uso de la fuerza han quedado en papel mojado tras la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero.

Tras la marcha de Angela Merkel, el presidente finlandés se ha convertido en el líder europeo que mejor conoce a Vladimir Putin tras diez año en el poder. De ahí que el francés Emmanuel Macron o el estadounidense Joe Biden hayan recurrido con frecuencia a Niinistö en busca de consejo antes de verse con el jefe del Kremlin.

“Me piden mi opinión sobre un montón de cosas, y yo trato de ser útil”, porque saben que conozco a Putin”, admite con modestia el finlandés. Pero Niinïsto hace de puente entre ambas partes: “Y lo mismo me pasa con los rusos, porque Putin a veces me llama y me pide que les transmita algún mensaje a mis amigos occidentales”.

El jefe de Estado finlandés, que goza de un 90% de popularidad entre la población al final de su segundo mandato, no se conforma con hacer de emisario entre Occidente y Rusia, y este viernes habló por teléfono con Putin sobre la situación en Ucdrania. Durante una hora de conversación, le pidió poner fin a la invasión de su vecino y permitir corredores humanitarios para que la población civil pueda recibir ayuda tras más de dos semanas de bombardeos.

Horas antes, Niinistö también habló con el presidente ucraniano, Vlodomir Zelenski, para transmitirle la solidaridad de Finlandia, que, rompiendo su tradición, ha decidido enviar a Kiev armamento letal para defenderse de la invasión de Putin.

“En una conversación centrada exclusivamente en la guerra en Ucrania, el presidente Niinistö enfatizó el empeoramiento de la catástrofe en Ucrania y el profundo sufrimiento humano, que está teniendo un profundo efecto en la opinión occidental”, explica un comunicado oficial de la Presidencia finlandesa.

Ya en una larga conversación con el presidente ruso el 11 de febrero, el líder finlandés se mostró muy pesimista sobre la posibilidad de que estallara una guerra en Europa y el tiempo parece haberle dado la razón. Entonces percibió un inquietante cambio en su interlocutor: “En su pensamiento y su firmeza hay un cambio total”. “Putin siente que debe aprovechar la oportunidad que se le presenta”, explicaba Niinisto, que predijo que estallaría un conflicto bélico a menos que EE UU aceptara ceder en algunas de las exigencias de Moscú.

Muchos finlandeses comparan a Niinisto, un político conservador de 73 años que antes ha sido ministro de Justicia y Finanzas, así como presidente del Parlamento, con Urho Kekkonen, el hombre que presidió Finlandia durante 25 años (1956-1981). En plena Guerra Fría, Kekkone tuvo la habilidad de mantener una excelente relación con Moscú sin renunciar a la democracia y la economía de mercado. Sus críticos, en cambio, denominan este periódico peyorativamente como “finlandización” porque el país nórdico tuve que asumir una obligada neutralidad a cambio de que el oso ruso respetara su soberanía tras la guerra.

Político directo en sus declaraciones, Niinistö cree que “es una exageración decir que conozco a Putin y su pensamiento más que los demás”: Pero lo cierto es que desde que llegó al poder en 2012, ha compartido con el inescrutable líder ruso numerosos encuentros en ambos países países, conversaciones telefónicas e incluso partido de hockey. “Juego desde que nací”, insiste cuando le preguntan quién de los dos es mejor sobre el hielo.

En opinión del ex primer ministro y ex ministro de Asuntos Exteriores Alexander Stubb, que acompañó a Niinistö en algunas de sus reuniones con Putin, “es un maestro en el manejo político del poder y en encontrar el equilibrio justo”. “Es la persona indicada para llamar cuando se quiere comprender lo que sucede en el rincón noreste de Europa, y especialmente para entender lo que piensa el presidente Putin”.

Antes de la invasión de Ucrania, el jefe de Estado finlandés, que comparte la competencia de la política exterior junto al Gobierno y el Parlamento (“Eduskunta”), defendía el derecho de Finlandia a decidir si se suma a las filas de la OTAN. Un asunto tabú entre la población del país nórdico durante décadas, pero que el impredecible comportamiento de Putin ha empezado a cambiar. Por primera vez, un sondeo muestra que los partidarios de unirse a la Alianza Atlántica son más que los que se oponen (53% frente a 43%).

Un clamor ciudadano que ha llevado al Gobierno a abrir un debate en el Parlamento entre todos los partidos políticos sobre cuál debería ser la mejor opción de Finlandia para garantizar su seguridad. Desde Moscú, se ha amenazado con “graves consecuencias político-militares” en caso de que finlandeses y suecos abandonen su tradicional neutralidad y se integren en la OTAN.

“En medio de una aguda crisis es muy importante mantener la cabeza fría y evaluar cuidadosamente el impacto en nuestra seguridad”, opina Niinistö, que hace una semana visitó a Joe Biden en la Casa Blanca para estrechar la cooperación militar con EE UU.

El líder demócrata no dudó en destacar la importancia de Finlandia como aliado de Washingon y de la OTAN y garantizar su protección en caso de ataque ruso. “Finlandia es un socio clave de Estados Unidos, un aliado robusto también en temas de defensa y un aliado de la OTAN, especialmente en lo relativo a la fuerza y la seguridad de la zona del mar Báltico”, subrayó Biden.