Hollande promete una pena «ejemplar» por el abuso sexual del Ejército

Al menos 14 militares franceses estarían implicados en un escándalo sobre presuntos abusos sexuales a niños a cambio de comida o dinero en la República Centroafricana. Estos hechos habrían ocurrido entre diciembre de 2013 y junio de 2014, pero sólo tres de los responsables han sido identificados a día de hoy y ninguno interrogado. Ayer, el portavoz del Ministerio de Defensa galo, Pierre Bayle, aseguró que no hay «ninguna voluntad de ocultar nada» por parte del Ejército, pero también pidió una «gran circunspección sobre las acusaciones que circulan y que a veces se amalgaman con procesos de intención». Ellos recibieron el informe el 29 de julio y fue puesto en manos de la Justicia al día siguiente, al tiempo que se habría en Defensa una «investigación de comando».

Seiscientos soldados franceses fueron desplegados en Bangui el 5 de diciembre de 2013. Era la llamada «operación Sangaris» para aportar un apoyo logístico y operacional a la Misión para consolidar la paz en la República Centroafricana y proteger a los ciudadanos franceses presentes en el país. Desde los primeros meses de la operación cuatro niños que residían en el campo de desplazados situados junto al aeropuerto de Bangui, de entre 9 y 13 años de edad, habrían sido objeto de abusos sexuales por parte de algunos militares franceses, según las acusaciones que pesan sobre los militares y que están recogidas en un informe interno que maneja Naciones Unidas. El periódico británico «The Guardian» divulgó el miércoles el contenido del informe y afirmó que Anders Kompass, director de operaciones sobre el terreno de Naciones Unidas, ha sido suspendido por haber sacado a la luz el documento. Una información que matiza «Le Monde», según el cual Kompass sólo habría esperado una semana tras la conclusión del informe para hacerlo público, por lo que no se explicaría su frustración ante una falta de reacción de la ONU, y se le reprocha también no haber expurgado el documento de los nombres de las presuntas víctimas y de los investigadores, lo que puedo ponerlas en peligro.

François Hollande reaccionó ayer a este escándalo, que la Justicia francesa investiga también desde junio del año pasado. El presidente francés señaló que habían «acudido a la Justicia y ahora conviene ir hasta el final de los procedimientos» y aseguró que «si esas informaciones son confirmadas por la investigación judicial y la militar» entonces habrá «sanciones graves e incluso ejemplares» proporcionales a los hechos que se constaten.