Los socialistas amenazan con derribar a Tusk para conservar la Eurocámara

El popular Tajani y el socialdemócrata Pittella compiten hoy por suceder a Schulz

Duelo entre italianos. Pittella y Tajani participaron el día 11 en un debate organizado por «Politico»
Duelo entre italianos. Pittella y Tajani participaron el día 11 en un debate organizado por «Politico»

El popular Tajani y el socialdemócrata Pittella compiten hoy por suceder a Schulz

Nunca la carrera había estado tan abierta. La elección hoy del presidente del Parlamento Europeo (PE) amenaza con resquebrajar la gran coalición entre populares y socialistas que ha gobernado la política europea en los últimos años. Los socialistas no están dispuestos a que el sucesor de Martin Schulz provenga de la familia de los populares, ya que esto dejaría a las tres principales instituciones europeas (Comisión, Consejo y Parlamento) en manos conservadoras. Los socialistas contarían tan sólo con la Alta Representante, Federica Mogherini, y el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. El Partido Popular Europeo (PPE) esgrime el pacto escrito tras la reelección de Shulz en el que quedaba negro sobre blanco que los próximos dos años y medio un popular presidiría el Europarlamento.

Los socialistas están dispuestos a jugar hasta el final y amenazan con derribar al presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk –que debe ser reelegido en mayo– y guardar la debida lealtad institucional al actual presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, que durante los dos últimos años se ha distinguido por la cordialidad en sus relaciones con Schulz. «La tensión se trasladará a la presidencia del Parlamento Europeo», advertía el jefe de filas de la delegación socialista española, Ramón Jáuregui, en un encuentro con periodistas mientras defendía la candidatura del italiano Gianni Pitella, actual jefe de filas de los socialistas europeos en el Parlamento. En medio de la fractura entre socialistas y populares, el líder de los liberales, Guy Verhofstadt, intenta sacar rédito al río revuelto, aunque los dos grandes partidos niegan que el ex primer ministro belga pueda llegar a una segunda ronda.

Según el procedimiento, el voto es secreto a través de papeletas. Los candidatos necesitarán de mayoría absoluta en una votación que puede repetirse en tres ocasiones. Si ninguno consigue los votos necesarios, se celebrará una cuarta votación entre los dos con más apoyos que se ganaría por mayoría simple. De ahí la importancia de negociar voto a voto. En este hipotético escenario, los socialistas barajan conseguir el apoyo total del grupo de Izquierda Unitaria, el 70% de Los Verdes y la mitad de los liberales. Fuentes de esta última fuerza, ALDE, prefieren no adelantar acontecimientos y niegan a LA RAZÓN los rumores sobre una retirada de su candidato a cambio de una mayor relevancia en el reparto de cargos.

Conscientes del valor de su voto, Los Verdes pidieron ayer a los socialistas endurecer su postura ante el Tratado de libre Comercio entre la UE y Canadá, y supeditar su ratificación al criterio del Tribunal de la UE. Según asegura a LA RAZÓN, Doru Frantescu, analista del «think tank» Votewatch Europe, en las dos primeras votaciones los candidatos «medirán sus fuerzas para después proceder a pactar». El popular Antonio Tajani partiría, según Frantescu, con una ligera ventaja si consigue aglutinar el voto de los euroescépticos, aunque nada puede darse por seguro.

«Todo el mundo están hablando con todo el mundo», resumían a LA RAZÓN fuentes del PPE en una jornada de ayer en la que las reuniones se multiplicaron. Las sorpresas pueden llegar desde diferente flancos. El largo procedimiento también permite que en medio de las votaciones las fuerzas políticas puedan cambiar a su candidato por otro que consiga un mayor consenso, en la mejor tradición comunitaria de aupar en el último momento a un «tapado».