Eurogrupo

Merkel apuesta por un «núcleo duro» con España en el centro

Celebra este mes el 60 aniversario del Tratado de Roma en la peor crisis de identidad tras el Brexit. En la cumbre de Versalles de mañana se ensaya una nueva arquitectura.

EN EL DIVÁN. La activación del Brexit y las elecciones en Países Bajos, Francia y Alemania han sumido a Europa en un proceso de reflexión sobre el futuro del proyecto comunitario
EN EL DIVÁN. La activación del Brexit y las elecciones en Países Bajos, Francia y Alemania han sumido a Europa en un proceso de reflexión sobre el futuro del proyecto comunitariolarazon

Celebra este mes el 60 aniversario del Tratado de Roma en la peor crisis de identidad tras el Brexit. En la cumbre de Versalles de mañana se ensaya una nueva arquitectura.

La UE se enfrenta a su mayor crisis identitaria desde su fundación. Nadie en los pasillos comunitarios ni en las cancillerías europeas duda sobre el diagnóstico, pero sí sobre el tratamiento. El presidente del ejecutivo comunitario, Jean Claude Juncker puso sobre la mesa esta pasada semana en el denominado Libro Blanco una serie de escenarios que serán debatidos en la cumbre de Roma este próximo 25 de marzo, cuando se celebra el 60 aniversario del Tratado homónimo. Nadie duda de que de la opción preferida por Angela Merkel es abrir la puerta a una Europa de varias velocidades, con un núcleo duro que apueste por una mayor integración en una o varias áreas. No es la única opción sobre el tablero: Juncker también plantea seguir en el status quo; una Unión Europea que sea tan sólo un mercado único o un club comunitario que se centre en menos competencias comunes, pero realizadas de manera más eficaz. En este nuevo orden o desorden europeo, el propósito de España es figurar en la avanzadilla. La primera escenificación de este potencial núcleo duro llegará este mismo lunes en la cumbre en Versalles a la que ha sido invitado Mariano Rajoy junto a Merkel y el primer ministro italiano, Paolo Gentinoli, con François Hollande como anfitrión. El director de la oficina en Bruselas del Real Instituto Elcano, Luis Simón, no alberga dudas. Cree que nuestro país siempre ha apostado por «más Europa» y que, por eso, «apoyará cualquier esquema que proponga una mayor integración, ya sea total o parcial». Esteban González Pons, el portavoz de los populares españoles en la Eurocámara, va más allá y considera que «Rajoy será uno de los líderes más escuchados en la cumbre de Roma» debido a su pertenencia al PPE (el hegemónico en Europa) y al tamaño de nuestro país. Fuentes diplomáticas reconocen «que no se puede seguir como si nada» tras el Brexit en un momento en el que de facto, Reino Unido y la UE «ya duermen en camas separadas y hay que replantearse el futuro mientras los abogados negocian el divorcio».

Dentro del momento de incertidumbre en el que está sumido Europa, el eje franco-alemán parece al menos unido en dar pasos hacia una política de Defensa Común y España e Italia también han mostrado su compromiso de unirse a este frente. Simón piensa, que pese a las señales de buena voluntad de Merkel y Hollande no hay que lanzar las campanas al vuelo de manera prematura ya que «los franceses entienden el poder militar como un instrumento de política exterior, y hacen un uso pro-activo de este. Son lo que se conoce como una potencia ‘‘extrovertida’’. Alemania, por su parte, entiende el poder militar como un recurso de última instancia vinculado a tareas de defensa. Es lo que se conoce como una potencia ‘‘introvertida’’, como la gran mayoría de las otras potencias europeas. En lo que a la defensa se refiere, Francia esta más cerca de EE UU y Reino Unido que de Alemania o al resto de países europeos, y lo más probable es que siga dando prioridad a su relación bilateral con ambos». Para el portavoz de los socialistas españoles, aunque su grupo respalda la integración en Defensa, no se debe abandonar el pilar social.

En caso de elegir las opciones que supongan más Europa, las tareas se acumulan. El propio ejecutivo comunitario reconoce que las heridas dejadas por la crisis de deuda permanecen abiertas. Hasta ahora, las iniciativas para la puesta en marcha de un Tesoro único europeo o eurobonos se han encontrado con la oposición frontal de Merkel. Habrá que esperar hasta septiembre del año 2018 para saber qué se puede esperar del Ejecutivo que salga de las urnas en Berlín.

El propósito de España es también recuperar terreno dentro de los mecanismos de gobernanza dentro de la divisa europea, después de haber sido apartada del núcleo duro del Banco Central Europeo y del varapalo que supuso la no elección de Luis de Guindos como presidente del Eurogrupo. España confía en recuperar su cuota en el BCE tras la marcha del vicepresidente portugués Victor Constancio en 2018, pero mantiene un total secretismo sobre la posibilidad de relanzar la candidatura de Guindos.

Fuentes diplomáticas reconocen que el monopolio en la presidencia del PPE en las tres principales instituciones dificulta la opción del ministro de Economía español para sustituir a Jeroen Dijsselbloem en caso de que los socialistas holandeses saquen un mal resultado en las elecciones del 15 de marzo. Aunque la familia socialista en el Parlamento Europeo pretende desbancar a Donald Tusk al frente del Consejo Europeo y François Hollande aparece en las quinielas para sustituirle, las capitales siguen apoyando mayoritariamente a Tusk. España no descarta presentar a un candidato alternativo con el respaldo alemán. No obstante, el principal enemigo de Tusk llega desde su propio país con la oposición del Gobierno ultraconservador de Jaroslaw Kaczynski. Las mismas fuentes diplomáticas señalan que ahora mismo la presidencia del Eurogrupo no tendría tanto valor para España a no ser que se convierta, tal y como pretende Francia, en un puesto permanente, una especie de superministro de Finanzas de la eurozona.