Preocupación ante los disturbios de corte islamófobo en Córcega

Tras dos días de revueltas con un trasfondo racista, las autoridades francesas hacen un llamamiento a la calma en la isla francesa.

Las autoridades de francesas pidieron ayer a la población que pongan fin a las manifestaciones islamófobas en Ajaccio, la capital de la isla francesa de Córcega. El día de Nochebuena dos bomberos y un policía resultaron heridos por los incidentes en un barrio multiétnico de la costera ciudad de Ajaccio. Un centenar de personas comenzaron a lanzar piedras y otro tipo de objetos mientras los tres intentaban apagar unos neumáticos ardiendo. No quedó claro quiénes provocaron el incendio y las autoridades ya han abierto una investigación. Al día siguiente, en plena Navidad, la tensión volvió a las calles corsas. Alrededor de 600 personas se manifestaron en respeto y apoyo de los heridos, pero una decena de ellos empezaron a gritar: “Árabes fuera” o “Esta es nuestra casa” y la marcha degeneró en una serie de incidentes. El más grave de ellos fue el saqueo a una sala de oración musulmana e intentaron quemar ejemplares del Corán y otros libros de rezo. Después, la muchedumbre vandalizó un kebab cercano a la mezquita.

El prefecto de Córcega, Christophe Mirmand, aseguró ayer a los periodistas que se había reforzado la seguridad en la capital y se estaban vigilando las salas de rezo y las mezquitas, tras los acontecimientos de los últimos días. “He recibido a una delegación para pedirles que cesen estos movimientos, que dan una imagen desastrosa de Córcega", señaló Mirmand en declaraciones recogidas por EFE. Aunque también se ha abierto una investigación para aclarar los incidentes de la sala de oración y el kebab, Mirmand indicó ayer que “todos estos eventos están relacionados”.

El primer ministro galo, Manuel Valls, pidió ayer respeto a la ley republicana después de “la intolerable agresión a los bomberos y la profanación inaceptable de un lugar de rezo musulmán”. Asimismo, el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, condenó a los responsables de atacar a los bomberos y añadió que las intolerables exacciones contra un lugar de oración fueron causadas por “el hedor del racismo y la xenofobia” y no quedarán impunes. También criticó los brotes islamófobos Gilles Simeoni, el recién elegido presidente de la región de Córcega. “Estos actos racistas son totalmente contrarios a la Córcega a la que aspiramos”, manifestó Simeoni, del partido nacionalista. Por cierto que se trata de la primera vez en la historia de la isla mediterránea que el nacionalismo ha vencido en unas elecciones. Simeoni desbancó al candidato de izquierdas en la segunda vuelta de los comicios, el pasado 13 de diciembre.