Política

Solo hay dos trozos de hueso que podrían servir para identificar a los 43 estudiantes

El procurador general de México, Jesús Murillo Karam, ha informado este lunes de que solo hay dos trozos de hueso que podrían servir para identificar a los 43 ‘normalistas’ (estudiantes de magisterio) desaparecidos el pasado 26 de septiembre en Iguala, de todos los restos mortales hallados en el basurero de Cocula.

Murillo Karam ha explicado que han enseñado los restos mortales al equipo de forenses de la Universidad de Innsbruck (Austria) que se encargará de analizarlos y que los expertos han determinado que solo se podrán utilizar “una rótula y otro pedazo”.

“No nos dijeron que sí se podía (identificarlos), nos dijeron que había una posibilidad”, ha aclarado el titular del Ministerio Público, en una entrevista concedida este lunes a la cadena mexicana Televisa.

Murillo Karam ha explicado que, en el caso de que los forenses austriacos logren recuperar ADN de estos huesos, serán enviados a otro laboratorio en España para ratificar los resultados de las pruebas genéticas.

La Universidad de Innsbruck posee uno de los equipos forenses más reconocidos a nivel internacional por sus trabajos de medicina molecular y, en concreto, sus estudios de ADN mitocondrial, el tipo de análisis que solicitará la Procuraduría General de la República (PGR).

El equipo de forenses está liderado por Parson Walther, que participó en los trabajos de identificación de los cadáveres del zarévich Alexis y de la zarina Anastasia, que fueron hallados en 2007, 90 años después de la matanza de los últimos Romanov.

“Nada que ocultar”

El Gobierno mexicano no tiene “nada que ocultar” en el caso y está interesado en que expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) brinden ayuda al país.

“Nos interesa que venga” la CIDH, dijo el fiscal mexicano, Jesús Murillo, a la cadena Televisa tras aclarar que el presidente, Enrique Peña Nieto, ya firmó la autorización para que ese organismo dé asistencia técnica a México en este caso.

Sin embargo, la CIDH devolvió el documento para que se le hicieran algunas correcciones y ya está regresando, explicó Murillo, quien insistió: “No tenemos nada que ocultar”.

La CIDH informó el viernes pasado de que estudia organizar la visita a México con motivo de la desaparición de los estudiantes y que sigue sopesando la solicitud del Gobierno y grupos defensores de derechos humanos para ayudar en la búsqueda de los jóvenes.

El fiscal señaló, asimismo, que los abogados de los familiares han visto todo lo que se ha hecho en la investigación y reiteró que seguirá la búsqueda de los estudiantes hasta que las pruebas genéticas confirmen que los restos óseos hallados corresponden a alguno de los jóvenes.

Murillo reveló el viernes que tres miembros del cártel Guerreros Unidos habían confesado que asesinaron y quemaron a unas 43 o 44 personas que dijeron ser estudiantes, después de haberlos recibido de manos de policías en un punto entre Iguala y Cocula.

La fiscalía encontró restos humanos y cenizas en el basurero donde se hizo la hoguera, así como en una de las ocho bolsas que fueron lanzadas a un río por los criminales.

Los restos “tienen las mismas características” y las declaraciones de los tres autores materiales coinciden, afirmó el procurador, quien indicó que las certezas las tendrá al final de la investigación y que por el momento solo tiene “indicios”.

Sobre la cooperación de Estados Unidos en el caso, Murillo indicó que ese país envió analistas fundamentalmente, quienes ayudaron “un poco”, dijo, “en la forma de ordenar la investigación”.

Tras admitir que el caso va a marcar al país “eternamente”, el fiscal dijo estar cansado de la “violencia brutal” y tener un sentimiento de impotencia por no poder darle a los padres de los jóvenes “una verdad inmediata”.

Caso Iguala

Los ‘normalistas’ llegaron a Iguala el 26 de septiembre para recaudar fondos para viajar a la capital mexicana el 2 de octubre con el fin de participar en la conmemoración de otra matanza, la de Tlatelolco.

Ese día la esposa del alcalde tenía previsto presentar un informe de su labor al frente del Sistema de Desarrollo Integral para la Familia municipal y, ante el temor de que los estudiantes reventaran el acto, como ya había ocurrido en el pasado, el alcalde ordenó a la Policía actuar contra los ‘normalistas’.

Policías de Iguala, apoyados por agentes de Cocula, interceptaron

a los jóvenes a la entrada del municipio y abrieron fuego, matando a uno de ellos y dando lugar a un enfrentamiento que se saldó con seis muertos y 25 heridos.

Una vez controlada la situación, detuvieron a los ‘normalistas’ que no consiguieron huir, les condujeron en varios furgones policiales a los límites entre Iguala y Cocula y se los entregaron a Guerreros Unidos.

A partir de ese momento se pierde el rastro de los 43 ‘normalistas’. Queda ahora el análisis de las cenizas y de los cadáveres de la veintena de fosas comunes que se han hallado en Iguala y los municipios cercanos.