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Telón de acero o saludo entre la hermanísima y Mike Pence

Tiempo de lectura 2 min.

09 de febrero de 2018. 05:05h

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9/2/2018

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Corea del Sur, el país anfitrión de los Juegos Olímpicos de Invierno que hoy comienzan en PyeongChang, no lo ha tenido nada fácil. Los esfuerzos de su presidente, Moon Jae-in, por cumplir con el protocolo a la hora de sentar a los asistentes a la ceremonia de inauguración sin generar ningún agravio, se han convertido en un quebradero de cabeza. El líder surcoreano ha tenido que situar en el mismo lugar a Estados Unidos y Corea del Norte, dos países que, especialmente en el último año, han intercambiado graves amenazas nucleares. La lista de invitados de Moon incluye, entre la veintena de jefes de Estado que asistirán al evento, al vicepresidente de EEUU, Mike Pence, y a dos de los funcionarios más importantes de Corea del Norte: la hermana del líder norcoreano ,Kim Jong Un y el jefe de Estado honorífico, Kim Yong Nam. Mientras se especula con que Kim Yo Jong pueda llevar un mensaje personal de parte del líder Juche, quien obliga a su pueblo a venerar su figura; Pence anunció que asistiría con el padre de Otto Warmbier, el estudiante estadounidense que murió el año pasado después de haber estado encarcelado en Corea del Norte durante 17 meses. Un complicado tablero con el que lidiar al que hay que sumarle un actor más: el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, cuyo país es un gran aliado de Washington, enemigo de Pyongyang y mantiene ciertas tensiones con Seúl.

Con este panorama y mientras Moon dilucidaba sobre cómo situar a sus invitados con el objetivo político de acercarse a Pyongyang sin dejar de lado a Washington, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, arrojó algo de luz sobre el asunto. «Normalmente tienes un lado (de los asientos) que pertenece al COI, y otro que pertenece al comité organizador y al país anfitrión», dijo en rueda de prensa. No obstante, de alguna manera Moon deberá poner metros de por medio entre los representantes de ambas naciones que, indiscutiblemente, se verán las caras e incluso se verán forzados a tener que saludarse delante de unas cámaras que, seguro, no les quitarán el objetivo de encima. Si finalmente Pence se encontrara con Kim Yong Nam, se convertiría en el funcionario estadounidense de mayor rango que se reúne con un líder norcoreano desde que el ex presidente Bill Clinton se reuniera con el vice mariscal Jo Myong Rok, enviado especial del entonces líder Kim Jong Il, en octubre del 2000. Lo que sí se pudo confirmar ayer es que Estados Unidos no participará en la reunión bilateral que mantendrá el presidente Moon con la «hermanísima» del amado líder, Kim Jong Un, mañana. Será el encuentro de más alto nivel desde el armisticio de 1953.

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