«Trump es una creación de la CNN»

David Wasserman, analista político estadounidense, considera que Trump tiene ventaja para ganar las elecciones presidenciales de 2020 a pesar del bajo índice de popularidad

El analista político David Wasserman, durante la entrevista en la Casa de América/LUIS DÍAZ
El analista político David Wasserman, durante la entrevista en la Casa de América/LUIS DÍAZ

David Wasserman, analista político estadounidense, considera que Trump tiene ventaja para ganar las elecciones presidenciales de 2020 a pesar del bajó índice de popularidad

Si los demócratas no aciertan con la elección de su candidato, Donald Trump podría ganar un segundo mandato en las elecciones de 2020. De momento parte con ventaja, asegura David Wasserman, uno de los principales analistas políticos de EE UU y editor de “The Cook Political Report”. En 2016 anticipó que Trump podría vencer en las elecciones sin ganar el voto popular. Y acertó. Wasserman analizó los resultados de las elecciones recientes legislativas en la Casa de América, en Madrid, donde explicó a LA RAZÓN por qué Trump sigue gozando de una alta popularidad entre sus votantes.

-¿Está Trump más solo que nunca en el día a día de la Casa Blanca?

-Su estilo de gestión es un caos constante. Recientemente ha dejado marchar a su fiscal general, a su jefe de gabinete y a otros. No suele seguir los consejos del personal más cualificado de la Casa Blanca. En su campaña en 2016 dijo que él podía arreglar todas las cosas solo, y esa idea es la que ha primado durante su estancia en el Despacho Oval. Y sin embargo, esa no es la manera más efectiva de sacar adelante su programa. Es un presidente que cree en el Gobierno federal mucho menos que sus predecesores.

-¿Qué opciones tiene de ganar un segundo mandato?

-Aunque Trump tiene un 42% de popularidad -sin duda un índice bajo-, también es verdad que tiene un nucleo de seguidores que le apoyan no importa lo que haga. Sus índices de aprobación se han movido entre el 38% y el 43%. A pesar de esos índices Trump se posiciona con una ligera ventaja de cara a las elecciones de 2020 y la razón es que los demócratas no tienen un líder que pueda unir a la base de votantes que necesitan tener para ganar las elecciones. Los demócratas tendrán un proceso de nominación que puede enfrentarles de cara a las elecciones de 2020. Y es posible que se acabe eligiendo a un candidato que no guste a algunos votantes demócratas.

-¿Qué mensaje necesitan los demócratas para volver a la Casa Blanca?

-Hay muchos analistas en Washington que dicen que los democrátas no deberían escorarse mucho hacia la izquierda. Dicen que muchos de sus votantes del centro se irían con Trump. Yo no estoy de acuerdo. En las elecciones de 2016 aprendimos que es el candidato que inflama a sus bases el que es capaz de ganar la elección. Trump llevó al partido más a la derecha en el tema migratorio y se decantó por una postura proteccionista en comercio. Si los demócratas quieren ganar tienen que virar a la izquierda en temas económicos porque ahora se les ve como una élite. Una de las cosas que divide hoy la política estadounidense es no solo izquierda contra derecha sino élites contra las antiélites. Si eligen a alguien del establishment se arriesgan a perder el apoyo de los votantes a los que no les gustan los republicanos pero que ven a los demócratas como gente que ha perdido el contacto con la realidad.

-¿Qué perfil debe tener el rival de Trump?

-Si hubiera una candidato ideal contra Trump en 2020, diría que sería una mujer joven carismática sin mucha experiencia política pero con algo de experiencia en seguridad nacional. El hecho de que Hillary Clinton fuera mujer supuso una ventaja, pero su trayectoria política, sus discursos para Goldman Sachs y su conexión con la dinastía Clinton fueron elementos muy dañinos y espantaron a muchos. Si hubiera una candidata demócrata joven y honesta en 2020 supondría un gran contraste con Trump. Una candidata así generaría gran entusiasmo y movilizaría a votantes jóvenes. En EE UU la participación en las elecciones es muy baja comparada con muchos otros lugares del mundo. En las recientes elecciones legislativas solo votó el 50%, y fue el índice más alto desde 1914 para una eleccion no presidencial.

-¿Qué nombres actuales existen dentro del Partido Demócrata que pueden aspirar a ser candidatas para 2020?

-Hay varias. Elizabeth Warren, una ex profesora de Derecho de la Universidad de Harvard que pertenece a la élite académica, lo que podría distanciar a muchos votantes; la senadora Kamala Harris, que fue fiscal general de California; Amy Klobuchar, de Minesota, que procede de una región del país que los demócratas necesitan reconquistar; también hay una estrella emergente en el panomara demócrata que no es una mujer y que es Beto O'Rourke, de Texas.

-¿Qué papel tendrán los votantes latinos en las próximas elecciones?

-Siempre decimos que el voto hispano es clave en las elecciones, y así sucede en algunos estados. Desafortunadamente para ellos, la mayoría de hispanos viven en estados que están no reñidos a un nivel presidencial, como California, Texas y Nueva York. Florida y Arizona sí son dos estados competidos donde hay muchos votantes latinos, pero en el caso de Florida la mitad de los latinos son cubanos, que tradicionalmente votan a los republicanos. En realidad, los estados decisivios serán Michigan, Pensilvania, Wisconsin, Carolina del Norte, Arizona y Florida.

-¿Las conclusiones de la investigación del caso Rusiagate podrían impulsar un proceso de destitución (impeachment) para echar al presidente?

-Es una amenaza para su presidencia, pero quizá no en el sentido que a muchos demócratas les gustaría. Muchos querrían iniciar un proceso de impeachment cuando las investigaciones salgan a la luz. Pero el “impeachment” no es un proceso legal sino político. Y para llevarlo a cabo se necesita la mayoría de la Cámara de Representantes y del Senado. Los demócratas tienen esa mayoría ahora, pero no la tienen en el Senado. El Senado es el árbitro clave aquí y se necesitan dos tercios para aprobarlo. Sin embargo, los demócratas solo tienen 47 senadores de 100.

-¿La movilización de las mujeres representa una amenaza para la presidencia de Trump?

-Las mujeres fueron un factor clave en la victoria de los demócratas en las elecciones legislativas de este año. Hubo un número record de mujeres que se presentaron a cargos en el Congreso debido a la la llegada de Trump. Muchas de ellas no habían competido nunca. Más de cien mujeres fueron elegidas en la Cámara de Representantes, un hito en la democracia americana. En este sentido, estabámos retrasados si nos comparaban con los países europeos. Muchas de ellas son nombres que habrá que seguir de cerca en los próximos años.

-¿Están haciendo bien su trabajos los medios de comunicación de EE UU en el seguimiento de la Casa Blanca?

-Depende de qué tipo de medios. Uno de los factores que ha ayudado a Trump es el auge de los medios partidistas en EE UU. Fox News ha sido tradicionalmente un medio que ha apoyado a los republicanos. MSNBC es un portavoz de la izquierda. CNN ha adoptado últimamente una postura más combativa con esta Casa Blanca y ahora está considerada como una cadena inclinada a la izquierda. Al mismo tiempo la CNN es uno de los elementos que ha dado notoriedad a Trump. Al prestarle tanta atención durante las primarias republicanas en 2016 le dieron una cobertura que no tuvo ningún otro candidato. Aunque Trump denigre a la CNN y a otros medios y les acuse de difundir noticias falsas, él es una creación suya. A Trump le gusta exacerbar la guerra entre la Casa Blanca y los medios para su propio beneficio y ha sido efectiva para movilizar a su base de votantes. Luego están los dos grandes periódicos, “The New York Times” y “The Washington Post” con su línea editorial crítica hacia la Casa Blanca. Esa postura ha erosionado la confianza de muchos lectores que ven esos medios como imparciales e injustos. Muchos lectores se preguntan si existe un agenda oculta tras las informaciones críticas que publican sobre el presidente.

-¿Quiere decir que tendrían que ser más ponderados?

-Si yo tuviera una recomendación para que los medios de EE UU reconstruyan la confianza perdida -perdida incluso antes de que Trump se presentara a las presidenciales- es que dejen de respaldar candidatos y escribir editoriales que favorecen solo a una de las partes; también que dejen de escribir solo noticias críticas, porque las noticias de esta Casa Blanca hablan por sí mismas. Corresponde a los medios dar confianza a los lectores para que éstos interpreten por sí mismos estas informaciones. Eso ayudaría a evitar la polarización política que hay en EE UU.

-El distanciamiento de EE UU con la UE y la guerra comercial preocupan mucho en Europa. ¿Qué efectos tendrá a medio plazo?

-Serán temas clave en la campaña de 2020 porque nunca ha habido una diferencia tan grande entre los partidos de EE UU sobre cuestiones como la UE, la OTAN, Rusia, China, Arabia Saudí e incluso Cuba. Las elecciones de 2020 tendrán grandes consecuencias en la geopolítica en todo el mundo. La cuestión de la que más se habla es ¿cambiará Trump su postura sobre comercio y tarifas aduaneras? Hay mucho nerviosismo entre los líderes políticos. No creo que las “midterm election” hayan sido importantes en este aspecto. Las tarifas sobre el aluminio y el acero impuestas por Trump provocaron nuevas tarifas de otros países que a su vez están afectado a muchos ganaderos del medio oeste en Estados Unidos. Y sin embargo no veo que esa gente haya abandonado a Trump en masa. Es poco probable que Trump cambie su visión en la guerra comercial. Hemos visto un acuerdo con México y Canadá y ahora los ganaderos se están preguntando que pasará con China.

-¿Cómo hubiera evolucionado la Casa Blanca si Steve Banon, el que fuera su estratega jefe, hubiera seguido junto a Trump?

-Steve Banon quería una política proteccionista y aislacionista en política exterior, pero también perseguía una agenda populista, una rebaja fiscal para la clase media pero no así para las clases altas. Él no era un republicano convencional. Finalmente los republicanos aprobaron un rebaja fiscal para los ricos. Un demócrata me decía el otro día que si Banon hubiera seguido en la Casa Blanca y hubiera conseguido aprobar su agenda, los republicanos habrían obtenido un mejor resultado en las elecciones legislativas.

-¿Por qué Trump mantiene un nivel de hasta el 85% de aprobación dentro de sus votantes y simpatizantes?

-Él promueve el culto a su personalidad. Sus votantes creen en su política, en su visión de los hechos. Ha usado las redes sociales para esquivar los medios tradicionales. Culturalmente sus seguidores están enfadados con la globalización y con las élites financieras y académicas porque sienten que les han dejado atrás durante mucho tiempo.

-Pero Trump también es parte de la élite.

-Él era un personaje de los tabloides de los círculos sociales de Nueva York. Creo su imagen de hombre hecho a sí mismo. Incluso ahora se estaría beneficiando con la distracción de los pagos a actrices porno, porque así se desvía la atención del Rusiagate, pero muchos electores juntan los dos escándalos y dicen: “Bueno, es solo una cuestión de sexo, y eso es algo que no va a tener consecuencias en mi vida”. Los demócratas ven estos escándalos y no se lo puede creer porque dicen que durante años muchos los simpatizantes republicanos eran socialmente muy conservadores, religiosos y tradicionales y ahora siguen a pie juntillas a un tipo inmoral. En este sentido, muchos votantes de Trump son como los votantes demócratas que apoyaban a Bill Clinton en los noventa... Hasta cierto punto tiene sentido.