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Deshielo en Helsinki: Putin seduce a Trump

El presidente de EE UU acusa a su propio servicio secreto tras aceptar la palabra de su homólogo ruso de que Moscú no interfirió en las elecciones presidenciales de 2016

  • El presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, durante su encuentro en Helsinki
    El presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, durante su encuentro en Helsinki

Tiempo de lectura 5 min.

17 de julio de 2018. 03:14h

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Rubén G. Del Barrio.  16/7/2018

«Nuestra relación nunca ha sido peor que ahora», aseguró ayer el presidente Donald Trump antes de su primera cumbre con su homólogo ruso, Vladimir Putin. Sin embargo, el líder de Estados Unidos se refería al momento previo a la histórica reunión entre ambos líderes. Las cuatro horas en Helsinki contribuyeron, según Trump, a una mejora significativa en las relaciones bilaterales. «Esta reunión es sólo el comienzo de un proceso más largo, pero con ella hemos dado los primeros pasos hacia un futuro mejor», agregó el magnate. Moscú y Washington vuelven a entenderse.

«La época del antagonismo ideológico entre dos países ya es cosa del pasado y la situación en el mundo ha cambiado radicalmente», aseguró, por su parte, Putin, en una conferencia de prensa al término de la cumbre en la capital finlandesa en la que, sin querer despertar viejos fantasmas, aseguró que la Guerra Fría «terminó hace mucho tiempo». No obstante, el presidente ruso admitió que aún quedan muchos obstáculos para mejorar las relaciones entre los dos países. «Claro, aun quedan muchos problemas. No era posible hacer esto en el primer encuentro», subrayó Putin, quien, no obstante, definió la cumbre como «exitosa y útil».

En esa línea, el presidente estadounidense aseguró que ambos mantuvieron un «diálogo directo, abierto y profundamente productivo», y que la reunión «fue muy bien». «Los desacuerdos entre nuestros dos países son muy conocidos y el presidente Putin y yo hablamos de ellos extensamente hoy», recalcó al mismo tiempo que hizo un alegato a favor del diálogo con Rusia, al asegurar que es «bueno para el mundo», y recordó que «incluso durante las tensiones de la Guerra Fría, cuando el mundo era muy diferente, Rusia y EE UU pudieron mantener un buen diálogo».

«Como presidente, no puedo tomar decisiones sobre política exterior en un intento inútil para complacer a los demócratas y a los medios de comunicación», subrayó Trump en referencia al escepticismo que ha generado su relación con Putin en parte de su país. «Prefiero asumir un riesgo político en aras de la paz que arriesgar la paz en aras de la política», indicó.

Putin señaló que Trump le preguntó por la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales norteamericanas de noviembre de 2016. «Tuve que repetir lo que ya he dicho muchas veces: que Rusia nunca ha interferido y no tiene intención de interferir en los asuntos internos estadounidenses, entre ellos los procesos electorales», dijo Putin. Trump insistió en que la investigación judicial sobre la trama rusa es «un desastre», cargó contra sus propios servicios secretos y lamentó que haya «mantenido separados» a Washington y Moscú. El presidente de EE UU aseveró que cree al líder ruso y que no ve «ningún motivo» para pensar lo contrario.

Asimismo, y a una pregunta de un periodista estadounidense, Putin admitió que quería que Trump ganara las elecciones presidenciales, pues argumentó que el ahora presidente de Estados Unidos «quería mejorar las relaciones con Rusia». El líder del Kremlin también rechazó que su Gobierno tenga en su poder información comprometedora contra el presidente de Estados Unidos, como han publicado algunos medios de ese país. «Cuando el presidente Trump visitó Moscú, ni siquiera sabía que estaba allí», señaló Putin en respuesta a otra pregunta.

En otro momento de la conferencia de prensa conjunta, Putin le pasó literalmente la pelota del arreglo del conflicto sirio a Trump. «En lo que se refiere a que la pelota de Siria está en nuestro tejado. Señor presidente, usted acaba de decir que hemos organizado exitosamente el Mundial de Fútbol. Así que quiero entregarle esta pelota. Ahora, la pelota está de su lado», dijo Putin, que seguidamente entregó a Trump el balón oficial del Mundial de Rusia que concluyó el domingo con la victoria de Francia sobre Croacia. Un acto con el que el líder del Kremlin se refería a la frase del secretario del Estado norteamericano, Mike Pompeo, de que la pelota del arreglo en Siria está en el tejado de Rusia.

El líder ruso también señaló que él y Trump hablaron de la anexión rusa de Crimea. «La posición del presidente Trump sobre Crimea es conocida y él la mantiene. Él habla de la ilegalidad de la reintegración de Crimea a Rusia. Nosotros tenemos otro punto de vista. Consideramos que se hizo un referéndum, de acuerdo a las leyes internacionales. Para nosotros, es una cuestión cerrada», señaló.

El mandatario estadounidense recordó que Putin y él lideran «las dos grandes potencias nucleares del mundo», y dijo que «eso no es algo bueno, sino malo». «Espero que podamos hacer algo al respecto, porque eso no es un factor positivo, es un factor negativo. Hablaremos de eso, entre otras cosas», afirmó.

Putin llegó al Palacio Presidencial poco antes de la una y media de la tarde, y subió las escalinatas acompañado del presidente finlandés, Sauli Niinisto. Trump, que había retrasado su trayecto –aparentemente para no llegar antes que Putin–, llegó media hora después de la hora prevista. Antes de la reunión, el inquilino de la Casa Blanca publicó algunos tuits controvertidos. «¡Nuestra relación con Rusia nunca ha estado peor debido a muchos años de tonterías y estupideces de Estados Unidos [en clara referencia a la actuación de su antecesor, Barack Obama] y ahora, la caza de brujas amañada!», escribió en referencia a la investigación que dirige el fiscal especial Robert Mueller sobre los posibles lazos entre Moscú y la campaña electoral del ahora mandatario.

En otro tuit, Trump volvió a denunciar que su predecesor, «pensaba que la corrupta Hillary [Clinton] iba a ganar las elecciones, así que cuando el FBI le informó de la interferencia rusa, dijo que no podía ocurrir, que no era importante, y no hizo nada al respecto». «Cuando gané se convirtió en un tema importante y comenzó la caza de brujas amañada liderada por Stork», añadió en referencia al que fuera director de Contrainteligencia del FBI, Peter Stork.

En casa, Trump desató una tormenta política al decir que no ve «ninguna razón» para creer que hubo injerencia rusa en las elecciones. Las críticas le han llovido de los dos grandes partidos. Para el veterano senador John McCain, la cumbre de Helsinki ha sido «un error trágico». «El presidente no sólo no dijo la verdad de un adversario, tampoco defendió lo que nos hace lo que somos: una república de personas libres».

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