El knitting es el yoga del confinamiento… y más

Tejer es una actividad moderna y sexy que cada vez está más de moda. La gente joven se ha rendido a este hobbie con total naturalidad.

Hacer knitting no es otra cosa que tejer o hacer punto, con un par de agujas e hilo de lana o algodón. Uniendo varias lazadas (puntos) se forma una malla que acabará siendo un cuello, un jersey o un amoroso gorro. En resumidas cuentas, el punto de toda la vida que relacionamos con las abuelas y con esas mujeres que se pasaban horas con las agujas y el ovillo de lana.

El knitting está despuntando ahora, además, por las dificultades a la hora de ir de compras con normalidad. Con las tiendas cerradas y ante el riesgo de posibles contagios, ¿qué mejor que poder hacerte tú mismo la ropa?. Al tejer se une el placer de lucir prendas de gran calidad con la satisfacción del do it yourself (hazlo tú mismo). Hace unos años todo el mundo quería llevar ropa de marca, pero ahora cada vez más gente busca distinguirse con prendas personalizadas.

Actualmente, la magia del tejido se ha vuelto popular y el punto y el ganchillo son ya territorio de jóvenes, hombres y niños que disfrutan de este arte centenario. En este cambio de mentalidad ha influido la afición de numerosas celebridades que han colgado fotografías en sus redes tejiendo como manera de relajarse y pasar el rato en sus tiempos muertos en los rodajes.

En España esta moda ha causado sensación. Personajes conocidos como Nieves Álvarez, Madame de Rosa, la actriz Mariona Ribas o Susanna Griso han probado los beneficios de tejer, tanto para vencer el aburrimiento, como para crear su propia ropa con unos materiales de primera calidad. Hay quien considera tejer como el yoga del siglo XXI.

Con ovillo y agujas hemos podido ver a Penélope Cruz, Amanda Seyfried, Sarah Jessica Parker o Cara Delavigne. Sara Carbonero inauguró su canal de YouTube con un vídeo en que se graba con el móvil haciendo punto. Antonio Banderas es otro de los adictos al knitting, al igual que David Arquette, quien ha reconocido que teje desde pequeño porque su abuela le enseñó. La actriz Julia Robers regala sus creaciones a sus compañeros de reparto en los sets de rodaje y ha reconocido que no conoce mejor sistema para liberarse de la tensión.

Filosofía “Slow Life”

Tejer ha dejado de ser una moda para convertirse en un estilo de vida que se ha asociado al Slow Life, una filosofía que apuesta por el mayor control del tiempo. En un mundo dominado por la rapidez, lo tecnológico, lo industrial o lo impersonal, el movimiento Slow Life fomenta todo lo contrario. Que seamos nosotros quienes dominemos el tiempo y no al contrario. Si logramos ese control, estaríamos alcanzando una mayor calidad de vida en la que la palabra estrés desaparecía de nuestras vidas. Pasear, hablar con los amigos, cocinar, disfrutar de las pequeñas cosas...

Si eres novato pero quieres animarte a probar a tejer, sé realista y empieza por algo pequeño, no pretendas estrenarte con un jersey lleno de rombos. Es mejor que escojas agujas y lana gorda, no solo porque te motivarán al avanzar más rápidamente, sino porque crearás prendas más actuales. Si te sientes muy perdida, hay muchos cursos online, tutoriales y talleres para que domines este arte mucho antes de lo que crees. Y sin necesidad de salir de casa. Marcas como We Are Knitters ofrece instrucciones muy sencillas para aprender a tejer desde el minuto uno.

Beneficios de la lanaterapia

Más allá de la estética, el knitting aporta unos beneficios claros a nuestra salud.

Tejer relaja y combate el estrés.

Aporta tranquilidad y ayuda a desarrollar la paciencia.

Gracias al estado de calma y tranquilidad que aporta esta actividad, tejer fortalece el sistema inmunológico, baja la presión arterial y aumenta los neurotransmisores de la felicidad.

La repetición automática de los movimientos que se realizan al tejer, mejora la capacidad de concentración, así como la coordinación y la motricidad.

Hacer algo con nuestras propias manos refuerza la autoestima.

Promueve la meditación y ayuda a conectar con uno mismo, porque mientras tejes puedes poner en orden tus pensamientos.

Si estás en grupo fomenta la comunicación y socialización, las relaciones intergeneracionales y elimina prejuicios: tejer ya no sólo es cosa de abuelas.

Estimula la imaginación y la creatividad. Hay muchos tipos de lanas, texturas, colores y técnicas que ofrecen infinidad de posibilidades.

Es fácil de transportar. Las agujas y un ovillo de lana apenas ocupan sitio, así que te lo puedes llevar en el bolso y aprovechar el tiempo de espera en el médico, el metro o autobús, etc.