Mamá Talegón: «Pasar dos horas sin mi hijo es una angustia»

La rebelde del PSOE, que se convirtió en el azote del partido por afirmar que no se podía defender el socialismo desde un hotel de cinco estrellas, se ha embarcado ahora en una nueva aventura personal: la maternidad

Será porque tiene estudios de piano, pero ella siempre sabe dar en la tecla adecuada: la que irrita a los suyos y también a los de más allá. No es que no sepa de armonía, pero disfruta siendo una nota fuera de tono, una corchea que se escurre del pentagrama, impertinente, silbando su propia melodía. Desde su discurso en Cascais, en el que subrayó la incongruencia de defender el socialismo desde un hotel de lujo, ejerce orgullosa como espina de esa rosa hoy marchita, que ella se empeña en regar con solidaridad, igualdad y justicia, palabras ya roídas y desgastadas a fuerza de ser pronunciadas en balde. Tras ganarse fama de sincera, no ha faltado quien le escupa ciertas verdades dolorosas, como la de que se mantenga aferrada a unas siglas que han traicionado su propio discurso. A veces se pierde en el romanticismo político y en las viejas proclamas y asegura que de tanto cantar aquello de que «nuestros hijos nacerán con el puño levantado», su niño, Mateo, vino al mundo con la manita así, como si trajese su propia reivindicación bajo el brazo. El pequeño ya se ha convertido en su mejor causa y en el mayor regalo de su vida. Y lo dice ella, que no cree en los Reyes –ni siquiera en los Magos–, porque a su casa no le llevaban presentes, ni oro, ni incienso, ni mirra: le escribían cartas y le echaban rapapolvos. No importa, pese a todo, a sus 31 años, Beatriz Talegón está viviendo las Navidades más especiales de su vida.

–Hace unos meses dio a luz a su primer hijo, Mateo. ¿No le habrá puesto el nombre por el anarquista Mateo Morral?

–No, ni tampoco por el evangelista.

–¿En qué ha cambiado desde que es madre?

–¡Uf! En tantas cosas... Las prioridades son otras, entiendes lo que es el amor en mayúsculas, tienes la sensación de que ya todo lo importante gira en torno a tu peque y en que esté bien. Es una manera de entender la vida muy distinta y entre las mujeres hay una conexión especial, de solidaridad: entiendes mejor esa capacidad de renuncia a lo tuyo para poner a tu hijo por delante.

–¿Y en la política?

–Llegas a la conclusión de que si hubiera más madres gobernando los países, no habría ni guerras ni hambre ni gente en las calles.

–Usted se define como «optimista y contestona», anda que si el niño sale a usted y se vuelve un protestón...

–Pues qué gustazo, ojalá. La verdad es que con cuatro meses ya tiene un carácter supermarcado. Pero su padre y yo lo tenemos clarísimo: preferimos un niño protestón con argumentos a uno sumiso que diga a todo que sí.

–También dice de usted misma que es «sincera aunque duela». ¿Cuál ha sido la verdad más dolorosa que le han soltado?

–Que la gente me eche en cara que no es coherente estar en el PSOE de hoy y defender las ideas que defiendo. Es una verdad que duele porque tienen razón.

–¿A los Reyes Magos se les puede pedir una república?

–Yo no soy católica, así que no hay nada que pedirles. Y la república no es una cuestión de pedirla, sino de exigirla como ciudadanos. Y ya vamos tarde en eso.

–Así que su niño no tendrá regalos...

–Sí, le hacemos regalos, pero no porque sea esa fecha o Papá Noel. En mi casa nunca ha habido Reyes Magos.

–Ya me extrañaba que entre las verdades más dolorosas que le han dicho no me hablase del día que descubrió que los los Reyes son..., que no vienen de Oriente, vaya.

–¡Ése fue un chasco gordo! Me acuerdo del nombre y apellidos de la niña del colegio que me lo dijo. A mí los Reyes no me traían regalos, pero me escribían cartas: me decían que comiese más, que me aplicase con los estudios de piano... ¡Me tenían acojonada!

–¿Se puede ilusionar a los votantes con una cara bonita y una camisa blanca?

–No, no se debería utilizar algo así. Ahora mismo lo que hace falta es gente comprometida y con contenido. En el PSOE hace falta un liderazgo político fuerte, que tenga muy claro hacia dónde debería ir el partido. Un líder enciende una luz, pero esa luz debe ser refrendada por la militancia. Para que te sigan tienes que armarte de razones y argumentos, no estar haciendo el hortera en la tele.

–Pero el proyecto de Pedro Sánchez fue el más avalado: su candidatura ganó con diferencia en las primarias...

–Si realmente quieres estar refrendado por la militancia lo primero que deberías es exigir que no haya avales, porque para eso necesitas utilizar la fuerza de los aparatos del partido. Que sea un voto directo y secreto de cada militante. Yo no le he visto a Pedro denunciar la cantidad de trampas y obstáculos que hubo en el proceso. Los que hemos estado dentro hemos visto muchas barbaridades.

–De todos modos, ésta es la época de la política guapa ¿no? Parece que en la regeneración no caben los feos...

–No sé, yo creo que la belleza está dentro de la gente. Es lo que decía «El principito», «lo esencial es invisible». Y no creo que lo joven sea necesariamente bueno, ni guapo, ni bonito. La regeneración no es una cuestión celular, sino de principios y valores. Hace falta gente valiente y dispuesta a jugarse el tipo. Algunos creen que por la cara bonita o la camisa blanca ya se está renovando, y eso sólo es un cambio de chapa y pintura, el coche sigue siendo una antigualla.

–Tiene usted a su Secretario General atragantado, ¿eh?

–No es que le tenga manía, no me parece mal chico, pero creo que sería muy fácil que el PSOE remontara. Vivimos la situación más brutal y caótica de la historia de la democracia y tendríamos que hacer las cosas bien y con coherencia.

–¿Es cierto que le tiran los hombres con coleta? Muchos ya la ven en Podemos...

–No, no me voy a ir con ellos. Respeto muchísimo a esta formación, tiene un respaldo ciudadano que no hay que perder de vista, pero no olvidemos que ha cogido tanto peso y tanto renombre por algo tan sencillo como que el PSOE se quedó dormido. Mi batalla sigue estando en mi partido.

–Todo el mundo le pregunta por Pablo Igesias, yo también quiero hacerlo por Tania Sánchez, ¿de quién se siente más cerca ideológicamente?

–Me parece una chica muy inteligente y con muy buen discurso. A mí, personalmente, me resulta más cálido Pablo, porque Tania me parece más fría. Me siento más cerca de cómo entiende él la política, aunque comparto parte del ideario de IU.

–¿Cómo valora usted el tratamiento que les han dado como pareja en los medios?

–La parte personal siempre hay que respetarla, hay que ser muy cuidadoso, aunque es evidente que alguno de los dos se ha podido ver beneficiado por esa relación. Cada uno tiene que saber en qué juego quiere estar.

–¿Cómo se sentiría usted si los «paparazzi» buscasen un beso con su pareja?

–A mí me llegó a pasar. Estaba en una playa nudista y tuve que decirle al fotógrafo que estaba incomodando a la gente. Yo con mi pareja ni me oculto ni tengo problema, estoy muy orgullosa de estar con quien estoy. Lo que sí intento es respetar su intimidad: que yo sea un personaje público no debe ser una losa para alguien que no está en ese ámbito. Me molestaría más con Mateo, ahí sí que sacaría las uñas: hay líneas que no se deberían pasar.

–¿Se ve compitiendo con Cospedal en las autonómicas de Castilla-La Mancha?

–Desde que me quedé embarazada, mi prioridad es mi peque y mi familia. Más adelante sí tengo ganas de dar alguna batalla política, cuando el niño sea más mayorcillo y no me necesite tanto, ni yo a él: ahora pasar dos horas sin Mateo es una angustia.

–¿Qué causas ha dado ya por perdidas?

–De momento ninguna, sigo pensando que con tiempo y ganas vamos a poder cambiar las cosas. La batalla que se pierde es la que no se da. En ese sentido todavía sigo casta y pura, ¡en eso sí que soy casta!

–Llama hortera a Pedro Sánchez, a usted la han definido como «hippie pija», a otros les dicen «perroflautas»..., ¿no se está volviendo algo frivolona la política con tanta moda?

–Totalmente. A mí nunca me ha ido lo de cuidarme. Ya me lo decía mi madre: «Hija, con lo mona que podrías ir, y lo adefesio que has ido toda la vida». El problema es que cuando no tienes mensajes te dedicas a vender imagen y olvidas que el político tiene una labor fundamental de pedagogía, de explicarle a la gente lo que ocurre. Si no lo haces y te dedicas más a jugar al baloncesto con las hormiguitas en la tele, al final la gente entiende que la política es eso.

–¿Qué le pediría a 2015?

–Un cambio de paradigmas. El verdadero cambio sería abrir la puerta y preguntarle al vecino qué puedes hacer por él. Con eso ya conseguiríamos transformar el mundo.

–Toca el piano. Póngale una banda sonora a esta España nuestra...

–La de «La guerra de las galaxias», el tema que suena cuando aparece el lado oscuro.