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Los mejores....Pepitos

Cuenta la leyenda que su origen nace en el madrileño Café de Fornos en 1870 cuando el hijo del dueño comenzó a pedir que le dieran de merendar un filete de ternera con pan.

Se denomina “pepito” al bocadillo que lleva entre panes un filete de carne. Cuenta la leyenda que su origen nace en el madrileño Café de Fornos en 1870 cuando el hijo del dueño comenzó a pedir que le dieran de merendar un filete de ternera con pan.

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Se denomina “pepito” al bocadillo que lleva entre panes un filete de carne. Cuenta la leyenda que su origen nace en el madrileño Café de Fornos en 1870 cuando el hijo del dueño comenzó a pedir que le dieran de merendar un filete de ternera con pan. Al parecer, tal invento culinario gustó al resto de clientes que empezaron a pedir “uno como el de Pepito”, que así se llamaba el chico. Hoy, es uno de los bocatas emblemáticos de nuestra culinaria, que no falta en algunas barras. Nuestros preferidos son los siguientes, aunque por haber, existen cientos de tabernas y bares que los elaboran.

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El Café Comercial: el cocinero Pepe Roch selecciona para este bocado una carne muy jugosa de ternera. La prepara en un Josper de carbón para colocarla dentro de un mollete en el que incluye jugo de la misma. Llega a la mesa con unas patatas chips aliñadas con pimentón y tomate deshidratado. 6 euros.

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Viva Madrid: en el espacio dirigido por Diego Cabrera, uno de los mejores bartenders del globo, es posible disfrutar de uno de sus cócteles de vanguardia con el “pepito de Dieguito”, compuesto por un filete a la plancha, queso, panceta, cebolla caramelizada, lechuga, tomate y huevo. 12 euros. (C/ Manuel Fernández y González, 7. Madrid. Tel. 916 05 97 74).

Popa: en esta casa en la que el respeto al producto es absoluto, el pepito es uno de los bocados imprescindibles de la carta. 3 euros.

La Retasca: es la taberna de Juanjo López Bedmar, quien lo prepara de dos tipos: el ibérico (con lagarto como corte principal) y el de buey, carnes que se hacen a la brasa, y el pan, de Viena La Baguette, se tuesta en la parrilla de carbón, de ahí sus notas ahumadas que lo caracterizan.

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La Máquina: nos encantó el que probamos en la barra del espacio, situado en la calle Jorge Juan.

Celso y Manolo: cuando le ofrezcan la carta, dirija la vista directamente al apartado de “Bocadillos históricos”. El que ofrecen en esta casa es una delicia a la que hincar el diente preparada con ternera eco de Cantabria y cebollita confitada.

Viavelez: la tosta de pepito de ternera de Paco Ron es adictiva. 16,80.

En La barra de Juan, situada en el Mercado de Chamartín, lo hacen con carne de ternera seleccionada por Raza Nostra y queso procedente de Bon Fromage. Quien lo desee puede añadir pimiento verde.

Lomo Bajo: este local es un auténtico templo para los amantes de la buena mesa. Entusiasma tanto el hecho con solomillo de ternera con pimiento verde, queso y mayonesa de carne (16 euros) como el servido con un chuletón de ternera con pimientos del piquillo (16 euros). Se pueden acompañar ambos con una ensalada de cogollos con cebolla tierna y atún, con unos aros de cebolla con miel de caña, con pimientos de padrón con sal gorda o con patatas fritas.

Solomillo: es un concepto gastronómico ideado por el cocinero Enrique Valenti en el que el comensal escoge la raza, el gramaje y el punto de la carne. Y, además, es posible devorarla entre panes.

Landa: es el lugar idóneo en el que hacer una parada en el camino para todo viajero que se dirige al norte. Es un clásico, lo mismo que devorar un pepito de ternera en la barra y, por supuesto, unos huevos fritos con morcilla (7,30 euros.