Preysler, ¿una Nochebuena de pedida?

Vargas Llosa podría aprovechar la cena familiar para pedirle oficialmente que se casen.

La pareja se conoció hace treinta años y el flechazo fue mutuo, pero los dos tenían pareja
La pareja se conoció hace treinta años y el flechazo fue mutuo, pero los dos tenían pareja

Vargas Llosa podría aprovechar la cena familiar para pedirle oficialmente que se casen.

Ha salido huyendo del frío madrileño para instalarse unos días en las cálidas temperaturas de la ciudad de Miami. Isabel Preysler, su novio, sus hijos y las parejas de éstos, celebrarán hoy la Nochebuena en la lujosa mansión de Enrique Iglesias y Anna Kournikova. El niño más famoso y mediático de la hispanofilipina hará este año las veces de anfitrión. Y, aunque no es fácil reunirlos a todos: esta noche estarán Enrique, Anna, Isabel, Mario Vargas Llosa, Ana Boyer, su novio Fernando Verdasco, Tamara Falcó, Julio José Iglesias, su esposa Charisse y, seguramente, Chabeli y su marido. A quien no se espera es a ninguno de los hijos del literato, sobre todo a dos de ellos que se pusieron del lado de su madre tras anunciar la separación matrimonial. Y el tercero pasará también, si no cambia a última hora de opinión, las fiestas con su familia materna. Aunque vive una relación a distancia con los hijos que tuvo durante su matrimonio con Julio Iglesias, Preysler es una especie de matriarca que aglutina los afectos de todos. Efectivamente, a los que menos ve son a Enrique, que pasa el año actuando de un lado a otro, y a Chabeli, que reside permanentemente en Estados Unidos. Por ello, este año, ha buscado lo mejor opción para todos: celebrar Nochebuena y Navidad en tierras estadounidenses. Y aunque no se pondrá al frente de los fogones, seguro que dará consejos culinarios a la cocinera de la casa.

Menú bajo en grasas

Esta noche y mañana degustarán alimentos bajos en grasa, porque tanto Isabel como los suyos huyen de ese tipo de excesos. Sí habrá sobre la mesa sopa de mariscos, alguna verdura, el tradicional pavo navideño, carne blanca y pescado. El postre favorito de la socialité es la tarta de zanahoria, y ella misma ha confesado que, aunque le gustan los frutos secos, los evita, y que su gran debilidad es el chocolate negro.

De hecho, en la despensa de Preysler no faltan nunca las verduras, productos sin gluten, complementos de colágeno, carne blanca, té verde, agua de Jamaica y pan integral. No toma azúcar blanco y lo sustituye por sacarina. Personas cercanas a la pareja apuntan que Mario podría pedir a Isabel esta noche tan familiar que se case con él en 2017. Hace unos días le vieron en una conocida joyería madrileña y uno de sus trabajadores filtró que había estado viendo anillos de pedida.

Los hijos de su pareja estarían encantados de que se celebrara el enlace, y hasta Tamara llama ya «tío» al Nobel. Todos han aceptado la llegada del escritor a la familia y sienten por él mucho cariño, están felices porque su madre ha recuperado la felicidad. Yo mismo le pregunté hace dos semanas en un acto social si quería casarse pronto y el escritor afirmó, rotundamente, que si fuera por él lo haría este mismo mes de diciembre. Isabel, ante la respuesta, puso cara de complicidad y exhibió una gran sonrisa.

Lo que sí parece seguro es que éstas serán sus últimas Navidades de noviazgo y que 2017 pondrán el broche de oro a una relación que se consolida con el paso del tiempo. Será la cuarta boda de Preysler, tras sus fallidos matrimonios con Julio Iglesias y Carlos Falcó, y su viudedad de Miguel Boyer. Dicen quienes la conocen que ella se quedó prendada del escritor hace treinta años, pero que los dos estaban casados y que aquel «flechazo», que parece que fue mutuo, no prosperó. Estos últimos días hemos visto a la Isabel Preysler más internacional. Del brazo de su novio ha recorrido las calles de Nueva York y Miami y han asistido juntos a la fiesta navideña que celebró (financiada por la firma Porcelanosa que colabora desde hace años con la fundación benéfica del Heredero de la Corona británica) el príncipe Carlos de Inglaterra en su mansión de Dumfreis House. Fastuosa fiesta e invitados de primera línea. Aparte de los ya nombrados, no faltaron tampoco Tamara Falcó, Nieves Álvarez, Enrique Ponce y su esposa, Paloma Cuevas, Antonio Banderas y Nicole Kimpel, entre otros. Todos disfrutaron de una estancia de tres días en la casa palaciega del siglo XVIII. Hace ahora un año, LA RAZÓN publicó en exclusiva que Vargas Llosa y Preysler buscaban casa en Nueva York. Habían visto una que les gustaba mucho cerca de la lujosa Quinta Avenida, pero, finalmente, no llegaron a un acuerdo económico con los propietarios. Algunos medios intentaron dar por falsa nuestra información, pero los datos eran tan precisos que, ahora, se les ha vuelto a ver visitando algunos inmuebles en la ciudad de los rascacielos. Vargas Llosa tiene que pasar allí varios meses al año impartiendo un curso en una prestigiosa universidad, y quiere que Isabel le acompañe ese tiempo en Estados Unidos.

Curiosamente, la ex mujer del Nobel, Patricia Llosa, ha hecho unas llamativas declaraciones en las que asegura que «Isabel es mi salvadora: me hizo abrir los ojos, saber quién era la persona que estaba a mi lado». Palabras que rezuman un cierto rencor hacia el hombre con el que compartió cincuenta años de su vida. Una confirmación que no parece, sin embargo, afectar a Vargas LLosa, que vive una segunda juventud al lado de la mujer que ama. No quiso entrar en polémicas al principio de su separación y no lo hará nunca en pugnas dialécticas con la madre de sus hijos.