Andalucía

«Sorolla tierra adentro» inaugura el nuevo centro de la Fundación Unicaja en Málaga

La exposición recala en la capital de la Costa del Sol tras recibir en Sevilla más de 25.000 visitas

La exposición recala en la capital de la Costa del Sol tras recibir en Sevilla más de 25.000 visitas

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Tras su paso por Sevilla, donde ha cosechado un éxito de público con más de 25.000 visitantes durante la temporada estival, la exposición «Sorolla tierra adentro» se inauguró ayer en Málaga, en el histórico edificio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) Centro Cultural de la Fundación Unicaja, en la plaza del Obispo de la capital de la Costa del Sol. La muestra exhibe un total de 111 obras del pintor valenciano en un espacio cedido por la Diócesis de Málaga hasta finales de 2021, con el que la Fundación Unicaja amplía sus instalaciones para la promoción de la cultura y artes de calidad.

Organizada en colaboración con el Museo Sorolla de Madrid y la Fundación Museo Sorolla, de las 61 pinturas que se exhibieron en la capital hispalense aumenta hasta 111, en una selección de obras que se amplía con más pinturas y una nueva sección expositiva en la que se podrá ver lienzos de tipos españoles que fueron realizados por Sorolla como modelos para los murales encargados por la Hispanic Society de Nueva York para decorar su biblioteca.

«Sorolla tierra adentro» conecta paisajes realistas repletos de luz con escenas mediterráneas y ciudades históricas como Granada, Sevilla o Toledo, diseñándose un recorrido expositivo que lleva al visitante desde el mar a los retratos de la naturaleza asturiana y vasca, la vendimia jerezana o escenas paisajísticas de diversos rincones del país, con una paleta rica en matices que desarrolla una estética en la que la transparencia y la veladura son sus mejores aliados. La exposición se presenta con una primera sala a modo de introducción, tras la que el visitante se funde posteriormente con un conjunto de cuadros cuya temática identifica a la perfección su obra: «El mar». El mar, la playa y sus paisajes, con niños jugando en la arena y barcos de pesca en la orilla o ya en tierra firme, representan una marca propia del autor.

Sorolla nos habla acto seguido, a través de su pintura, de «Valencia», donde el pintor retrata escenas costumbristas de su tierra, en las que, de nuevo, el magistral manejo de la luz queda especialmente patente. Las barracas de las huertas con sus típicas alquerías o los paisajes de la albufera, junto a calles y monumentos de la capital levantina y observaciones folclóricas.

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Experimenta luego Sorolla con la pintura al aire libre, realista, que se agrupa en la siguiente parada: «Castilla».