La botella medio llena

La Razón
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Siempre se sitúa frente al espejo del pesimismo, que la ve medio vacía. Ya saben, las que beben veneno por licor suave o los que beben licor suave por veneno. Esto encaja muy bien en las valoraciones de las audiencias televisivas en el «prime time» de la Nochebuena. Los de la quema de fotos del Rey and company leen con gran regocijo la bajada de audiencia del mensaje del monarca, cerca de 6 millones de españoles y rozando el 60% de la audiencia lo despachan con un «el ciudadano Felipe no llega ni al mensaje de 2017» y se quedan felices, con la copa en la mano. Pero, a sabiendas de que es un brindis al sol en la cerrada noche, recurren al «un rato cada día se puede engañar a millones de personas». Saben perfectamente que 6 millones de personas de audiencia es un sueño imposible para cualquier persona, y no digamos para políticos, que se excusarán diciendo que es un mensaje que se emite por todas las grandes cadenas, pero cuando hay un partido de fútbol de los fundamentales, aunque sólo sea un canal el que lo dé en abierto, congrega cifras parecidas, sin contar que aparte de las grandes cadenas hay infinitos canales para ver con solo recurrir al mando. Además, al que no le interese el Rey, con no verlo se queda nuevo. El análisis de esa noche también arroja mucha luz sobre el enorme tirón de la Corona. De los programas más vistos en la citada noche fueron el clásico «Telepasión» de La Primera. El ganador fue el especial de «Tu cara me suena» de A3, que con un 20,3 de la audiencia congregó 1.820.000 espectadores –una noche normal con semejante «share» tiene más de 3 millones de personas pegadas al televisor–. Todas las cadenas bajan. La Primera, con sus especiales de Miguel Bosé y Dani Martín, colaborando grandes estrellas, sumaron una media un 13,5. Telecinco bajó 3 puntos y más de medio millón de público. En éstas se asoma algo que no gusta a muchos, que efectivamente la recuperación anda a buen paso y eso hace que muchas personas prefieran salir a la calle a celebrar la Nochebuena. Se han incrementado notablemente los restaurantes y lugares de copas que abren la noche del 24. Así que, aunque se niegue la evidente verdad, el Rey ganó por goleada.