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Arranca el Sonar+D con las últimas maravillas en inteligencia artificial

El festival presenta grandes propuestas en torno a la creación inmersiva y reflexiones sobre el futuro de internet

El festival presenta grandes propuestas en torno a la creación inmersiva y reflexiones sobre el futuro de internet

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Carlos Sala - Para José Luis Vicente, comisario del Sónar+D, estamos volviendo a un momento en el tiempo como a finales del siglo XIX y principios del XX cuando los últimos avances científicos se convirtieron en grandes espectáculos. Como los primeros cinematógrafos en las ferias ambulantes de 1905, en el Sónar+D de 2019 lo que toca son los nuevos avances en teconologías inmersivas, realidad virtual, realidad aumentada y todas las posibilidades de la inteligencia artificial como creador de contenidos y obras de arte. Es imposible que la cara de asombro y estupefacción de aquellos primeros alucinados por la magia del cine sea mayor que la de los que pasan estos días por el Sónar+D.

El festival arrancó ayer su apartado tecnológico, expositivo y profesional con una idea por encima de todas las otras: ¿puede la inteligencia artifical ser capaz de crear con voluntad de trascendencia, o sea, con sentido artístico? La respuesta es sí, aunque la respuesta es todavía validada por una inteligencia humana. No será arte hasta que no sea la propia inteligencia artificial que le adjudique ese sentido y no necesita de mayor validación, algo que todavía no ocurre. De momento sólo son niños que crean cosas maravillosas. Su valor es porque son niños, no porque son artistas, vamos.

Ejemplo de esto es «Deep meditation», un proyecto inmersivo que utiliza la inteligencia artificial para capturar y ordenar 100.000 imágenes de la red flickr e intentar dar su propia visión del inicio del cosmos y la irrupción de la vida. El investigador, programador y artista Memo Atken ha intentado ver hasta qué punto puede la inteligencia artificial tener su propia idea de trascendencia y para ello utiliza también grabaciones sonoras de músicas religiosas que el programa de inteligencia artificial reconoce, ordena y reproduce para acompañar a las imágenes. El resultado es fascinante, pero estamos lejos todavía de que sea la inteligencia artificial la que determine y otorgue valor sin validación humana. «Es una instalación que muestra hasta qué punto la inteligencia artificial tiene sus propios procesos cognitivos y puede crear su propio conjunto de imágenes a partir de instantáneas ya existentes de una especie de memoria compartida», aseugra José Luis Vicente.

La inteligencia artificial seguirá siendo uno de los protagonistas del festival que hasta el próximo sábado se convertirá en una verdadera puerta abierta hacia el futuro. Por ejemplo, hoy le tocará el turno a Holly Herdon y su ensamble de voces humanas con voces procesadas por la inteligencia artificial en un coro mixto entre humanos y máquinas. Aunque la estrella será la máquina de Daito manabe que intentará dar imágenes a sus procesos mentales, revertiendo la lógica de la percepción y que tiene el sugerente título: ¿seremos capaces de filmar nuestros sueños?

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El otro eje protagonista de estas jornadas es la creatividad inmersiva o cómo el paradigma de espectador pasivo y receptor unidireccional se está acabando para dejar de ser espectador y empezar a ser vividor de experiencias. Por ejemplo, la empresa española Broomix que han creado un proyector con una única lente que permite imágenes en tres paredes y el techo dando la sensación de realidad virtual, de moverse en el espacio expositivo sin necesidad de gafas. «Tiene muchas posibilidades no sólo en la industria del entretenimiento, sino también en educación, museos, hostelería y hospitales. El siguiente paso será llevar esta tecnología al espacio doméstico», aseguraron ayer sus creadores.

Un cine diferente

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Dentro del espacio inmersivo también destaca la gran cúpula Sónar360 grados by Mediapro. Una pantalla circular de 19 metros de diámetro muestra durante una hora siete piezas audiovisuales de estreno en que el público, estirado en el suelo, contempla rodeado y con la sensación de tocar el infinito. Dentro de las creaciones está el omnipresente Daito Manabe, que presenta «Factors». «Quería realizar una obra en que sonido e imagen se crearan sin jerarquías, sino al mismo nivel. No sé ni cómo ha quedado, espero sorprenderme hasta yo mismo», comentó el creador japonés. También se estrenará «Perception», de María S. Leiva y Miguel Arrieta, una obra no tan abstracta, pero igaul de sugerente con la idea de agua y mar en el centro. «Nos encanta crear una sensación de extrañeza en el sonido que se contradiga con la imagen», aseguraron.