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El «Don Quijote» que Petipa soñó

La Compañía Nacional de Danza lleva al Liceo una revisión de este hito del ballet clásico bajo la batuta de José Carlos Martínez

  • La compañía cuenta con unos 50 bailarines en sus filas que posibilitan realizar varios montajes durante el año sin perder frescura / Jesús Vallinasz
    La compañía cuenta con unos 50 bailarines en sus filas que posibilitan realizar varios montajes durante el año sin perder frescura / Jesús Vallinasz

Tiempo de lectura 4 min.

13 de septiembre de 2018. 10:59h

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Carlos Sala .  13/9/2018

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Cuando Marius Petipa, el gran coreógrafo de los ballets rusos, tenía unos seis años, sus padres, los dos célebres bailarines, le contaban las historias de un extraño personaje, un hombre delgado, famélico, de larguísimas extremidades, que cabalgaba en busca de aventuras en un mundo alterado por completo por su disparada imaginación. El choque entre realidad y fantasía era brutal y, por tanto, cómico, a pesar de que este héroe siempre acababa por recibir todos los golpes. La fantasía, por decirlo de algún modo, perdía. Lo único que imaginaba Petipa que podía salvar a ese personaje, el único poder que podía hacerlo invencible, era la danza, transformar sus movimientos en poéticos saltos con los que superar todas las dificultades. Si conviertes el andar en fantasía, elpoder es tuyo.

Las historias se repetían, y la imaginación de Petipa se disparaba por todas partes, pero aún así seguía sin poder salvar al personaje. Algo había en las coreografías que dibujaba en sus sueños, una frialdad que congelaba el movimiento en ciertos momentos e impedían que pudiese escapar de ser avasallado. Esto le hizo obsesionarse con el extraño personaje cuyo nombre repetía antes de dormir todas las noches, ¡»Don Quijote!», convencido de que así volvería a soñar con él y podría continuar sus historias.

Muchos años después, un Petipa yaprimer bailarín y fenómeno del ballet, viajó a España y quedó fascinado por el folklore y las danzas populares españolas. Aquella misma noche volvió a susurrar «¡Don Quijote!», y recuperó en sueños al extraño personaje. Por primera vez, revestido por los movimientos populares españoles, vio que su triste destino se despejaba a partir de una lírica catártica que quizá no lo salvaba a él, pero sí a todo aquel que lo veía. Aquel fue el génesis de su «Don Quijote», coreografía hoy de repertorio y uno de los hitos del género. Porque Don Quijote no puede ser salvado, la realidad es demasiado potente en cada uno, pero sí puede salvar a los demás, puesto que la novela «Don Quijote», es un arma en forma de libro que vence a cualquier idea de realidad.

El Gran Teatro del Liceo acoge ahora el popular ballet que dio alas al mito Petipa. José Carlos Martínez dirige a su Compañía Nacional de Danza en una versión dinámica, casi cinematográfica, en que se acerca todo lo que puede a su génesis española, a su inspiración en las danzas folclóricas españolas. «Lo principal es que Petipa, en sus viajes por España vio el folclore de nuestro país e intentó plasmarlo en la obra. Sin embargo, trabajó con bailarines rusos que no interiorizaron esos movimientos», aseguró ayer Martínez, que ha intentado corregir esta limitación con grandes bailarines españoles que han mamado esta tradición desde pequeños. «Parece pretencioso, pero he intentado hacer el “Don Quijote” que Petipa hubiese soñado hacer», argumentó.

De esta forma, el escenario del Liceo se llenará de danza clásica con la tradición española del bolero, el fandango o la seguiriya. Para ello, invitó a Mayte Chico, una de las solistas de la compañía de flamenco Antonio Gades para que «viniese a trabajar con los bailarines y les enseñara cómo usar el mantón, cómo tener el braceo exacto o cómo colocar el cuerpo para bailar como en las diferentes regiones de España», añadió Martínez.

Bailarines de primera

Que se interprete en el Liceo tiene mucho sentido si tenemos en cuenta que el libreto de la obra incide en la segunda parte de «El Quijote». La acción principal ocurre en Barcelona, con la historia de amor entre la joven Quitería y el barbero Basilio. El ballet contará con tres elencos muy jóvenes pero muy diferentes entre sí para que todas las representaciones tengan una impresión única. Entre los bailarines más destacados estarán Cristina Casa, como Quiteria, y Ángel García, como Basilio. «Cuando José Carlos me llamó, estaba en el Royal Ballet de Flandes justamente haciendo una versión muy rusa y tradicional de la obra, y la suya me ofrecía volver a un mundo muy natural y muy mío», dijo Casa. En definitiva, he aquí un montaje que da vida a los sueños no sólo de Don Quijote, sino también de Petipa.

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