El PDeCAT rechaza un nuevo JxSí y resucita el fantasma del «tripartito»

Marta Pascal trata de marcar perfil propio al vislumbrar una coalición entre ERC, «comunes» y PSC en un futuro

El PDeCAT recuerda un acto de la Diada entre ERC, «comunes» y CUP para fundar sus sospechas: «Allí vi una sombra de tripartito»
El PDeCAT recuerda un acto de la Diada entre ERC, «comunes» y CUP para fundar sus sospechas: «Allí vi una sombra de tripartito»

Marta Pascal trata de marcar perfil propio al vislumbrar una coalición entre ERC, «comunes» y PSC en un futuro.

A medida que va certificándose la inviabilidad de culminar el proceso independentista y va aproximándose el horizonte electoral, la escalada de tensión entre el independentismo se va acrecentando y el fuego cruzado va abriéndose camino. Ayer dio una muestra más de ello el PDeCAT, que ha estado en el ojo del huracán los últimos días tras revelarse unas grabaciones en las que planteaba un escenario autonomista alternativo al «procés» y ha apuntado a ERC como presuntos autores de la filtración. Todo ello contribuyó a alimentar ayer una nueva ofensiva contra los republicanos, invocando el fantasma del «tripartito» que, aseguraron los neoconvergentes, podría configurarse tras unos comicios autonómicos.

En este sentido y como aviso a un hipotético avance electoral, su coordinadora general, Marta Pascal, rechazó reeditar la coalición Junts pel Sí, aunque de forma algo timorata en comparación con la rotundidad con la que siempre lo han descartado los republicanos. «ERC ya ha dicho que no y dos no bailan si uno no quiere», justificó la dirigente, en declaraciones a «El Punt Avui», tratando de no ser la responsable del descarrilamiento del tren soberanista.

Sin embargo, sí se mostró más punzante cuando se aventuró a plantear escenarios futuros en la política catalana. Aquí, consciente de que las nuevas siglas neoconvergentes no arraigan entre el electorado y todas las encuestas auguran un colosal desplome, puso en marcha el motor electoral y lanzó un dardo velado pero envenenado contra ERC, al poner sobre la mesa la hipótesis de un nuevo tripartito y las sombras que acarrea –el controvertido y revuelto Govern formado por la coalición integrada por PSC, ERC e ICV que gobernó entre 2003 y 2010–. En este punto, recordó el acto de conmemoración de la Diada de Sant Boi de Llobregat (Barcelona) en septiembre, en el participaron el vicepresidente de la Generalitat y líder republicano, Oriol Junqueras; la portavoz de la CUP, Anna Gabriel; y el diputado de Catalunya Sí Que Es Pot y secretario general de Podem, Albano-Dante Fachín. A este acontecimiento, que ya puso en alerta y enfureció al PDeCAT por no ser invitado, recurrió Pascal para fundar sus sospechas sobre esta eventual coalición: «Allí vi una sombra de tripartito, y los vi muy cómodos».

Esta conjetura que formula Pascal gana más realidad y genera mayor histeria día a día en el universo neoconvergente. Todos los sondeos apuntan a una mayoría formada por ERC, PSC y «comunes», mientras que la mayoría independentista, entre ERC, PDeCAT y CUP, peligra. Y cobra más materialidad echando la vista al juego de intereses partidistas que pueden condicionar estos pactos, en particular, teniendo en cuenta la situación deel Ayuntamiento de Barcelona, donde Ada Colau se encuentra gobernando en minoría junto a PSC y precisaría de los republicanos para dar mayor estabilidad a su legislatura. En contraposición, los neoconvergentes se encuentran con un horizonte preñado de dificultades: siguen sin cartel electoral, tras el anuncio de Carles Puigdemont de dejarlo cuando concluya su mandato y la inhabilitación de Artur Mas por la consulta del 9-N, y enfangado con el acecho de la corrupción de Convergència, con el juicio del caso Palau y el momento en el que acabe dictando la sentencia el juez.

La CUP redobla la presión sobre el Govern con la pregunta

La presidenta del grupo parlamentario de la CUP, Mireia Boya, advirtió ayer al Govern y a los comunes de que «no aceptará nunca» una pregunta del referéndum que lleve a repetir la consulta del 9N de 2014. En declaraciones a Catalunya Ràdio, salió así al paso de las afirmaciones de la consellera de Presidencia, Neus Munté, en las que abogó por acordar la pregunta del referéndum con el nuevo partido de los comunes promovido por Ada Colau. «Negociar la pregunta con los comunes nos inquieta. La pregunta la hemos de negociar entre todos. Ya está bien que ellos estén, pero nosotros no aceptaremos nunca algo que no sea una pregunta clara sobre la independencia de Cataluña con una respuesta binaria de sí o no», recalcó. Para Boya, «cualquier otra estrategia que nos lleve a otro 9N no lo aceptaremos de ninguna de las maneras», en alusión a la pregunta de la consulta de 2014, en la que primero se planteaba: «¿Quiere que Cataluña sea un Estado?» y, en caso afirmativo, responder a otra cuestión: «¿Quiere que este Estado sea independiente?».