Política

JxCat, ERC y las entidades se desmarcan de las acciones de los CDR para el 21-D

La ANC y Òmnium impulsan movilizaciones paralelas a las protestas de los Comités de Defensa de la República

Grupos de CDR cortando el sábado la AP-7
Grupos de CDR cortando el sábado la AP-7

JxCat y ERC han iniciado una operación para desmarcarse visiblemente de las protestas y acciones que plantean los CDR para boicotear el Consejo de Ministros.

JxCat y ERC han iniciado una operación para desmarcarse visiblemente de las protestas y acciones que plantean los CDR para boicotear el Consejo de Ministros. Temerosos del alcance de las manifestaciones, que amenazan con sabotear algunas infraestructuras capitales de Cataluña, consellers y líderes de JxCat y ERC, con la complicidad de Òmnium y ANC, han hecho un llamamiento a una movilización pacífica, ante los riesgos de imágenes violentas o desórdenes públicos que desgasten aún más al «procés».

Durante las últimas horas y con los episodios de tensión del 6 de diciembre en la retina, los dirigentes políticos de las principales formaciones separatistas han puesto énfasis sobre un elemento de connotaciones controvertidas que está caracterizando a los individuos que están protagonizando las últimas movilizaciones, saldadas con incidentes: el pasamontañas. «Solo ganaremos con la cara descubierta», tituló una carta desde prisión Jordi Sánchez el martes, publicada en «Vilaweb». Ayer, el turno fue del ex conseller Joaquim Forn, quien a través de las redes sociales agradeció todas las muestras de apoyo, pero matizó que no entiende que se reivindique a los presos con la «cara tapada».

Lo cierto es que en esta nueva oleada de protestas, el independentismo corre el riesgo de dilapidar eslóganes como la «Revolución de las sonrisas» o afirmaciones como «no se ha tirado ni un papel al suelo» en las manifestaciones de la Diada. El independentismo mayoritario, representado parlamentariamente por ERC y el espacio convergente, quiere evitar que el aspecto cívico y pacífico que siempre ha reivindicado en todas sus movilizaciones acabe diluyéndose ante la deriva de los CDR. En este sentido, tras un año con esporádicas escenas de tensión protaganizadas por estos Comités, la temperatura de la calle ha ido en aumento durante las últimas dos semanas, precisamente a raíz del inicio de la huelga de hambre de los políticos presos, y amenaza con alcanzar su mayor grado el próximo viernes, con motivo del desembarco del Consejo de Ministros en Barcelona –tendrá lugar en la Llotja de Mar–. Diversos CDR –algunos de ellos rebautizados bajo las siglas de Grupos Autónomos de Acciones Rápidas (GAAR)– preparan acciones de sabotaje para paralizar el «normal funcionamiento» de Cataluña –tienen en el punto de mira a carreteras y vehículos; vías de tren, metro y tranvía; zonas industriales; fuerzas del orden; y, comunicaciones por cableado–. Asimismo, desde el perfil oficial de Twitter de los colectivos de defensa de la República, se instó, con tono beligerante, a estar desde primera hora de la mañana en la Llotja de Mar bajo el lema «Ingobernables».

Tal y como los diputados suspendidos de JxCat, Sánchez y Forn, han dado muestras de no compartir esta deriva, desde ERC también llegaron mensajes en la misma dirección. Así, el portavoz de los republicanos en el Congreso, Joan Tardà, aseguró que «la República no se construye con pasamontañas», palabras parecidas a las que también pronunció el portavoz del PDeCat en la cámara baja, Carles Campuzano. La portavoz del Govern, Elsa Artadi, en una entrevista en «Onda Cero», también hizo un llamamiento a manifestarse de forma pacífica.

En esta línea, Òmnium y la ANC, con distintos tonos, han impulsado movilizaciones alternativas a la de los CDR. La entidad que preside Jordi Cuixart llamó a salir el 21-D a partir de las 11 horas a manifestarse de forma «pacífica y determinada», aunque todavía no concretaron el lugar. La ANC elevó un poco más el tono de sus protestas e invitó a todos los manifestantes a llenar Barcelona de vehículos para colapsar la ciudad.