Política

Un clásico contemporáneo

El Teatre Lliure conecta las épocas de Reagan y Trump en la obra «Àngels a Amèrica»

Una escena de la obra  de Tony Kushner, «Àngels a Amèrica», según la puesta en escena que dirige David Selvas
Una escena de la obra de Tony Kushner, «Àngels a Amèrica», según la puesta en escena que dirige David Selvas

La obra «Àngels a Amèrica», ambientada en la era de Ronald Reagan y estrenada por Josep Maria Flotats hace 22 años, vuelve a los escenarios el próximo 25 de octubre con una producción del Teatre Lliure que en tiempos de Trump refuerza su carácter de «referente necesario», dijo ayer el actor Pere Arquillué.

La obra «Àngels a Amèrica», ambientada en la era de Ronald Reagan y estrenada por Josep Maria Flotats hace 22 años, vuelve a los escenarios el próximo 25 de octubre con una producción del Teatre Lliure que en tiempos de Trump refuerza su carácter de «referente necesario», dijo ayer el actor Pere Arquillué.

Arquillué, que participó en el montaje con el que Flotats inauguró el TNC en 1996 y que levantó ampollas entre los sectores más conservadores de aquella época, también forma parte del elenco del nuevo montaje, que dirige David Selvas. «En un momento de cambios como el actual es imprescindible una obra como ésta, un clásico contemporáneo que habla de libertad y valentía», señaló ayer el actor en la presentación de la obra.

«Àngels a Amèrica», la pieza más famosa de Tony Kushner, aborda el tema del sida en los Estados Unidos de Reagan, una enfermedad que hizo estragos en la comunidad homosexual y que los sectores puritanos vieron como un castigo merecido.

«Es un culebrón metafísico en el que la metáfora del Sida sirve para descuartizar la sociedad norteamericana de los ochenta», dijo el director, que agradeció que el Teatre Lliure le haya dejado montar las dos obras que forman parte de «Àngels a Amèrica»: «S’acosta el mil·lenni» y «Perestroika». En su opinión, son dos piezas que tienen que ir juntas porque «en la segunda eclosiona todo lo que se ha ido generando en la primera», así que los espectadores tendrán la opción de verlas las dos el mismo día, o ver sólo una si lo prefieren.

Para animar a los que se decidan por la propuesta completa, el montaje ha reducido las cuatro horas del texto original a dos, «siempre respetando las notas del autor, que indica las escenas que se pueden cortar si se quiere reducir la duración». También ha ayudado a acortar tiempos «la superposición de escenas y el ritmo frenético que hemos inyectado a la obra, algo que hoy en día resulta posible, incluso necesario, porque los ritmos generales han cambiado y los espectadores también», advirtió Selvas, convencido de que este montaje atraerá público joven, entre otras cosas, porque lo representa La Kompañía Lliure, es decir, la compañía joven de este teatro público.

Además, la pieza se apoya en una nueva traducción y cuenta con tecnologías escenográficas que no existían en los noventa, proyecciones audiovisuales, música de los ochenta y momentos cabareteros protagonizados por «drag queens».

El hecho de montar las dos obras juntas es también «una manera de hacer justicia ante un error histórico», según Arquillué, que recordó que Josep Maria Flotats tenía previsto montar «Perestroika» pero su precipitada salida del TNC lo impidió.

Arquillué, Vicky Peña y Òscar Rabadan son los tres actores «senior» que acompañan a La Kompanyia Lliure en este montaje, en el que el director ha querido utilizar a actores con una mayor edad que la que tienen los que integran la compañía joven del teatro. Sin embargo no tuvo inconveniente en que algunos intérpretes den vida a personajes de otro género, como Vicky Peña, que encarna a una mujer y a dos hombres. Esta será la última obra de la actual Kompanyia Lliure, después de que la dimisión de Lluís Pasqual como director del Lliure provocarao la cancelación del espectáculo «El sueño de la vida» que el director tenía previsto estrenar esta temporada.

El grupo volverá a reunirse durante el próximo mes de mayo para la reposición de «El temps que estiguem junts».