El «blanco y negro» del «esmorzaret» no produce cáncer

Los hosteleros niegan que el consumo de embutido tradicional preparado al estilo valenciano sea perjudicial para la salud

Del 2 al 6 de noviembre, 25 bares y cafeterías de Valencia ofrecerán a sus clientes zumo de naranja valenciana sin coste adicional al pedir el tradicional desayuno
Del 2 al 6 de noviembre, 25 bares y cafeterías de Valencia ofrecerán a sus clientes zumo de naranja valenciana sin coste adicional al pedir el tradicional desayuno

Los hosteleros niegan que el consumo de embutido tradicional preparado al estilo valenciano sea perjudicial para la salud

Los fanáticos del ritual del «esmorzaret» pueden estar tranquilos. Ni el «blanco y negro» (ese bocadillo surtido de salchicha blanca o longaniza y morcilla), ni la «brascada» (a base de ternera, jamón serrano y cebolla), ni el «Almussafes» (rebosante de sobrasada, beicon, cebolla y queso), ni siquiera el «chivito» (pan acompañado de cerdo, queso, beicon, lechuga, tomate y mayonesa) producen cáncer. Así al menos lo aseguran los hosteleros valencianos después de oír alarmados los resultados de los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que aseguran que comer carne procesada como salchichas, hamburguesas o embutidos aumenta el riesgo de sufrir esta enfermedad.

Según Juan Carlos Gelabert, presidente de la Asociación de Bares y Cafeterías de Valencia, entidad que forma parte de la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia (FEHV), la calidad de los productos valencianos y, sobre todo, el modo de prepararlos (a la plancha y no fritos) hacen equiparables estos bocadillos a uno de calamares, por lo que no hay nada que temer. «Nada de alarmismos», pidió.

Los hosteleros presentaron ayer en Valencia la campaña que desde el 2 al 6 de noviembre pondrán en marcha 25 bares y cafeterías de la capital, en la que ofrecerán a sus clientes zumo de naranja valenciana certificada sin coste adicional al pedir el tradicional desayuno de café y tostadas.

El oro naranja

El objetivo es potenciar el consumo de este cítrico y, de paso, concienciar a los empresarios del sector, de los beneficios, especialmente económicos, de exprimir las naranjas de manera tradicional y no con las máquinas industriales que inundan los locales de la geografía española.

Porque, según Gelabert, el uso de estos aparatos es el motivo del alto precio de venta al público de este producto. «Un vaso de zumo de naranja debería estar en torno a los 1,5 o dos euros. Más caro es un robo». Además, declaró que la calidad de las naranjas que se suministran para estas máquinas queda muy lejos de la valenciana. «Como la nuestra, ninguna».