La iglesia de San Nicolás recurre la norma que silencia las campanas

El Ayuntamiento de Valencia prohíbe a la «Capilla Sixtina» valenciana que las haga sonar por supuestas quejas vecinales

Imagen del campanario de la iglesia de San Nicolás, en el barrio del Carmen
Imagen del campanario de la iglesia de San Nicolás, en el barrio del Carmen

El Ayuntamiento de Valencia prohíbe a la «Capilla Sixtina» valenciana que las haga sonar por supuestas quejas vecinales

Por primera vez desde el siglo XVIII, ayer no sonaron las campanas de la iglesia de San Nicolás de Valencia, situada en el corazón del barrio del Carmen de la ciudad. La razón, una misiva del Servicio de Contaminación Acústica del Ayuntamiento de Valencia, enviada este mes al párroco del templo, Antonio Corbí, en la que insta a silenciar las campanas debido a las quejas vecinales que se han presentado por el excesivo ruido de las mismas.

Corbí explicó ayer que ha dejado en manos de los servicios jurídicos del Arzobispado el recurso que presentarán contra esta nueva norma el equipo de Joan Ribó. «Espero que lo ganemos», señalaba. Aseguró además que, no solamente no le consta que las campanas molestaran a los vecinos, sino que además muchas personas del barrio le pararon ayer por la calle para preguntarle «por qué no suenan las campanas».

Hasta que se empezara a aplicar esta nueva norma contra la iglesia, el sonido de las mismas se podía escuchar a las nueve de la mañana durante un minuto, posteriormente a las doce del mediodía y a las ocho de la tarde durante menos de sesenta segundos. Los domingos sonaba para la misa de las 10.30 y a las doce del mediodía.

Esta iglesia fue objeto de una de las restauraciones más importante de toda Europa en materia de recuperación de obras de arte y el resultado ha llevado a que se la conozca como la «Capilla Sixtina» valenciana. El próximo jueves se cumplirá un año de su reapertura al público tras la recuperación de los frescos.

La animadversión del actual equipo de Gobierno hacia la Iglesia es evidente, y se hizo notable desde el momento en el que llegaron al Consistorio. Precisamente el pasado jueves el pleno del Ayuntamiento aprobó modificar las leyes para eliminar las exenciones fiscales de las confesiones religiosas y que paguen el IBI sobre inmuebles destinados a negocios. No obstante, desde la Universidad Católica de Valencia (UCV), una de las entidades potencialmente afectadas, negaron posteriormente que esto sea posible, tal y como explicó LA RAZÓN.

Pero antes de eso han sido muchas las muestras de desagrado hacia la Iglesia. Nada más llegar, el alcalde, Joan Ribó, modificó el protocolo de la procesión del día 9 d’Octubre de forma que la Senyera de la Comunitat Valenciana no entrara a la Catedral para la celebración del Te Deum, algo que se produjo por primera vez desde hacía 24 años.

Poco después, el primer edil ordenó retirar todos los símbolos cristianos del Tanatorio municipal con el objetivo de «respetar todas las confesiones religiosas» existentes en la ciudad. Así, todos los símbolos cristianos permanecen ocultos, en armarios o bajo cortinas y sólo se muestran si la familia del fallecido lo solicita.