Política

Libros & gastronomía, maridaje seductor

Guías que despliegan conocimiento y seducción a partes iguales. Publicaciones que describen, fijan y dan esplendor al mundo gastronómico mientras ejercen un papel tutorial para neutralizar cualquier duda

Guiños continuos y permanentes al hedonismo donde gastronomía y literatura se fusionan de manera natural
Guiños continuos y permanentes al hedonismo donde gastronomía y literatura se fusionan de manera natural

Guías que despliegan conocimiento y seducción a partes iguales. Publicaciones que describen, fijan y dan esplendor al mundo gastronómico mientras ejercen un papel tutorial para neutralizar cualquier duda

Durante la celebración del Día del Libro observamos el auge del mundo gastronómico que marca su influencia actual. La curiosidad sobrevenida sobre estas publicaciones especializadas alcanza su máxima visibilidad y comienza a convertirse en algo más que una rutina. Una ciclogénesis editorial, donde este tipo de creaciones cotiza al alza, invade las estanterías.

Los elaborados libros adoban de conocimiento una relajada lectura mientras sus textos, aderezados con imágenes, dan paso a un clima de confidencias. Se multiplican los manuales de cocina (im)prescindibles, algunos con más preguntas que respuestas.

Guiños continuos y permanentes al hedonismo donde gastronomía y literatura se fusionan de manera natural. Enciclopedias de sabores y texturas, «Larousses» vinícolas, cocina accesible, coctelería, arroces, helados, todo sobre la carne, el mundo del pan, en suma estupendos e (in)útiles manuales con sugerencias (im)perfectas de autoayuda.

La compra de ciertos «best sellers» sacia el seguimiento a las estrellas catódicas. La lectura de ciertos libros exige capacidad de entusiasmo, una virtud que no a todos adorna por igual. Algunos son espontáneamente interesantes mientras otros resultan panfletos biográficos que hacen cima en su notoriedad sin despejar dudas.

Aunque es difícil medir su impacto, los llamados gastrónomos creyentes se agarran a ciertas guías, de manera recurrente, con las credenciales «gourmets» concedidas de antemano. Se encuadernan emociones culinarias, se homologan editorialmente sabores y surgen pasiones a ciertos establecimientos.

Algunos, los menos, establecidos a modo de diccionarios culinarios describen, fijan y dan esplendor al mundo gastronómico mediante un ejercicio de arbitraje que tiene interés, relieve y significado probatorio para cualquier consulta. Quién poco espera de su lectura, se equivoca, ya que contienen mucha información. Cuantas menores son las expectativas mayores son las posibilidades de éxito.

Guías cuyo ademán literario y mesura gastrónoma despliegan conocimiento y seducción a partes iguales. Publicaciones que ejercen un valor tutorial propiciatorio y neutralizan dudas puntuales mientras se convierten en garantes de las formas y la liturgia hostelera. Textos que se despachan como recompensa comensal mientras se exponen las diferencias cromáticas hosteleras y se plantean experiencias sin sobreactuación comercial.

Algunas publicaciones caen en el ruido hostelero, sin referencias, lo cual desluce todo el trabajo de campo. Otras representan un desafío a la paciencia del lector, especialmente, cuando se atropellan ciertas cuestiones que ensombrecen su presunta calificación. Aunque algunos proceden ahora a relativizarlo todo, sin hablar del atrezzo que llevan consigo, se asume que su contenido es, cuando menos, necesario.

La compra de los libros se convierte en una selección polarizada. Aunque no sabemos con qué sucedáneo literario quedarnos, ya se sabe que en la espera tensa de la decisión, debemos distinguir entre lo que nos apetece leer y esa absurda ansiedad por estar supuestamente al día. Marchando una de novedades, los que no entretienen, decoran. Verdad que sí. Eso sí los manuales de consulta, esos a los que siempre se vuelve, no deben faltar. Libros & gastronomía, maridaje a primera vista.