El ruido se mantiene pese a las limitaciones al tráfico

Los decibelios crecen levemente en Plaza del Carmen durante la tarde y la noche, aunque bajan por el día. Plaza de España no detecta cambios.

En la única estación de medición situada en Madrid Central baja la media de decibelios, pero sólo por la mañana
En la única estación de medición situada en Madrid Central baja la media de decibelios, pero sólo por la mañana

Los decibelios crecen levemente en Plaza del Carmen durante la tarde y la noche, aunque bajan por el día. Plaza de España no detecta cambios.

Cuando el pasado 30 de noviembre entró en vigor Madrid Central, el Ayuntamiento celebró que, a partir de entonces, se había abierto un nuevo capítulo: habíamos ganado una capital con menos tráfico, menos contaminación... y también menos ruido. El primer punto parece haberse cumplido, pero los otros dos arrojan más dudas. Y, más concretamente, el exceso de decibelios constituye un problema que se resiste a desaparecer. Así lo demuestran los datos correspondientes a diciembre facilitados en la web de calidad del aire del Ayuntamiento, que también recoge los relativos a la contaminación acústica.

Si tomamos la única estación situada en Madrid Central, la de la plaza del Carmen, es cierto que la media diaria de decibelios (dB) ha descendido, pasando de 64,9 en noviembre a 63,1 en diciembre. Ahora bien: este descenso sólo se nota en la franja de mañana. Por la tarde y por la noche, el nivel de ruido en diciembre ha sido similar o incluso levemente superior: 61,8 en la primera franja horaria –61,6 en noviembre– y 61,0 en la segunda –60,5 hace un mes–

En Plaza de España, zona fronteriza con Madrid Central, tampoco se han notado los efectos de las limitaciones al tráfico. De hecho, un mes después de la ordenanza el nivel de contaminación ha sido idéntico: 64,9. Igualmente ocurría en la otra estación, los medidores han registrado un descenso durante la mañana
–65,8 frente a 66,1–, pero con leves aumentos durante la tarde –65,7– y la noche –62.0–.

Como explica a este diario Eugenio García-Calderón, director de la consultora de ingeniería acústica IAG, un descenso cercano a los tres decibelios es «sustancial». Y es que hay que recordar que el decibelio es una «magnitud logarítmica, no lineal». De ahí que una reducción de tres suponga aproximadamente la mitad del ruido. «Si antes pasaban 1.000 coches junto a ese medidor, una bajada de 3 dB supondría que ahora pasan 500», explica a este medio. Así, la normativa parece más efectiva «durante el periodo diurno, debido a que desciende el tráfico. Pero lo importante es mejorar los promedios en el periodo nocturno, que es el más crítico de cara a que los ciudadanos puedan descansar. Algo que, de momento, no se ha conseguido».

Según los datos, de los 29 medidores acústicos repartidos en la ciudad, la media diaria de ruido ha bajado en 16, si bien es verdad que, salvo la de plaza del Carmen, ninguna de esas reducciones se acerca a la de los tres decibelios. En otras tres se mantiene igual y en nueve estaciones ha subido. Los mayores aumentos se dan en la calle Farolillo, en Carabanchel, con un aumento de más de 6 dB y superando ahora los 62. También es llamativo el dato de Villaverde, que ha pasado de 56,5 dB a 61,5. Sin embargo, ninguna de las dos tiene el triste privilegio, sobre todo para los vecinos, de contar con los valores más altos. Es el caso de Marañón, cerca de Castellana, que registró 70,6 dB de media diaria en diciembre. La diferencia con respecto a noviembre es mínima: 71,2.

Por contra, el punto menos ruidoso de Madrid es el considerado como principal pulmón verde de la capital: la Casa de Campo, con una media de 47,9 dB. A tenor del dato, los conductores tampoco han dejado de transitar por la zona: es idéntico al del mes anterior.

Mientras, en Manuel Becerra se registró un descenso de 0,2; en Paseo de Recoletos de 0,4; en Cuatro Caminos, de 0,5, y en la Avenida de Ramón y Cajal, de 0,6 dB.

Como explica García Calderón, estos datos no dejan de ser «normales» en una ciudad como Madrid y el tráfico que lleva asociado. Con todo, consideraría importante saber «donde están colocados los medidores exactamente», ya que tienen la capacidad de medir «esos puntos concretos», por lo que podrían «estar alejados de los lugares donde hay mayor circulación».

En esta línea, hay que recordar los límites marcados en el Real Decreto 1367/2007, aprobado por el Gobierno estatal, y que versa sobre la zonificación acústica, objetivos de calidad y emisiones acústicas. El texto señala que no se pueden superar los 55 decibelios (dB) y los 45 dB por la noche. Algo que tampoco se cumple, por el momento, tras las restricciones al tráfico. El problema ha llevado recientemente al Ayuntamiento a iniciar los trámites para renovar la Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE) en el distrito centro.