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El soterramiento de la Gran Vía resucita diez años después

El Consistorio cumplirá su pacto con Vox y convocará un concurso para ver si es viable. En 2009 se presentó un proyecto similar.

  • El acuerdo con Vox propone el estudio también de un aparcamiento subterráneo en la avenida. Foto: David Jar
    El acuerdo con Vox propone el estudio también de un aparcamiento subterráneo en la avenida. Foto: David Jar

Tiempo de lectura 4 min.

19 de septiembre de 2019. 00:47h

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J.V. Echagüe 19/9/2019

¿Un túnel en la Gran Vía? La posibilidad vuelve a estar sobre la mesa del Ayuntamiento. Y decimos «vuelve» porque no es la primera vez que se cruza por la mente del Consistorio la idea de soterrar la avenida madrileña por excelencia. Sin embargo, y al contrario que en otras ocasiones, esta vez cuenta con posibilidades firmes de salir adelante.

Así lo reconoció ayer en la Comisión de Obras y Equipamientos la responsable del área, Paloma García Romero, después de que el Grupo Municipal socialista le preguntara por el punto 44 del acuerdo que firmaron PP y Vox para formar Gobierno: «Se estudiará la viabilidad técnica y económica del soterramiento de la Gran Vía como vía de circulación alternativa y aparcamiento subterráneo». Y parece que así será. García Romero anunció que, en una fecha aún por determinar, el Ayuntamiento encargará ese estudio por «concurso público» para analizar el impacto económico de la medida. «Según los resultados, veríamos el coste importantísimo de la misma, y se tomará la decisión que corresponda», afirmó la concejala.

Como recordó la concejala socialista Mercedes González, no es la primera vez que el Ayuntamiento de la capital baraja la idea de establecer un paso subterráneo en la Gran Vía. Incluso en los años 50 del pasado siglo se analizó en firme una propuesta similar: con vistas a solucionar los ya incipientes problemas en la circulación, el arquitecto José Paz Maroto proyectó un gran túnel que arrancaría desde Cibeles hasta las inmediaciones de la antigua Universidad de la calle de San Bernardo, con un recorrido subterráneo paralelo al de la avenida de José Antonio.

Pero también en épocas más recientes ha sido objeto de estudio. En 2009, el entonces alcalde Alberto Ruiz-Gallardón convocó un concurso de ideas bajo el título «La Gran Vía posible». El espíritu de aquella convocatoria estaba orientado al «debate», no a materializar esos proyectos, que servirían de inspiración para que otros gobiernos los aprovecharan en futuras reformas. Entre ellos se encontraba «Gran Vía a pie», del arquitecto Miguel de Oriol e Ybarra, autor, entre otros trabajos, de la Torre Europa de AZCA. Una idea que pergeñó a finales de los años ochenta y que hizo oficial con su presentación en el curso. En la misma proponía, además de peatonalizar la avenida en torno a grandes jardines –dejando un carril lateral para el transporte público–, soterrar el tráfico bajo un túnel que comenzaría a la altura del cine Coliseum en ambos sentidos y que se situaría bajo la red de Metro. Para financiar los trabajos, Oriol e Ybarra sugería la construcción a su vez de 3.000 plazas de parking para residentes también subterráneas.

Su proyecto no fue el ganador, pero parece que caló entre los populares. Ya en 2017, Esperanza Aguirre, portavoz entonces del Grupo Municipal del PP, propuso la creación de un túnel subterráneo que transcurriría entre Cibeles y Plaza de España, con salidas en Bailén, Princesa y Cuesta de San Vicente. Aquella propuesta constituyó la réplica del PP al anuncio de la alcaldesa Manuela Carmena de peatonalizar la avenida, ya que había que ofrecer «alternativas» a los conductores.

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