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Respiro ante el fin de Madrid Central

En el tendido y en los corrillos se hablaba de la posibilidad de que Aguado presida la región por la «cesión» del Ayuntamiento.

  • Constitución del pleno del Ayuntamiento de Madrid / Foto: Gonzalo Pérez
    Constitución del pleno del Ayuntamiento de Madrid / Foto: Gonzalo Pérez

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16 de junio de 2019. 04:32h

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Ángel del Río.  16/6/2019

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Una hora antes de iniciarse la sesión constitutiva del nuevo Ayuntamiento, ya había muchos de los 300 invitados al acto, merodeando y haciendo corrillos en la entrada a la sede municipal por la calle de Montalbán. Gran despliegue policial y ausencia de entusiastas para aclamar a los suyos. Alguien se preguntaba dónde se habría metido ese grupo de reivindicadoras de Manuela Carmena, que hace pocos días se concentraba para pedirle: «No te vayas todavía, no te vayas por favor...» Y es que, desde la medianoche, ya no había vuelta atrás: Vox se había sumado al apoyo a José Luis Martínez-Almeida, «por un puñado de presidencias en juntas de distrito», comentaba un edil socialista.

En la entrada para electos e invitados se hablaba más del futuro inmediato que del presente al que se asistía. Y es que el último rumor en los mentideros políticos lo envenenaba todo. Se trataba de la supuesta operación, in extremis, en el pacto PP-Cs: a cambio de apoyar a Almeida para ser alcalde, los naranjas habrían exigido el apoyo del PP para que Ignacio Aguado sea el presidente del ejecutivo regional. No se daba crédito, pero tampoco se despreciaba esta posibilidad. Surgían los comentarios inevitables: «No es posible que, después de ceder el PP la presidencia del Parlamento regional, les ceda ahora la presidencia de la Comunidad». «Sería un acuerdo de perdedores para los populares, que han sacado más votos que Cs en ambas instituciones». «El Ayuntamiento de Madrid tiene más importancia política y más peso histórico». «Sí, pero la Comunidad tiene mucho más presupuesto que gestionar, y encima, los de Rivera ya tienen la presidencia de la Cámara». Ninguno de los interesados, o próximos a ellos, quiso entrar en la comidilla del desayuno.

El acceso por el que entraron los invitados al Palacio de Cibeles, por la calle de Montalbán, era el mismo por el que históricamente entraban al patio central los camiones con sus sacas de correos, y por allí asomó Begoña Villacís, conduciendo el carrito de bebé. Como no era cuestión de llegar hasta el salón de pleno, cedió el cochecito y la custodia temporal de su hija, a su marido; a ella le tocaba votar e intervenir en nombre de su grupo.

Por esa puerta llegaron, se detuvieron y charlaron miembros de Vox con gente del PSOE; ex ediles de Ahora Madrid, que confraternizaron con populares, todo en un clima de aparente sana armonía, que después se demostró que era un falsete tras las intervenciones de sus respectivos portavoces en el pleno. Un edil socialista tiene ganas de guasa: «Hoy me he traído el coche, porque desde ahora, ya se puede circular libremente por Madrid Central. Es lo primero que dijeron los del PP, si sacaban alcalde». El ex alcalde Ruiz Gallardón me dice que a él, como residente, no le disgusta Madrid Central, pero entiende que el resto no opine lo mismo. Dos curiosidades que no pasaron inadvertidas para la concurrencia: la presencia de los tres últimos alcaldes del PP para apoyar el nuevo. Ahí estuvieron, Álvarez del Manzano, Ruiz Gallardón y Ana Botella, ésta era la primera vez que volvía al Ayuntamiento desde que recogió sus trastos; otra curiosidad fue que la saliente, Manuela Camena, quiso ponerle el collar y entregarle el bastón al nuevo alcalde, un gesto aplaudido hasta por los populares. Por cierto, una persona muy allegada a la ya ex alcaldesa, me comentaba: «Han sido cuatro años muy duros, pero estaba entusiasmada por repetir. Ahora se marcha a casa, feliz y contenta, a disfrutar de la vida». Carmena, según su propio testimonio, deja en el Ayuntamiento muchos recuerdos, «y colocado como concejal al sobrinísimo, Luis Cueto», me comenta un ex concejal del PP.

Los Cronistas Oficiales de la Villa vimos los toros desde la barrera; bueno, mejor dicho, desde el tendido alto del cuarto, porque este salón de plenos, tiene más de coso taurino que de espacio institucional para jornadas solemnes. Asistimos al ataque dialéctico desaforado de Pepu a Vox; a la llamada de Carmena a que se cuide la democracia y al discurso emocionado de Martínez-Almeida, el alcalde 215 en la historia de Madrid.

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