Tapeo en el Ritz

Jorge González ha diseñado una divertida carta para degustar en El Jardín, compuesta por pequeños bocados que armonizan con los combinados de ginebra Hendrick’s.

La propuesta del menú Hendrick’s se sirve todos los jueves hasta finales del mes de septiembre
La propuesta del menú Hendrick’s se sirve todos los jueves hasta finales del mes de septiembre

Jorge González ha diseñado una divertida carta para degustar en El Jardín, compuesta por pequeños bocados que armonizan con los combinados de ginebra Hendrick’s.

Nos encontramos en una de las terrazas más apetecibles. Decir que es un oasis en medio de la aturullante capital puede parecer obvio, sí, pero lo cierto es que aquí parece que el tiempo se detiene. Deseas que el almuerzo dure horas. Y lo tenemos fácil, ya que esta temporada El Jardín del Ritz y Hendrick’s se han propuesto que nos bebamos y comamos el verano cada jueves hasta finales de septiembre. La sugerencia no es otra que devorar unas tapas, elaboradas por el cocinero de la casa, Jorge González, armonizadas con unos cócteles, cuya base es la citada ginebra.

Comenzamos con el Pimm’s Cup, un trago preparado con ésta, zumo de limón, sirope de azúcar, fresas, pepino y ginger ale para degustar con un refrescante ceviche de corvina y langostinos, que voló de la mesa, lo mismo que el tataki de bonito marinado con pimientos rojos asados y queso fresco. El denominado Flora Dora fue el siguiente combinado que probamos –ginebra, zumo de limón, sirope de frambuesas y ginger beer– mientras llegaban los «hits», es decir, una degustación de cremas frías que tanto nos gustan para apaciguar el calor. El chef sugiere una vichyssoise con crostones de pan, que es para bebérsela a litros y seguir con el gazpacho de mango. También anuncia el clásico, así como salmorejo y una crema de melón con almendra tostada. Los rollitos de confit de pato con cebolla caramelizada para comer con una salsa hoisin tampoco defraudaron. Les siguieron los langostinos en tempura con salsa tártara, elaborada con las cabezas del marisco, y los chipirones encebollados con salsa bilbaína. El toque dulce lo puso una suave isla flotante, con merengue de fresa y crema inglesa con menta. Un bocado en absoluto pesado. En definitiva, González ha diseñado una carta compuesta por bocados frescos y divertidos con el fin de atender a la demanda de los comensales que deseaban rendir tributo al arte del tapeo.

Asimismo, en el restaurante Goya destacan el carpaccio de carabineros, la merluza crujiente envuelta en una costra de pan, servida con un néctar de pimiento verde y una vinagreta de ibéricos y el steak tartar. «Se trata de una culinaria mediterránea y ligera arraigada a la tradición compuesta por platos también creativos y adaptados a nuestro tiempo», cuenta Jorge, al tiempo que desvela que al viajero gastronómico le apasiona la paella, que no tiene en carta, pero que prepara a quien lo demande.

Y sí, lo que es otro planazo es disfrutar de su emblemático «brunch» (89 euros; 44 los niños) del domingo, que, además, cuenta con animadores