¿Habrá otro baby boom en España tras la pandemia?

Algunos auguraron una especie de nuevo mini baby boom debido al confinamiento provocado por la Covid

Familias con sus carritos de bebe pasean por el Retiro madrileño.
Familias con sus carritos de bebe pasean por el Retiro madrileño. FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

Hubo dos etapas de recuperación de la natalidad desde mediados de los años 50 del siglo pasado. El primero (el verdadero baby boom español) transcurrió entre 1957 y 1975, un periodo en el que tuvimos más nacimientos que nunca en nuestra historia. El segundo, más modesto, correspondió a la década 1998-2008 en la que merced al progreso económico y a la inmigración (natalidad de las madres extranjeras) volvieron a crecer los alumbramientos. Después tuvo lugar una nueva caída con 160.000 nacimientos menos entre el inicio de la crisis (2009) y el año 2019.

Y en este panorama de penuria demográfica algunos auguraron una especie de nuevo mini baby boom debido al confinamiento provocado por la Covid. Nunca pensé que iba a ser así y los datos recientemente publicados por el INE lo han corroborado. Veamos primero el caso de España y después el de la Comunidad de Madrid. El confinamiento se inició en marzo y se prolongó hasta junio. Las concepciones de aquellos meses dieron lugar a los partos de diciembre, enero y febrero pasados. Pues bien, en comparación con el mismo periodo anterior, España tuvo casi 150.000 nacimientos menos (-17 %) y la región de Madrid un comportamiento aún peor ya que sus 2.500 alumbramientos menos supusieron una pérdida del 20%.

No habrá «coronaboom» titulé un artículo de la primavera pasada y así está sucediendo, si bien los datos de marzo de este año insinúan una recuperación. Ojalá sea así porque necesitamos más niños ya que esos 1,3 hijos por mujer de nuestra tasa de fecundidad nos alejan mucho de los necesarios para renovar generaciones (2,1) y nos coloca en la cola del ranking internacional de nacimientos. Los tiempos que vivimos, de crisis económica y de inseguridad en el empleo, no contribuyen a tener una natalidad mejor. Por eso sería tan importante que el Gobierno se decidiera, de una vez por todas, a establecer una buena política de ayuda familiar que permitiera a las parejas tener más descendencia. De no ser así esa atonía demográfica prolongada nos acabará pasando una factura muy cara.