Madrid, un oasis para la cultura: hablan los empresarios ante el fin de las restricciones covid

Teatros, cines y salas de conciertos reciben con esperanza el levantamiento de los límites de aforo y horario de la presidenta Isabel Díaz Ayuso

Patio de butacas del María Guerrero (Madrid), mermado por la pandemia
Patio de butacas del María Guerrero (Madrid), mermado por la pandemiaJesús G. FeriaLa Razón

«Es la mejor noticia que nos han dado en año y medio», responde a la primera y sin rodeos Gonzalo Pérez. Él es el responsable de que el Teatro Pavón vuelva a recibir al público tras más de ocho meses de cierre desde el abandono forzado de sus predecesores, los miembros de Kamikaze Producciones, y como nuevo gestor y programador del espacio, lo tiene claro: «Después de tanto tiempo de restricciones, esto es una maravilla, porque aunque hay gestos que tenemos ya más que asumidos, como el del uso de la mascarilla o el desinfectante de manos, el tema del aforo nos mantenía en una situación crítica, ya que, por su tamaño y naturaleza, hay montajes cuyo coste es imposible de cubrir sin llenar el teatro». Así pues, el reciente anuncio de la presidenta Isabel Díaz Ayuso sobre el levantamiento de estas limitaciones a partir del lunes 20 de septiembre ha sido acogido por el sector cultural con alivio y, sobre todo, con esperanza.

Unos entre bambalinas, otros bajo los focos, algunos al mando de las mesas de sonido y todos de vueltas al escenario; los de la farándula estaban aguardándolo: «Ha sido un palo económico muy gordo para nosotros, lo suyo es que empecemos a recuperarnos, que podamos volver a darles mucho trabajo a los artistas, a los técnicos y a más personas que, de forma directa o indirecta, viven en este país del espectáculo», confía Gonzalo Pérez, fundador de la productora Vértigo 360. Y dice país, sí, pues, asegura, en esto, «Madrid es un oasis en comparación con otras ciudades», cosa que ha podido comprobar recientemente, durante el estreno de «Capullas? El Musical» en San Sebastián, en el País Vasco: «El aforo del Teatro Victoria Eugenia sigue siendo hoy del 35% y, con eso, independientemente de la obra que se presente, a nadie le salen los números».

Gonzalo Pérez, del Teatro Pavón FOTO: Sweet Media Sweet Media

La versión renovada del Teatro Pavón, no obstante, tendrá que seguir ajustándose a la ocupación máxima del 75% mientras se desarrolle el evento de reinauguración, su primer festival de flamenco, que arranca el día 15 con la voz de Antonio Canales y termina el domingo 19 con la de Mayte Martín. «Me da pena que estos primeros días vayamos a funcionar todavía con restricciones, estando tan cerca el levantamiento, además de que esto nos obligará a gestionar y reorganizar la venta de entradas, pero qué mejor razón que esta para tener que hacerlo», puntualiza Gonzalo Pérez, que añade un último beneficio de este paso al frente de la presidenta de la Comunidad: «Ahora podremos retocar los precios y bajarlos un poquito, que sabemos que la gente tiene muchas ganas de venir al teatro, pero que, como nosotros, también está tocada por la crisis sanitaria y económica».

Pero, antes de todo eso, José Gago, al frente del que fue el primer minicine de España y que es el más antiguo en versión original de la capital, necesita ver con sus propios ojos la notificación oficial y debidamente rubricada: «Por supuesto, esto es muy positivo, pero todavía no hemos recibido ninguna confirmación por escrito». Sin duda, el aviso le llegará, y con él un importante desahogo: «Es harto sabido que el sector cultural ha pasado por una situación bastante angustiosa, y creo que particularmente el cine, pues, mientras que no hay manera de disfrutar de un concierto o de una obra de teatro desde casa, sí es muy fácil ver una película en la televisión, más con el esfuerzo que están haciendo las diferentes plataformas para ofrecer su mejor programación, y esto, de alguna manera, nos ha castigado, porque la ausencia de público es general», lamenta el dueño y gerente de Pequeño Cine Estudio.

José Gago, dueño y gerente de Pequeño Cine Estudio FOTO: La Razón Natalia Gago

Con 44 años de historia a sus espaldas, este mítico emplazamiento en el número 1 de la calle de Magallanes ha puesto todo su encanto por sobrevivir a los peores meses de la pandemia y, aunque pronto verá otra vez sus butacas ocupadas al completo, no dejará de reinventarse para motivar que los madrileños y madrileñas sigan yendo al cine, pase lo que pase. «Nos hemos puesto las pilas y, como novedad, queremos empezar a proyectar clásicos que, de por sí, ya forman parte de nuestra cartelera habitual, pero en formato de 35 milímetros, para darle ese gusto a los más cinéfilos y animar al resto a ver una película en la gran pantalla», explica José Gago.

En el caso del ocio nocturno, la buena nueva es que, a partir del mismo día, el 20 de septiembre, tendrán total libertad horaria. Javier Olmedo, portavoz de La Noche en Vivo, asociación que agrupa a las salas de conciertos de la Comunidad de Madrid, recibe la medida con contenido optimismo, a la espera de que se concrete hoy en el Consejo de Gobierno hasta qué punto se ampliará el aforo en este sector. «Necesitamos alargar no tanto los horarios como los aforos de las salas de conciertos. Es imprescindible para la viabilidad de muchas de ellas, porque de otra manera es imposible mantener la actividad. La situación en Madrid es que estábamos programando 1.200 conciertos mensuales y ahora apenas llegamos a unos 200. Pero es que, en cuanto a salas, que somos unas 56, el 40% de ellas no han abierto desde marzo de hace dos años», expone Olmedo, que está en negociaciones con la Consejería de Sanidad para aprobar un borrador que recoja las nuevas condiciones de funcionamiento y acceso. El tiempo apremia. «La realidad es que un 10% de nuestros asociados cerraron y no volverán a abrir. Y podría llegar a ser un tercio si las cosas no mejoran antes de final de año».

Javier Olmedo, portavoz de La Noche en Vivo FOTO: CIPRI PASTRANO DELGADO La Razón

Las salas de conciertos que cierran, no vuelven a abrir. Terminan convertidas en supermercados u otros establecimientos y ya no hay marcha atrás. Se destruye el tejido cultural. Por eso, aunque sea con mascarilla, el sector considera vital que se pueda asistir a conciertos de pie. «Nos hemos comportado con absoluta responsabilidad todo este tiempo. Los datos de vacunación son buenos, y la gente ha asumido el uso de la mascarilla con normalidad, porque no impide disfrutar de un concierto. También hemos perdido el miedo a ir en metro y a estar en interiores, así que confiamos en que se den pasos adelante», continúa el gerente de la Noche en Vivo. Y concluye: «No te puedes olvidar de que cada día que pasa es una pesadilla porque cada vez pesan más los gastos que hemos soportado y también moralmente, cómo estamos afectados. Pero sabemos que estos gestos significan que ya falta menos para la recuperación. Esto tiene buena pinta, estamos en camino para salir. Eso es lo mejor de todo».

Porque, con sus circunstancias personales y sus diferencias, si en algo están de acuerdo los tres empresarios es en que la lectura importante y verdaderamente positiva del levantamiento de estas restricciones de aforo y de horario es la de que la situación, ahora sí, se está normalizando, no por capricho de nadie, sino porque, con los datos actuales, puede normalizarse. «Hasta aquí no se ha registrado ningún brote con origen en el teatro, en el cine o en cualquier tipo de local de ocio nocturno porque hemos sido muy estrictos y se han cumplido todas las medidas exigidas y más», expone Gago antes de rematar su discurso: «El púbico debe convencerse de que no hay ningún peligro en estar en una sala, que creo que es lo que hasta ahora ha motivado el que se mantuviera cierto recelo, y este es un buen primer paso». Que la cultura era y es segura.