El sueño inacabado de Justo Gallego: así es la catedral sin planos que levantó con sus manos en un olivar de Mejorada del Campo

Fallece el impulsor de la catedral de Mejorada del Campo, la obra que ha levantado con sus manos desde hace 60 años. Mensajeros de la Paz culminará el proyecto y abrirá un centro social

Justo Gallego, en el interior de su catedral
Justo Gallego, en el interior de su catedral FOTO: cipriao pastrano La Razón

Justo Gallego era un hombre de palabra. Un día, hace 60 años y dos meses, se dispuso a cumplir una promesa. Fue un 12 de octubre, Día de la Hispanidad. Inició la construcción, él solo, con sus manos, de una catedral dedicada a la Virgen del Pilar. La promesa tenía su origen en el momento en el que contrajo tuberculosis. Si se curaba, acometería esta empresa. Dicho y hecho. O casi hecho. Porque la obra de su vida, la catedral de Mejorada del Campo (Madrid), aún está por terminar. Es su sueño inacabado. Porque ayer, seis décadas después de dar comienzo a toda esta locura maravillosa, sostenida en la fe y en la constancia, Justo falleció a los 96 años. Lo hizo, eso sí, con la tranquilidad que le concedió saber que la catedral sí se verá completada gracias al compromiso del Padre Ángel y al trabajo que desplegará sobre el terreno una empresa de ingeniería especializada en rehabilitaciones de grandes espacios.

Catedral Justo - Calter

Mensajeros de la Paz confirmó ayer su fallecimiento en un comunicado en el que lamentó esta pérdida y, también, que se haya «ido sin ver terminada» la catedral. Inacabada, pero habiendo cumplido su palabra. Y lo ha hecho, además, con materiales reciclados casi en su totalidad. En lo que entonces era un olivar se erige hoy un imponente edificio, que llegó a modo de exposición hasta el MoMA de Nueva York e inundó los hogares de toda España a través de un anuncio en televisión. Cuando, hace ya tiempo, Justo tuvo que abandonar el trabajo diario sobre el terreno, trató de encontrar la mejor forma para dar continuidad al proyecto. Y encontró la buena disposición del Padre Ángel que, «también movido por la fe», se dispuso a ayudar a Justo hace ya 22 años.

“No he hecho nada del otro mundo”

En el año 2005, la catedral de Justo Gallego en Mejorada del Campo dio el salto a las televisiones de todo el país. Un anuncio de Aquarius con el testimonio de su impulsor obró el milagro y provocó que el turismo en este municipio se multiplicara. «Construye una catedral desde hace 40 años sin ayuda oficial. Hoy se le conoce en todo el mundo. El ser humano es imprevisible», aseguraba la voz que hacía las veces de narrador en el spot. Justo dejaba claro su papel y su misión: «No hay planos, no hay proyecto, no hay nada. Yo tengo unas cualidades que Dios me ha dado con las que resuelvo todo. Eso no se estudia, es lo tengo porque está innato en mí. Yo no he hecho nada del otro mundo», aseguraba Justo, al tiempo que ponía en valor «la constancia de unos ideales».

Sin estudios ni planos

Algunas cifras dan buena cuenta de la magnitud de la obra, especialmente por estar impulsada por alguien sin ningún tipo de formación en arquitectura ni ingeniería. Más de 35 metros de altura, con 12 torreones de 60 metros, 28 bóvedas y más de 2.000 vidrieras. Con un edificio principal cuya planta tiene unas dimensiones de veinte por cincuenta metros sobre una superficie construida total de 8.000 metros cuadrados. Y bajo este edificio, un entramado de capillas menores, espacios para el alojamiento, además de varios claustros, e, incluso, una biblioteca.

Catedral de Justo Gallego en Mejorada del Campo
Catedral de Justo Gallego en Mejorada del Campo FOTO: CONNIE G. SANTOS la razon

Se trata de una iniciativa sin planos ni proyecto de obra a su espaldas. Todo ha estado durante estas décadas, como el propio Justo ha reconocido en más de una ocasión, en su cabeza. Con elementos de inspiración de lo más variopinto. Desde algunas iglesias y castillos españoles hasta la Sagrada Familia, la Basílica de San Pedro del Vaticano o la Casa Blanca, residencia de los presidentes de Estados Unidos. «La intuición estructural siempre se ha aplicado a lo largo de la historia y se seguirá utilizando, éste es un claro ejemplo», tal y como se puso de manifiesto en la reciente Semana de la Ingeniería de Caminos de Madrid, en la que se dedicó un capítulo especial a a este proyecto. Se puso también entonces en valor que la catedral pueda presumir de tener componentes específicos estructurales que denotan la profunda intuición estructural de Justo, cuyo oficio, en realidad, era el de campesino: por ejemplo la escala, los elementos de zunchado de la cúpula, el hormigón confinado de los arcos, el uso de material reciclado hace 50 años o los forjados de canto variable.

En lo que se refiere a la reutilización de materiales, por ejemplo, baste citar algunos detalles: las columnas que recorren el templo en algunos de sus tramos fueron realizadas a partir de bidones de gasolina como moldes. Se han empleado ladrillos desiguales en otras zonas de la catedral. Y en el caso de los pilares, Justo Gallego optó por recurrir a botes cargados en su interior de hormigón. Durante algunos años no pudo emplear ninguna polea y, en su lugar, funcionó como tal una rueda de bicicleta.

Espacio de entendimiento

La catedral pasará ahora a estar gestionada por Mensajeros de la Paz, tal y como avanzó el diario «El Mundo», y tendrá el impulso de Calter, una compañía experta en la materia. La hoja de ruta esbozada para la conclusión de la catedral plantea que, una vez la construcción del edificio sea legalizada y tras lograr que se vea garantizada la seguridad de su estructura a través de un exhaustivo examen y el posterior trabajo de restauración en los puntos que así lo necesiten, el espacio pase a ser un complejo de utilidad social, que venga a conectar con la labor que Mensajeros de la Paz viene desempeñando en otros municipios de la región. Así las cosas, se espera que la catedral pueda convertirse en un espacio de acogida y de discusión, que favorezca el entendimiento y la diversidad cultural y religiosa, además de contar con zonas para el recogimiento, la oración o para fines sociales, como un comedor. Y, entonces sí, el sueño de Justo estará acabado y la promesa que hizo al superar su enfermedad, también.

Catedral de Justo Gallego en Mejorada del Campo
Catedral de Justo Gallego en Mejorada del Campo FOTO: Luis Sevillano La Razón