Polémica

Pesadilla en Getafe: viviendas públicas vandalizadas, sin agua ni luz y con goteras

Tras siete años de espera, los propietarios de las 147 viviendas nuevas las reciben con desperfectos y zonas vandalizadas

Algunos de los desperfectos de las viviendas de El Rosón, Getafe.
Algunos de los desperfectos de las viviendas de El Rosón, Getafe.larazon

Siete años para construir 147 viviendas en El Rosón, en Getafe, y ahora que por fin se hace la entrega de llaves de los pisos de protección pública, los vecinos que están llegando a sus nuevas casas contemplan incrédulos y con decepción techos con goteras, rayones en cristales y barandillas «por la falta de cuidado que denota las prisas por acabarlo», zonas comunes vandalizadas, suciedad, goteras, falta de calefacción y agua corriente y con cuartos de baño atascados y hasta con defecaciones y pises, detalla la plataforma de Afectados de El Rosón. Una de las vecinas cuenta que un chorro de agua ha estado cayendo durante días en uno de los portales de los dos bloques de viviendas separados por una carretera que conforman la promoción impulsada por la Empresa Municipal del Suelo y la Vivienda de Getafe (EMSV).

«Cuando nos entregaron las obras nos encontramos las zonas comunes sin limpiar y, cuando protestamos, en lugar de asignar una empresa que se hiciera cargo de la limpieza integral, enviaron a un señor con una fregona», relata una de las afectadas que prefiere mantenerse en el anonimato.

Una de las peores situaciones que han vivido los vecinos desde que se empezaron a dar las llaves, en el mes de noviembre, es haber tenido que afrontar una mudanza a oscuras por falta de luz en zonas comunes hasta un ático. «El traslado de muebles y de una cocina entera se ha tenido que hacer a pulso por las escaleras porque no funcionaba el ascensor», lamenta con resignación. «Las instalaciones no se habían probado y me he encontrado sin agua, de repente, porque un día se estaba haciendo la revisión de un tanque y nadie dio aviso de ello». A eso añaden otras situaciones desquiciantes: «un vecino daba el interruptor de la luz del salón y se encendía el del dormitorio... Y, como esta situación, otras tantas de características similares. Ahora estamos intentando que nos subsanen los desperfectos, pero se está haciendo de forma deficiente y Empresa Municipal del Suelo y la Vivienda de Getafe pasa la pelota a la constructora (una unión temporal de empresas) y viceversa», añade.

Para colmo, el pasado 4 de enero uno de los vecinos daba la voz de alerta de otra nueva fatalidad añadida: «Durante esta noche alguien se ha colado en nuestro portal, nos ha vaciado un extintor y ha quitado el precinto de varios. ¿Qué clase de mal de ojo tenemos?».

Para más inri, tampoco les llegan las cartas a su nuevo domicilio. Correos no lleva la correspondencia porque los buzones no guardan el orden que se exige. «Es un despropósito, nos hemos tenido que intercambiar las llaves entre los vecinos. En teoría, tendrías que llegar a tu nueva casa con ilusión, pero, al final, lo que te encuentras es quemado, frustrado y decepcionado por todos los despropósitos».

Lo cierto es que unas obras que, en teoría, deberían haber durado unos tres años, al final se han alargado hasta siete con tantas dificultades acumuladas que llevaron a sus nuevos moradores a agruparse en una plataforma de afectados que no han cesado de organizar protestas e impulsar todo tipo de reclamaciones en instancias municipales hasta ver concretado su propósito de verse viviendo en su nueva casa con todas las garantías.

La pesadilla que han vivido no es de ahora. Desde que comenzaron las obras de construcción se han sucedido un cúmulo de fatalidades que han ido retrasando el momento de la entrega de llaves hasta el punto de que muchas parejas que compraron la casa siendo novios, ahora han entrado por la puerta de su nueva vivienda casados y con tres hijos «¡y ahora hasta casi se les queda pequeña!», dice una afectada. Otros han tenido que vivir situaciones económicas límite al verse obligados a alquilar un piso mientras contemplaban con desesperación cómo pasaban los meses sin tener las llaves de su nueva casa.

Contaminación de suelo

Los problemas ya arrancan desde 2018 cuando la EMSV de Getafe confirmó a los futuros propietarios de las vividas públicas en El Rosón la contaminación de la parcela, lo que obligó a una paralización indefinida de las obra y sumió en la inquietud y la incertidumbre a los compradores.

Al parecer, la Junta de Compensación aseguró que ya existían informes del año 2008 que advertían de esta situación, pero este detalle no fue incorporado al proyecto que fue puesto en marcha con el alcalde del PP, Juan Soler y que el posterior Ejecutivo local de Sara Hernández (PSOE) ha sacado adelante con numerosas dificultades y protestas.

Los terrenos tuvieron que ser descontaminados por una empresa y posteriormente la Comunidad de Madrid tuvo que acreditar que estaban limpios, lo que demoró meses las obras de construcción. Después quebró la empresa constructora y se tuvo que hacer cargo de las obras una Unión Temporal de Empresas.

Para mayor desesperación, los vecinos, que han visto congelados sus planes de vida durante años, relatan que hubo errores hasta el día en que tocó firmar las escrituras del piso. «La sensación que tenemos es la de enfrentarnos cada día a un nuevo problema incierto».

Los vecinos se quejan del Ayuntamiento por su «falta de transparencia y el ninguneo, por eso estamos decepcionados con el trato que hemos recibido», lamentan.

Fuentes municipales, sin embargo, aseguran que «el edificio se ha construido con calidades excelentes, es una construcción con alta eficiencia energética y todos los desperfectos que se comunican a la empresa municipal de vivienda se están solucionando. Son los habituales cuando están llegando las familias a las casas. Es un trámite común y no está habiendo grandes problemas», subrayan desde el Ayuntamiento.

Los propietarios lamentan que ahora que se constituye la comunidad de vecinos «tendremos que hacernos cargo de un edificio que se encuentra inacabado, que no cumple con la memoria de calidades, lleno de desperfectos y tendremos que luchar para que se solventen. Queremos que antes de que se pongan medallas por los méritos, se conozca la verdad de todo esto».

Pero no todo es negativo en este cúmulo de fatalidades que se han ido sucediendo a lo largo de todos estos años entre los afectados de la localidad de Getafe. Si hay algo positivo en toda esta historia es que las penalidades de El Rosón han convertido a los propietarios de los pisos en un vecindario unido para pelear por sus viviendas. «Nos ha servido incluso para conocernos mejor», dicen.

“Se ha jugado con proyectos de vida”

►La gestión de la alcaldesa socialista de Getafe sobre los pisos impulsados por EMSV ha sido muy cuestionada. Entre los más críticos se encuentra el portavoz del PP de Getafe, Carlos Pereira, que ha llevado en multitud de ocasiones a los plenos municipales la situación de las viviendas inacabadas de El Rosón. «El Gobierno de la socialista Sara Hernández ha jugado con las ilusiones y los proyectos de vida de muchas familias. Se ha tirado siete años para desarrollar las únicas 147 viviendas públicas que han desarrollado de la peor manera posible y quedando demostrada su manifiesta incapacidad».
Los populares consideran que se ha hecho una «nefasta gestión» y creen que todo el proceso ha sido «una pesadilla de principio a fin». Pereira también ha lamentado que no se hayan ofrecido medidas de apoyo a los vecinos afectados durante todos estos años.