Medio Ambiente

Ganado con collares GPS contra los incendios forestales en Madrid

Esta tecnología permite delimitar la zona de pastoreo por áreas estratégicas para evitar la propagación del fuego

Un técnico coloca a una vaca el collar que delimitará su área de pasto.
Un técnico coloca a una vaca el collar que delimitará su área de pasto.larazonfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@51c318f9

Las nuevas tecnologías han llegado –para quedarse– al campo madrileño. Lo hacen, de hecho, para terminar de unir dos mundos que, a priori, puede parecer sorprendente que estén relacionados: el pastoreo y la prevención de incendios forestales. Y esto es posible gracias a unos collares con tecnología GPS que guían al ganado por las zonas clave para impedir que, en caso de que se produzcan, el fuego se propague.

Los collares son la última tecnología para lograr un objetivo que, sin embargo, no es nuevo. Desde hace una década, la Comunidad de Madrid viene utilizado el ganado en la ayuda a la hora de prevenir los incendios. «Hacemos son unas fajas de prevención con retenes y maquinaria», explica Marta Jerez, del Servicio de Incendios Forestales de la Comunidad de Madrid. «Son terrenos llenos de vegetación y que, en caso de incendio, pueden facilitar que se propague rápidamente. Sin embargo, no se deja la zona totalmente limpia: se deja hierba, matorrales, etc.», añade. Así, el ganado hace una labor de mantenimiento porque puede pastar, lo que permite no tener que volver a acudir pasados dos o tres años con las máquinas y empezar de nuevo la labor.

Lo más novedoso de este proyecto es la forma de manejarlo, porque con él se consigue que el ganado se dirija o limite a las zonas que son más interesantes a la hora de prevenir incendios. «Estos últimos años hemos puesto en marcha diferentes técnicas, como instalar abrevaderos o piedras de sal como elemento atractivo para que el ganado se dirija a estas zonas», apunta Jerez. «También hemos puesto cerramientos, de tal manera que el ganado se limite a ese espacio, así como rediles», añade, si bien esto acaba por suponer un problema porque requiere un mayor gasto energético además de una alteración física del campo. «Este nuevo sistema permite que los animales, que pueden ser vacas, cabras u ovejas, en lugar de verse limitados por un obstáculo, sean dirigidos por el propio collar a la zona que nos interesa», dice Jerez. El funcionamiento, de hecho, es muy sencillo: «marcamos en una tablet el área que es objetivo de pastoreo, si bien también hay que subrayar que son zonas con pastos muy buenos. No se nos ocurre enviarlos a zonas en las que no hay pastos. Precisamente, lo que queremos es que se lo coman. De esta manera, el animal se dirige a la zona y, si se va a salir de ella, tiene un avisador acústico», explica Jerez, quien asegura que, normalmente, los animales en seguida se dan cuenta de que algo está pasando y no se dirigen hacia allí: cambian de rumbo. «Si se pasan de esa zona, actuaría el collar para que redirija su ruta a traves de una ligera descarga eléctrica, y el animal cambia su trayectoria», apostilla.

Además, Jerez tranquiliza asegurando que en ningún momento esto supone un sufrimiento para el ganado. «Los países pioneros en el uso de estos collares fueron Noruega y Australia. Aunque no es algo nuevo, sí que acaba de empezar a distribuirse porque han tenido que pasar todos los test de la salvaguarda animal de la Unión Europea», asegura. «Hoy en día no se puede comercializar nada que sea nocivo o no respete el bienestar animal», afirma, ya que «son muchos test los que hay que pasar para que se haya podido comercializar».

Los herbívoros han ayudado a las personas durante gran parte de la historia de la humanidad. Y esta es una nueva forma de hacerlo, más moderna, pero que permite, además, solucionar el problema de la poda de vegetación y el qué hacer con ella después de una forma que está totalmente ligada a la naturaleza de estos animales, como es el hecho de pastar. Además, Jerez recuerda que «con las medidas que se toman para la protección de incendios cada año se consiguen salvar miles de hectáreas, y este nuevo proyecto puede ser muy positivo y facilitar mucho el trabajo».