Centenarios

El secreto para llegar a los 109: «No enfadarse mucho»

María Luisa es la tercera madrileña más longeva; acaba de recibir el alta de una operación de cadera

María Luisa Melcón Alonso, quien ha cumplido 109 años siendo de las personas mas longevas de la Comunidad de Madrid. © Jesús G. Feria.
María Luisa Melcón Alonso, quien ha cumplido 109 años.© Jesús G. Feria.Jesús G. FeriaFotógrafos

En Geriatría del Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes no dan crédito. María Luisa Melcón Alonso, nacida el 18 de noviembre de 1914, entró por una rotura de cadera y recibió el alta definitiva en perfecto estado de revista el pasado lunes, el día que cumplía 109 años. Apenas estuvo ingresada una semana después de la operación y en la primera cena, cuando quisieron darle puré, pidió a ver si tenían por ahí un poquito de pollo.

Esta mujer diminuta, que llegó a la vida el año que empezaba la Primera Guerra Mundial, es la tercera más longeva de la Comunidad de Madrid. Todos le preguntan su secreto a las puertas de la consulta donde le han dado el alta definitiva. También trabajadores del Hospital, que se han reunido para regalarle un ramo de flores y cantarle el cumpleaños feliz, y un grupo de bomberos que pasaba por allí. La improvisada celebración produce en la homenajeada un evidente azoramiento. Asegura que no sabe cuál es la clave para superar el siglo y que hoy se encuentra «igual que cualquier día»: «No tengo fórmula alguna o, al menos, aún no la he descubierto».

Desde luego la discreción y la ausencia total de autoimportancia parecen haber marcado la vida de esta maestra, nacida en la más castiza imposible calle del Desengaño. Lo que sí deja claro a este periódico es que si se ha avenido a hablar con LA RAZÓN es para agradecer a sus nietas los cariños y el cuidado. Al lado de ella y pendiente en todo momento, su nieta Cristina, enfermera de profesión, explica que a María Luisa no le gusta nada figurar y que se deja fotografiar por ellas.

Cada día, Cristina y Ester, también profesora, ambas hijas de su hija fallecida a causa de un cáncer, se turnan para atenderla. Ocho horas de trabajo y ocho horas de atenciones a María Luisa. «Tiene su carácter, eh, pero en seguida se le olvida. Lo que nos dice siempre es que no nos enfademos, que no merece la pena y, además, no sirve de nada. Ella no le da vueltas a las cosas. Y que vivamos nuestras vidas. Ella fue una mujer moderna para la época que le tocó vivir. Se casó con más de 30 años y la verdad es que tuvo un buen matrimonio», cuenta Cristina.

Hasta que se rompió la cadera, esta centenaria que se pirra por los concursos de la tele y que no perdona el botellín de cerveza en la cena, apenas había pasado por el médico. Fue una adelantada a su época porque desde muy pronto tuvo claro que quería estudiar y tener una carrera profesional. Así que se formó y trabajó unos años en Tarancón (Cuenca), donde conoció a Serafín, su marido y también maestro. Luego se mudaron a Madrid, tuvo a sus dos hijos (ambos fallecidos) y volvió a desempeñarse en un colegio de la capital de España hasta que se jubiló cuando le tocaba.

Quizá el secreto de su longevidad esté más cerca de la dedicación y, por qué no, del amor de sus nietas (igual de modestas que ella) que de unos hábitos concretos que podamos tratar de emular el resto de los mortales. «Me he cuidado lo normal, no he hecho nada diferente de lo que hacen los demás. Me junto con la familia y, de vez en cuando, tomo una copita de licor. De tabaco nunca nada de nada». A su eterna vera, Cristina confirma que come de todo, aunque es cierto que «últimamente tiene un poco menos de apetito».

Hasta que llegó la terrible pandemia en 2020, María Luisa hacía una vida completamente normal. Salía a la calle a comprar, hacía las cosas de la casa y todo lo que tocara. Ella es consciente de que es la última de una generación y quizá esa sea la parte más dura, dejar a tanta gente por el camino. Preguntada por cómo fue su infancia y sus padres, que murieron rondando los 70 años, queda claro que no tiene muchas ganas de rememorar el pasado. Cristina dice que, de vez en cuando, les cuenta cosas de la guerra civil que María Luisa vivió desde la madrileña calle Bailén. Pero hoy no toca nostalgia. Hasta con 109 se puede seguir mirando hacia delante.