La reserva ornitológica que convive con un polígono industrial

Hoy se celebra el Día Mundial de los Humedales, unos espacios fundamentales para la biodiversidad, pero también para el secuestro de carbono atmosférico

Parque de las Llamas de Santander, otro de los proyectos de conservación de la zona
Parque de las Llamas de Santander, otro de los proyectos de conservación de la zona

Cuando uno camina por el anillo verde de Morero (Astillero, Cantabria) nadie diría que a escasos metros se alza el polígono industrial que le da nombre. Donde antes estaban los lodos de una antigua mina de hierro, ahora se sitúa una colina de especies autóctonas totalmente recuperada. Parece mentira que ese bosque fuera en su día un enorme bizcocho de residuos de color cobrizo. Pero hay más. La mano del hombre se extendía aquí por kilómetros; hasta tres líneas de ferrocarril se encontraban en este punto, y durante años este vertedero de la actividad industrial ocultaba cualquier rastro de las antiguas marismas. De hecho, muy cerquita, las Marismas Blancas en su día fueron áreas de rellenos que se ganaron a la ría de Boo con el objetivo de crear suelo industrial.

Hoy las aves han vuelto y se juntan aquí más de 150 especies. Entre ellas, y por mencionar algunas, se avistan fochas, garcillas bueyeras, pájaros moscones, porrones, etc. También hay anfibios como el sapo partero o el tritón moteado. Sin embargo, lo más sobresaliente es que esta zona se ha convertido en uno de los escasos lugares en la Península de cría del charrán común. Para ellas y otras especies se han habilitado islas artificiales. Los vecinos han visto nutrias y corzos en el gran anillo verde de las áreas hoy recuperadas de las Marismas Blancas y Negras y el polígono de Morero.

Ese quizá es uno de los puntos clave del éxito de este proyecto de recuperación llamado Ecoastillero XXI: la implicación de los vecinos. A esta implicación se une la apuesta decidida del Consistorio que, a pesar de los cambios de equipos de Gobierno, siempre ha mantenido su interés por esta reserva. ”Estos antiguos rellenos se han convertido en zonas llenas de vida y los primeros beneficiados son los vecinos. Incluso, cuando se autorizó el polígono de Morero se incluyó la integración medioambiental y paisajística”, afirma Javier Fernández Soberón, alcalde de Astillero.

La historia viene atrás: hace 20 años que la organización conservacionista SEO/BirdLife gestiona el humedal y comenzó la restauración. Por la Reserva Ornitológica de las Marismas Blancas ahora se puede ir en bici y pasear. Antes los terrenos pertenecían a algunas de las grandes empresas que se dedicaban a construir navíos. No hay que olvidar que la localidad debe su nombre a esta actividad que vivió su época dorada en el siglo XVII. “Estos espacios ahora protegidos estaban notablemente humanizados e industrializados. Algunos terrenos recuperados estaban destinados a casas o al establecimiento de más industria. Sin embargo, a finales de los 90 el ayuntamiento y SEO se unieron y empezaron a trabajar. Siempre se ha contratado a desempleados locales, tanto en las primeras labores de sacar escombros o replantar, como ahora en las de mantenimiento”, explica Felipe González, delegado territorial de la organización en Cantabria y encargado de la Reserva Ornitológica de las Marismas Blancas y Negras.

La historia desde entonces no ha hecho más que sumar, primero en hectáreas recuperadas, luego en especies amenazadas o vulnerables e, incluso, en premios (como el recientemente obtenido de la Federación Española de Municipios y Provincias en la categoría de Custodia del territorio). Mientras la industria sigue con su ritmo, la circunvalaciones y las vías de tren transportando viajeros y mercancías, las Marismas Negras siguen recargándose y vaciándose con la marea de la bahía de Santander y las Marismas Blancas (estas de agua dulce) recibiendo la visita de cientos de aves. A las 40 hectáreas de la reserva (11 de las marismas blancas; 9 de las negras, y 20 de Morero) se quieren unir otras siete de las marismas de Boo para seguir cerrando este anillo de humedales.

Se han replantado hasta 80.000 árboles en esta recuperación y una parte del trabajo desarrollado y la experiencia acumulada ha servido para que se inicie el proyecto Life Stop Cortaderi, que pretende controlar la expansión del plumero de la Pampa en el Arco Atlántico. Esta gramínea perenne es una especie invasora que llegó a la Península proveniente de Argentina y cuyas vistosas plumas la hizo muy popular como planta decorativa. Está ya presente en 30 provincias españolas, aunque Cantabria representa el kilómetro cero. Donde aparece el plumeral, no crece nada; como cualquier invasora prospera porque encuentra un clima propicio para su desarrollo y ninguno de sus depredadores naturales. “El plumero no sólo se está expandiendo por lugares degradados, como sucedió en estas marismas que se usaron de escombrera durante años, sino que está empezando a instalarse en zonas de dunas, marismas y entornos protegidos”, explica González.

Espacios de biodiversidad que mitigan el cambio climático

Cada año se celebra en todo el mundo el Día de los Humedales. Una fecha que conmemora la adopción de la Convención Ramsar de protección de estos espacios, considerados por los científicos fundamentales para la biodiversidad de aves acuáticas. Hay que recordar que el 35% de los humedales se ha perdido desde los años 70 y desaparecen más rápidamente que los bosques, pero su conservación se hace cada vez más importante, entre otras cosas porque son uno de los sumideros de carbonos más efectivos del planeta. España cuenta con 75 humedales en la lista Ramsar, lo que nos convierte en el tercer país del mundo en número de ellos. Además, un reciente estudio del gobierno francés ha dado un valor económico total a los servicios prestados por sus humedales de entre 2.400 a 4.400 euros por hectárea y año.

Aproximadamente el 40% de las especies habituales en estado natural en el territorio español son aves acuáticas. Es decir, unas 137 especies dependen de los humedales. De ellas, nueve están catalogadas como en peligro de extinción y ocho como “vulnerables”. De hecho, de las especies así catalogadas en España, aproximadamente el 30% son aves ligadas a dichos humedales. SEO/BirLife alerta de que “en nuestro país casi dos de cada diez espacios acuáticos de la Red Natura 2000 siguen sin contar con un plan de gestión acorde con las obligaciones europeas. Igualmente, tan solo ocho comunidades autónomas han aprobado su inventario autonómico de humedales para que forme parte del Inventario Español de Zonas Húmedas”. Y es que Europa ya nos ha dado varios avisos, expedientes incluidos, para la correcta conservación de estas áreas. Sólo un dato más: hasta un 60% de superficie original de zonas húmedas de la Península ha desaparecido.