La «vuelta al cole» también debe ser verde

La OMS, los profesores y las organizaciones ambientales coinciden: impulsar la educación ambiental en los centros educativos es vital para combatir la crisis sanitaria que atravesamos en la actualidad, pero también para hacer frente a la climática que nos acecha

Niños que se sientan sobre el pasto, tierra o arena con los ojos vendados, que toman entre sus manos algún objeto del lugar donde se encuentran y aprenden a adivinar qué es, qué función cumple en el ecosistema y cómo interactúa con otros elementos naturales. Haga frío o calor, los alumnos salen a comprender el valor de la naturaleza con sus propias manos. El objetivo es estimular una experiencia de aprendizaje activo y fomentar su conciencia ambiental. Actividades como esta son frecuentes en jardines de infancia y colegios de Noruega, Alemania o Canadá, por nombrar algunos países.

«Hay muchas formas de fomentar la concienciación ambiental entre alumnos, y también padres, y más ahora que empiezan las clases», asegura Antonio Roselló, profesor en el Camp d’Aprenentatge Binifaldo de Palma de Mallorca. Allí practican un modelo mixto entre los «bosquescuelas» europeos y la educación tradicional en el aula. Estos centros de aprendizaje son lugares a los que colegios e institutos pueden acudir, previa solicitud, para impartir algunas clases.

Cualquier materia es susceptible de integrar naturaleza: Lengua y literatura, Matemáticas, Ciencias Sociales... «Hemos hecho talleres sobre el ciclo del agua, medido el ángulo de pendientes para ver si estaban habilitadas para personas en silla de ruedas, hemos elaborado cuentos sobre el entorno en lengua castellana y catalana o creado instrumentos con elementos naturales», enumera Roselló. Los grupos escolares pueden, incluso, quedarse a dormir en los refugios habilitados.

Una asignatura pendiente

A día de hoy, ningún país cuenta con un plan de estudios concreto en materia de educación ambiental en el ámbito del currículo escolar. Solo Italia anunció el año pasado que, a partir de este septiembre, el cambio climático sería materia de examen. Esto se hace realmente necesario para docentes como Roselló, que ha trabajado con estudiantes que preguntan si en la Sierra de Tramontana hay osos o lobos, cuando estas especies no tienen presencia en las islas Baleares. «Uno no puede proteger lo que desconoce y, si desconocen las especies que existen, ¿cómo van a alarmarse cuando haya desaparecido?», se pregunta. Por eso, forma parte del proyecto Naturaliza de Ecoembes, que aboga, por un lado, por sacar las aulas al exterior y, por otro, por incluir una mirada ambiental en el currículo escolar de forma transversal.

«Naturaliza impulsa que los alumnos puedan vivenciar un aprendizaje ambiental activo. Sacar el aula a la realidad. No hay nada mejor que experimentar algo con tus propios ojos, no a través de

una pantalla. Si no sales y lo tocas es como si no existiera y Naturaliza anima a los docentes a salir fuera y darse cuenta de que las clases así son incluso más educativas», asegura Roselló.

Esta iniciativa defiende también un aprendizaje con el que los más pequeños generen vínculos emocionales con la naturaleza. Los beneficios son múltiples. Los niños y niñas desarrollan su autonomía, concentración y creatividad. Además, «sacar las aulas fuera del colegio» es algo que, este curso académico, cobra aún más relevancia, siendo incluso una de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para una vuelta a las aulas seguras.

«La COVID, a pesar de todo, es una oportunidad para fomentar el estar al aire libre y potenciar el aprendizaje fuera del aula. Y además, es más seguro», comenta Roselló. En este curso que comienza ya son 275 los docentes que se han sumado a Naturaliza para permear de naturaleza sus asignaturas y desarrollar una conciencia ecológica transversal y duradera. Este asunto, además, comienza a ser crucial para los jóvenes: nueve de cada diez españoles de entre 18 y 30 años consideran la educación ambiental como una herramienta fundamental para hacer frente a situaciones como la actual crisis sanitaria, según el estudio ‘Jóvenes, educación y medioambiente’ de More Than Research para Naturaliza.

Conscientes de la importancia de su labor pedagógica, cada vez son más los docentes que apuestan por llevar a sus aulas una enseñanza en la que el medioambiente cobre más protagonismo. Actualmente, la red de Naturaliza cuenta con más de 1000 docentes de primaria de 480 colegios de toda España comprometidos con educar a sus alumnos en valores ambientales para que aprendan su importante papel para conseguir un planeta más sano. Ahora y siempre.